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domingo, 24 de agosto de 2025

Los filósofos se dan la mano por encima de las fronteras del espacio y del tiempo

“Los verdaderos filósofos se dan la mano por encima de las fronteras del espacio y del tiempo. Y así maestros de Santo Tomás fuero Platón y Aristoteles y San Agustín, pero nótese bien, no solo Aristóteles, ni solo Platón o Agustín, y no le fue posible de filosofar de otra manera, sino a base de un continuo trato con ellos”. Edith Stein.

domingo, 22 de octubre de 2017

Felicidad.


La felicidad que queremos, la felicidad que los griegos llamaban sabiduría, la que es el objetivo de la filosofía, es una felicidad que no se obtiene a golpe de drogas, de mentiras, de ilusiones, de diversión, en el sentido que Pascal da a este término; es una felicidad que se obtiene en una cierta relación con la verdad, una verdadera felicidad o una felicidad verdadera. ¿Qué es la sabiduría? Es la felicidad en la verdad o “el gozo que nace de la verdad”. Esta última expresión es la que utiliza san Agustín para definir la beatitud, la vida verdaderamente feliz, por oposición a nuestras pequeñas felicidades, siempre más o menos artificiales o ilusorias.

Epicuro.
Epicuro, que, para filosofar, nunca se es “demasiado viejo ni demasiado joven”, puesto que nunca es demasiado tarde ni demasiado pronto para “alcanzar la salud del alma”, es decir, para aprender a vivir o para ser feliz. Tenemos un deseo de felicidad. Ésta es la idea de Pascal, todo hombre quiere ser feliz, inclusive el que va a ahorcarse. Se ahorca precisamente para escapar de la desgracia; y escapar de la desgracia es acercarse aún más, al menos tanto como uno puede, a una cierta felicidad, aunque sea negativa o la misma nada. 

domingo, 23 de julio de 2017

Es mejor ser Sócrates insatisfecho que un cerdo satisfecho.


La biología jamás enseñará a un biólogo cómo tiene que vivir, ni si hay que hacerlo, ni siquiera si hay que ser biólogo. Las ciencias humanas jamás nos enseñarán el valor de la humanidad, ni su propio valor. Por eso hay que filosofar, porque hay que reflexionar sobre lo que sabemos, sobre lo que vivimos, sobre lo que queremos y porque, para ello, ningún saber nos es suficiente ni nos dispensa de hacerlo. ¿El arte? ¿La religión? ¿La política? Son materias muy importantes, pero también ellas han de ser objeto de reflexión. Sin embargo, dice el filosofo André Comte-Sponville, desde el momento en que se reflexiona sobre alguna de ellas, a poco que esta reflexión adquiera cierta profundidad, se las trasciende, al menos en parte, en ese momento se ha puesto ya un pie en la filosofía.

Y añade Comte-Sponville, ¿hemos de filosofar? Desde e
André Comte-Sponville
l momento en que nos planteamos esta pregunta, en cualquier caso desde que intentamos responder a ella con seriedad, ya estamos filosofando. Esto no significa que la filosofía se reduzca a su propia interrogación, y todavía menos a su autojustificación. Pues también filosofamos, más o menos, bien o mal, cuando nos preguntamos por el mundo, por la humanidad, por la felicidad, por la justicia, por la libertad, por la muerte. ¿Y quién podría renunciar a hacerlo? El ser humano es un animal filosofante, sólo puede renunciar a la filosofía renunciando a una parte de su humanidad.
pensadores griegos

John Stuart Mill decía que es mejor ser Sócrates insatisfecho que un cerdo satisfecho; es mejor ser Sócrates insatisfecho que un tonto satisfecho. Y si el tonto o el cerdo son de una opinión distinta, es porque sólo conocen un lado del asunto: el suyo. La otra parte, para poder comparar, conoce ambos lados.