Podemos encontrarnos ante la tesitura de decir o no la verdad. La tendencia natural que tenemos a la verdad nos la presentará como un bien. Sin embargo, tenemos también una tendencia natural al aprecio de los demás que, en este caso concreto, si nos parece que la verdad nos haría quedar mal, nos presentará la mentira como conveniente. Esas dos tendencias entran en conflicto. ¿Cuál de ellas prevalecerá? Depende de cuál de los dos bienes sea más importante para nosotros, y, en esta valoración, la afectividad juega un papel decisivo. Si está bien ordenada, ayudará a la razón a percibir que la verdad es muy valiosa y que el aprecio de los demás no es deseable si exige renunciar a ella. Este amor a la verdad, por encima de otros bienes que también nos atraen, es precisamente lo que denominamos sinceridad. En cambio, si el afán por quedar bien es más fuerte que la atracción de la verdad, es fácil que la razón se engañe, y, aun sabiendo que eso no es bueno, juzgue conveniente mentir. Así, aunque sepamos perfectamente que no se debe mentir, consideramos que en este caso nos conviene hacerlo.
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viernes, 5 de junio de 2026
domingo, 31 de agosto de 2025
La importancia de la verdad
La gran paradoja es que en la sociedad de las comunicaciones, de Internet y de las libertades individuales cada vez puede ser más costoso discernir lo cierto de lo mendaz. Hay tanta información que lo difícil no es acceder a ella, pues la tecnología lo permite, sino separar el grano de la paja. Hay mentiras en la política, en los negocios, en los medios de comunicación… Y si esto ocurre con la actualidad, es aún más complicado cuando se abordan los sucesos del pasado, o sea, la historia. Cuanto más atrás nos vamos, menos son las fuentes que se manejan. Además, lo normal es que la historia la escriban los que ganan o los que detentaron el poder, que presentaron a los perdedores como víctimas de sus propios errores o de su natural perfidia. Jean Gervais, profesor de la Universidad de Quebec, ha dicho que la historia miente más que habla, y es que en no pocas ocasiones se emplea como arma ideológica o como excusa. Los gobiernos aluden a conceptos como seguridad nacional o razón de Estado para escudarse y no dar cuenta de sus actos.
Michael P. Lynch, profesor de filosofía en la Universidad de Connecticut, defiende la importancia de la sinceridad y el título de su obra es la mejor presentación “La importancia de la verdad para una cultura pública decente”. Umberto Eco ha dejado escrito que “el primer deber del hombre culto es hallarse siempre dispuesto a reescribir la enciclopedia del conocimiento; es decir, ponerse siempre en duda y sumarse a las nuevas perspectivas, a veces limitadas a un frailecillo del siglo XIII, a veces completamente revolucionarias”. Porque plantear interrogantes puede ser, ciertamente, revolucionario y peligroso para el poder. Lo ha sido siempre. Sócrates era un preguntón irrefrenable y le acabaron acusando de pervertir a la juventud y de impío. El final es sabido, tuvo que beber cicuta.
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miércoles, 29 de mayo de 2024
El síndrome de Pinocho
Kant, que defiende que debe decirse la verdad aun a sabiendas de que puede acarrear el sacrificio de un inocente; o san Agustín, que sentencia que mentir equivale a perder la vida eterna y que nunca debe optarse por el engaño, ni siquiera para salvar la vida……España no hace mucho caso ni de Kant ni de san Agustín, pues permite que el imputado no diga nada o haga ostentación de flagrante falta de sinceridad para defenderse; incluso que señale sin problemas con su dedo acusador a otro que pasaba por allí como culpable del delito que cometió, lo que se ajusta bastante bien a nuestra naturaleza, más allá de planteamientos filosóficos. Al final del procedimiento, en el acto supremo de la práctica de la búsqueda de la verdad por medio de la ley, la sentencia pone en negro sobre blanco una certeza, creyendo a unos que dicen una cosa y no tomando en consideración lo que exponen otros. Pero todos los juristas reconocen que se trata, sólo, de la “verdad judicial”, una aproximación, no “la verdad”, porque la verdad integral es inabarcable para el juicio.
