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jueves, 12 de diciembre de 2024

Eres tú quien ha de elegir

Escribe el filósofo André Comte-Sponville que “se puede esperar la riqueza, la salud, la belleza, la felicidad… Es absurdo esperar la virtud. Ser un canalla o un hombre de bien, eres tú quien ha de elegirlo, sólo tú.Tú vales exactamente lo que tú quieres….. Decir a alguien que debe ser generoso no es hacer gala de generosidad. Decirle que debes ser valiente no es hacer gala de valor. La moral sólo vale para uno mismo; los deberes sólo valen para uno mismo. Para los demás, la misericordia y el derecho bastan. Por otra parte, ¿quién puede conocer las intenciones, las excusas o los méritos de otro? Moralmente, sólo podemos ser juzgados por Dios.”

miércoles, 29 de marzo de 2023

La cuestión es si sabemos amar la vida tal como es

Cuenta el filósofo André Comte-Sponville que “sólo cuenta la amistad; sólo cuenta el amor. Digamos más bien que sólo cuentan el amor y la soledad. O aún mejor que sólo cuenta la vida. Los libros forman parte de ella, sí, y eso es lo que les salva. Pero no por eso la vida deja de seguir su curso… Los libros forman parte de ella pero, ¿cómo podrían contenerla? Hablan de ella pero, ¿cómo podrían reemplazarla? A lo sumo pueden decir la verdad de lo que vivimos, esa verdad que no está en los libros o que no puede estar en ellos más que porque está primeramente en nuestra vida. Verdad del sufrimiento y de la alegría, de la entereza y del cansancio, verdad del amor, verdad de la soledad…Todos los acaecimientos más comunes de la vida son vanos y fútiles, y sólo el amor es extraordinario, cuando se llega a amar, y eso sucede a pesar de todo”.

“La cuestión no está en saber si la vida es bella o trágica, ridícula o sublime (es lo uno y lo otro, naturalmente), sino si somos capaces de amarla tal como es, es decir, de amarla. Eso deja a la literatura en su puesto, que no es ni el primero ni el último. Los libros no valen más que en la medida en que nos enseñan a amar; por eso algunas obras maestras son irreemplazables, y por eso tantos libros no valen nada. “Eso es una novela”, se dice a veces, cuando se quiere decir que eso es una sarta de necedades y de mentiras. Pues sí, la mayoría de las novelas no son más que “una novela”. Tengo algo mejor que hacer, tengo algo mejor que vivir. Lo más urgente es dejar de mentirse. La verdadera vida no es la literatura, la verdadera vida es la vida verdadera.” 

domingo, 26 de mayo de 2019

No se puede ganar en el amor



No se puede ganar en el amor. Si hay triunfo, no hay amor sino egoísmo. Y tampoco se puede acordar en el amor. Si hay acuerdo, no hay amor sino negocio, dice el filósofo Sztajnszrajber. No es dando, no puede ser un dar que ya posea un objetivo en el otro porque así lo contamina. El movimiento siempre es de uno en contra de uno. Y para que el otro sea. Me retiro para que el otro sea…

Comte-Sponville citando a Adorno dice que serás amado el día que puedas mostrar tu debilidad sin que el otro se sirva de ella para afirmar su fuerza.

miércoles, 27 de marzo de 2019

La verdad como libertad.

Boca de la verdad. Roma
Si no hubiera verdad, no sería verdad que no haya verdad. Si todo fuera falso, como pretendía Nietzsche, sería falso que todo sea falso. Si nada fuera ni verdadero ni falso, no habría diferencia alguna entre el conocimiento y la ignorancia, ni entre la sinceridad y la mentira. Las ciencias no podrían sobrevivir, ni la moral, ni la democracia, dice André Comte-Sponville.

Aristóteles ha expresado: “La búsqueda de la verdad es a la vez difícil y fácil: nadie puede alcanzarla absolutamente, ni carecer completamente de ella”. Esto es lo que nos permite estar siempre aprendiendo. Jamás soy tan libre como cuando me someto de este modo a la verdad, en la medida en que la conozco, o a la razón, esto es, a esa necesidad en mí que no es yo, pero que me atraviesa y que comprendo.

André Comte-Sponville
¿Cuánto es 3 por 7? ¿Qué relación guardan la masa y la energía? ¿Quién mató a Enrique IV? ¿Es el Sol el que gira en torno a la Tierra, o es la Tierra la que gira alrededor del Sol? Únicamente quien lo ignora puede elegir su respuesta; sólo quien lo sabe puede responder libremente. Libertad del espíritu, libertad de la razón. No se trata de una libre elección; es una libre necesidad. Es la libertad de lo verdadero, o la verdad como libertad, manifiesta Comte-Sponville.


domingo, 23 de julio de 2017

Es mejor ser Sócrates insatisfecho que un cerdo satisfecho.


La biología jamás enseñará a un biólogo cómo tiene que vivir, ni si hay que hacerlo, ni siquiera si hay que ser biólogo. Las ciencias humanas jamás nos enseñarán el valor de la humanidad, ni su propio valor. Por eso hay que filosofar, porque hay que reflexionar sobre lo que sabemos, sobre lo que vivimos, sobre lo que queremos y porque, para ello, ningún saber nos es suficiente ni nos dispensa de hacerlo. ¿El arte? ¿La religión? ¿La política? Son materias muy importantes, pero también ellas han de ser objeto de reflexión. Sin embargo, dice el filosofo André Comte-Sponville, desde el momento en que se reflexiona sobre alguna de ellas, a poco que esta reflexión adquiera cierta profundidad, se las trasciende, al menos en parte, en ese momento se ha puesto ya un pie en la filosofía.

Y añade Comte-Sponville, ¿hemos de filosofar? Desde e
André Comte-Sponville
l momento en que nos planteamos esta pregunta, en cualquier caso desde que intentamos responder a ella con seriedad, ya estamos filosofando. Esto no significa que la filosofía se reduzca a su propia interrogación, y todavía menos a su autojustificación. Pues también filosofamos, más o menos, bien o mal, cuando nos preguntamos por el mundo, por la humanidad, por la felicidad, por la justicia, por la libertad, por la muerte. ¿Y quién podría renunciar a hacerlo? El ser humano es un animal filosofante, sólo puede renunciar a la filosofía renunciando a una parte de su humanidad.
pensadores griegos

John Stuart Mill decía que es mejor ser Sócrates insatisfecho que un cerdo satisfecho; es mejor ser Sócrates insatisfecho que un tonto satisfecho. Y si el tonto o el cerdo son de una opinión distinta, es porque sólo conocen un lado del asunto: el suyo. La otra parte, para poder comparar, conoce ambos lados.