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sábado, 30 de mayo de 2026

Es mejor ser Sócrates insatisfecho que un cerdo satisfecho

John Stuart Mill
Para el filósofo John Stuart Mill es mejor ser Sócrates insatisfecho que un cerdo satisfecho; es mejor ser Sócrates insatisfecho que un tonto satisfecho. Y si el tonto o el cerdo son de una opinión distinta, es porque sólo conocen un lado del asunto, el suyo. La otra parte, para poder comparar, conoce ambos lados. 

viernes, 15 de mayo de 2020

El rencor y la envidia



Conozco, dice Miguel Ángel Revilla presidente de la Comunidad Autónoma de Cantabria, personas que sufren dos males terribles, el rencor y la envidia. Están permanentemente amargadas, porque son dos defectos que impiden la felicidad. Por muchos agravios que uno haya sufrido, por injusta que sea a veces la vida, cuando la comparas con la de otros semejantes a los que consideras con menores méritos, si no superas esos sentimientos negativos estás perdido. Te metes en un círculo de autodestrucción que afecta a cuantos te rodean.

lunes, 7 de mayo de 2018

Atraer capitales extranjeros.


¿Qué hacen los chinos, los irlandeses, los polacos, los checos y los chilenos para atraer capitales extranjeros? Miran a su alrededor, en lugar de mirar hacia adentro. En lugar de compararse con cómo estaban ellos mismos hace cinco o diez años, se comparan con el resto del mundo, y tratan de ganar posiciones en la competencia mundial por las inversiones y las exportaciones. Ven la economía global como un tren en marcha, en el que uno se monta, o se queda atrás. En lugar de enfrascarse en interminables discusiones sobre las virtudes y los defectos del libre comercio, o del neoliberalismo, o del imperialismo de turno, China se concentra en el tema que considera prioritario, la
competitividad
competitividad. Y lo mismo ocurre en Irlanda, Polonia o la República Checa, que saben que la clave del progreso económico es ser más competitivos que los demás. A diferencia de muchos países latinoamericanos, que están enfrascados en debates sobre el libre comercio como si éste fuera un fin en sí mismo, los países que más crecen no pierden de vista el punto central que es de lo poco sirven los tratados de libre comercio si un país no tiene qué exportar, porque no puede competir en calidad, en precio ni en volumen con otros países del mundo, dice Oppenheimer.

Rudiger Dornbusch
Rudiger Dornbush, el fallecido economista del Massachusetts Institute of Technology (MIT), cuando le preguntaron por qué Argentina tenía tantas dificultades contesto que “los países desarrollados tienen normas flexibles de cumplimiento rígido. Ustedes tienen normas rígidas de cumplimiento flexible”. Los países que funcionan actualizan sus leyes, pero una vez que lo hacen sus gobiernos las hacen cumplir. En los otros, las leyes son estáticas, pero no necesariamente inflexibles. Mientras no se respeten las leyes y no exista confianza, los países no recibirán inversiones nacionales ni extranjeras.

domingo, 23 de julio de 2017

Es mejor ser Sócrates insatisfecho que un cerdo satisfecho.


La biología jamás enseñará a un biólogo cómo tiene que vivir, ni si hay que hacerlo, ni siquiera si hay que ser biólogo. Las ciencias humanas jamás nos enseñarán el valor de la humanidad, ni su propio valor. Por eso hay que filosofar, porque hay que reflexionar sobre lo que sabemos, sobre lo que vivimos, sobre lo que queremos y porque, para ello, ningún saber nos es suficiente ni nos dispensa de hacerlo. ¿El arte? ¿La religión? ¿La política? Son materias muy importantes, pero también ellas han de ser objeto de reflexión. Sin embargo, dice el filosofo André Comte-Sponville, desde el momento en que se reflexiona sobre alguna de ellas, a poco que esta reflexión adquiera cierta profundidad, se las trasciende, al menos en parte, en ese momento se ha puesto ya un pie en la filosofía.

Y añade Comte-Sponville, ¿hemos de filosofar? Desde e
André Comte-Sponville
l momento en que nos planteamos esta pregunta, en cualquier caso desde que intentamos responder a ella con seriedad, ya estamos filosofando. Esto no significa que la filosofía se reduzca a su propia interrogación, y todavía menos a su autojustificación. Pues también filosofamos, más o menos, bien o mal, cuando nos preguntamos por el mundo, por la humanidad, por la felicidad, por la justicia, por la libertad, por la muerte. ¿Y quién podría renunciar a hacerlo? El ser humano es un animal filosofante, sólo puede renunciar a la filosofía renunciando a una parte de su humanidad.
pensadores griegos

John Stuart Mill decía que es mejor ser Sócrates insatisfecho que un cerdo satisfecho; es mejor ser Sócrates insatisfecho que un tonto satisfecho. Y si el tonto o el cerdo son de una opinión distinta, es porque sólo conocen un lado del asunto: el suyo. La otra parte, para poder comparar, conoce ambos lados.