Se ha descrito un trastorno bautizado como el síndrome de Pinocho, que no se caracteriza porque a alguien le crezca la nariz en cuanto profiere un embuste (lo cual sería muy práctico), sino porque no saben hablar sin incluir una trola en su discurso. Además, es que no lo pueden evitar, por eso es enfermizo. Detrás de estas personalidades, según describen los manuales, se esconden rasgos autodestructivos porque no afrontan los problemas, sino que los cubren con un tupido manto de farsa y autoengaño. En ellos hay problemas de autoestima, inseguridad y carencias afectivas, pero la buena noticia es que tiene tratamiento terapéutico, que evitará que la calle esté poblada de grandes apéndices nasales. Maticemos que aunque lo tratemos distendidamente, la mentira patológica puede ser dramática. El descubrir que el mundo en que se vive es irreal, o que te han pillado en una farsa puede conducir a que el mentiroso reaccione con agresividad o violencia.
Referencia:Viaje por las mentiras de la Historia Universal de Santiago Tarín.
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viernes, 8 de marzo de 2024
Las personas habladoras y ligeras, son además vanas y crédulas
Escribe Francis Bacon que “hay tres grados de ocultación y veladura del íntimo sentir del hombre. El primero es reserva, discreción y secreto, cuando un hombre no deja que le observen o se sepa quién es; el segundo, es disimulo en lo negativo, cuando un hombre manifiesta signos y argumentos de que él no es el que es; el tercero, simulación en lo afirmativo, cuando un hombre finge y pretende, con industriosidad y expresamente, ser lo que no es”.
“El secreto, es la virtud del confesor; y en verdad que el hombre discreto oye muchas confesiones; pero, ¿quién se sincerará con un charlatán? Mas si a un hombre se le considera discreto, invita a la sinceridad.En cuanto a las personas habladoras y ligeras, son además vanas y crédulas; porque el que habla de lo que sabe, también hablará de lo que no sabe.”
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lunes, 4 de diciembre de 2023
Mientras los defectos de tu pareja no incluyan faltas de respeto, la clave para aceptarlos está únicamente en ti
Aún no hemos descubierto cuál es la teoría correcta a la hora de elegir pareja, si buscamos a alguien que se parezca a nosotros, si lo buscamos muy diferente, si preferimos que se parezca a nuestro padre o madre o si nos dejamos llevar por el olor. El caso es que nos enamoramos y si queremos seguir adelante con el amor, en algún momento se producirá ese fatal desencuentro que es la convivencia. Es en la convivencia donde empiezan a aparecer todas esas manchas que emborronan tu pareja ideal y resulta que no sabes muy bien qué hacer con ellas. Pues bien, mientras los defectos de tu pareja no incluyan faltas de respeto, agresividad o afán de dominación, la clave para aceptarlos está únicamente en ti. Porque a estas alturas no pensarás que se puede cambiar. Es más, tampoco te interesa cambiarlo. Así que para convivir con todas esas manías y defectos que no soportas, vas a necesitar un grado elevado de tolerancia, de comprensión y que no falte el amor.
Para que este reconocimiento de los defectos ajenos no termine en ruptura, es fundamental aceptar nuestro grado de responsabilidad en el asunto. Durante el proceso de conquista, todos esos defectos de tu pareja quedaron escondidos bajo la magia del amor.Pero si haces un ejercicio de honestidad, todos esos defectos que ahora no soportas se podían intuir y aún así decidiste mantener la ficción de la pareja ideal. ¿Ahora no sabes cómo manejar esos defectos? Simplemente acéptalos. No estaría de más poner en común esos aspectos que os irritan al uno del otro y aclarar con sinceridad si son rasgos de vuestra personalidad que estáis dispuestos a cambiar o no. Esto facilitaría mucho las cosas de cara a esforzaros por construir un futuro juntos, pero como la comunicación en la pareja no siempre es lo fluida que se requiere, no queda más que armarse de paciencia y tratar de mejorar tus propios defectos, manifiesta la escritora Laura Sanchez.
