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viernes, 14 de noviembre de 2025
Tolkien comprende el mal y el modo en que nos seduce
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miércoles, 29 de enero de 2025
Lejos de huir de la realidad Tolkien trataba de la realidad última de la vida humana
Paul Goodman realiza una defensa de El Señor de los Anillos publicado en el Daily Telegraph. Lejos de huir de la realidad, argüía Goodman, Tolkien trataba de la realidad última de la vida humana. Toda la humanidad tiene una cosa en común, “los lectores y el escritor de este artículo, y también la señora Greer: todos vamos a morir”. Aquí, sin duda, radica la razón más persuasiva del éxito constante de El Señor de los Anillos. El viaje circular de la Comarca a Mordor y de nuevo a la Comarca es ante todo un envejecimiento, o, mejor dicho, un crecimiento. Según Goodman, los diferentes aspectos del argumento del libro “llevan a conclusiones tan verdaderas como comunes; que crecer es doloroso, pero no puede evitarse, que implica decisiones duras que tomamos libremente; que las decisiones tienen consecuencias, y que ni siquiera las buenas nos devolverán el pasado”. “Aunque el libro no toca muchas facetas de la experiencia humana, prosigue Goodman, sí explora las más importantes. La señora Greer se equivocaba al insinuar que Tolkien no tiene nada que decir sobre la guerra o la política, aunque tal vez lo que tiene que decir a ella no le guste”. Goodman concluía este artículo insinuando que la clave de El Señor de los Anillos era su “sensibilidad religiosa”, “la sensación de que al final hay una beatitud de la que disfrutar, aunque no se encuentre en la Tierra Media ni en esta tierra”. Y aunque no cabe la menor duda de que tiene puntos débiles, ¿de verdad superan a sus méritos la amplia visión, la fecunda imaginación, el poder rítmico de gran parte del texto? No.
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miércoles, 21 de marzo de 2018
La cultura de Dante era la de Europa.
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| Dante. |
En su ensayo sobre Dante de 1929 escribe Eliot que “Dante es el poeta más universal que ha escrito en una lengua moderna. Dante, aun siendo italiano y un hombre de partido, es ante todo un europeo”. Dante, precisa Eliot, “pensaba igual que cualquier otra persona de su misma cultura en Europa”. Leía y expresaba las ideas de los pensadores que formaban la cultura europea, Tomás de Aquino, italiano; Alberto Magno, alemán; Abelardo, francés, Hugo y Ricardo de San Víctor, escoceses. Por consiguiente, “la cultura de Dante no era la de un país europeo, sino la de Europa”. En un ensayo de 1950, Eliot afirma que Dante es sin duda el mayor poeta religioso, aunque esto no limita su “universalidad, sino que más bien la refuerza”. “La Divina Comedia expresa en el ámbito de la emoción todo aquello que, entre la desesperación de la depravación y la visión de la beatitud, el hombre es capaz de experimentar”; y, precisamente debido a esta universalidad, “Dante es con
mucho el más europeo de todos los poetas de nuestro continente”. Y sigue diciendo, “el italiano de Dante se convierte en cierto modo en nuestra lengua desde el momento en que comenzamos a esforzarnos por leerlo; y las lecciones de experiencia, de lenguaje y de exploración de la sensibilidad son lecciones que todo europeo puede hacer suyas e intentar aplicarlas a su propia lengua”.
Son afirmaciones que dan mucho que pensar, sobre todo en un momento en que la escuela apenas se estudia a Dante, porque se considera que ya no conmueve a la juventud de hoy.
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domingo, 22 de octubre de 2017
Felicidad.
La felicidad que queremos, la felicidad que los griegos llamaban sabiduría, la que es el objetivo de la filosofía, es una felicidad que no se obtiene a golpe de drogas, de mentiras, de ilusiones, de diversión, en el sentido que Pascal da a este término; es una felicidad que se obtiene en una cierta relación con la verdad, una verdadera felicidad o una felicidad verdadera. ¿Qué es la sabiduría? Es la felicidad en la verdad o “el gozo que nace de la verdad”. Esta última expresión es la que utiliza san Agustín para definir la beatitud, la vida verdaderamente feliz, por oposición a nuestras pequeñas felicidades, siempre más o menos artificiales o ilusorias.
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| Epicuro. |
Epicuro, que, para filosofar, nunca se es “demasiado viejo ni demasiado joven”, puesto que nunca es demasiado tarde ni demasiado pronto para “alcanzar la salud del alma”, es decir, para aprender a vivir o para ser feliz. Tenemos un deseo de felicidad. Ésta es la idea de Pascal, todo hombre quiere ser feliz, inclusive el que va a ahorcarse. Se ahorca precisamente para escapar de la desgracia; y escapar de la desgracia es acercarse aún más, al menos tanto como uno puede, a una cierta felicidad, aunque sea negativa o la misma nada.
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