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domingo, 21 de mayo de 2023
Ahuyenta esos vanos pensamientos que te asedian y que no se realizarán jamás
Charles Dickens, en su novela histórica Barnaby Rudge escribe: “confiesa ese crimen abominable, implora el perdón del cielo y de los que has ofendido en la tierra, ahuyenta esos vanos pensamientos que te asedian y que no se realizarán jamás para no contar más que con tu arrepentimiento y tu sinceridad, y te prometo, en nombre supremo del Creador cuya imagen has destruido, que te dará amparo y consuelo”.
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lunes, 12 de diciembre de 2022
El publico no quiere un arte falseado
Si quieres saber lo que quiere el público, te lo diré, quiere un arte superior y lo reconoce como tal en las ocasiones extremadamente raras que se le ofrecen, pero no un arte falseado; mejor que esto, prefiere sangre y truenos administrados con sinceridad. Al público no le gustan los falsarios, escribe Sloan Wilson en El hombre del traje gris.
lunes, 20 de abril de 2020
Nerón encontraría hoy un trono y Atila un caballo
“Nerón encontraría hoy un trono, y Atila un caballo, porque los hombres tienen miedo y reconocerían enseguida el familiar chasquido del látigo. A falta del déspota histórico, soportan un enjambre de tiranuelos que no les dejan perder la costumbre. Galones y espuelas, cacicatos políticos, espionaje, capital y usura. El pensamiento teme, la lengua calla, y la sinceridad, como en tiempo de Calígula y de Torquemada, es siempre un heroísmo”, escribe Rafael Barrett.
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sábado, 31 de agosto de 2019
El afán por quedar bien lleva a que la razón juzgue conveniente mentir
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| Victoria de la Verdad de Rubens |
Hay que percibir a la razón que la verdad es muy valiosa y que el aprecio de los demás no es deseable si exige renunciar a ella. Este amor a la verdad, por encima de otros bienes que también nos atraen, es precisamente lo que denominamos sinceridad. En cambio, si el afán por quedar bien es más fuerte que la atracción de la verdad, es fácil que la razón se engañe, y, aun sabiendo que eso no es bueno, juzgue conveniente mentir. Así, aunque sepamos perfectamente que no se debe mentir, consideramos que en este caso nos conviene hacerlo.
miércoles, 27 de marzo de 2019
La verdad como libertad.
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| Boca de la verdad. Roma |
Si no hubiera verdad, no sería verdad que no haya verdad. Si todo fuera falso, como pretendía Nietzsche, sería falso que todo sea falso. Si nada fuera ni verdadero ni falso, no habría diferencia alguna entre el conocimiento y la ignorancia, ni entre la sinceridad y la mentira. Las ciencias no podrían sobrevivir, ni la moral, ni la democracia, dice André Comte-Sponville.
Aristóteles ha expresado: “La búsqueda de la verdad es a la vez difícil y fácil: nadie puede alcanzarla absolutamente, ni carecer completamente de ella”. Esto es lo que nos permite estar siempre aprendiendo. Jamás soy tan libre como cuando me someto de este modo a la verdad, en la medida en que la conozco, o a la razón, esto es, a esa necesidad en mí que no es yo, pero que me atraviesa y que comprendo.
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| André Comte-Sponville |
¿Cuánto es 3 por 7? ¿Qué relación guardan la masa y la energía? ¿Quién mató a Enrique IV? ¿Es el Sol el que gira en torno a la Tierra, o es la Tierra la que gira alrededor del Sol? Únicamente quien lo ignora puede elegir su respuesta; sólo quien lo sabe puede responder libremente. Libertad del espíritu, libertad de la razón. No se trata de una libre elección; es una libre necesidad. Es la libertad de lo verdadero, o la verdad como libertad, manifiesta Comte-Sponville.
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martes, 21 de junio de 2016
Crisis personales que terminan afectando al matrimonio.
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| Crisis personales que terminan afectando al matrimonio |
La propia infancia o la propia adolescencia mal vividas son caldo de cultivo para crisis personales que terminan afectando al matrimonio. Si todos fueran personas que han madurado normalmente, las crisis serían menos frecuentes o menos dolorosas. Pero el hecho es que a veces las personas necesitan realizar a los cuarenta años una maduración atrasada que debería haberse logrado al final de la adolescencia.
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| Amor egocéntrico |
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| Muchos terminan su niñez sin haber sentido jamás que son amados incondicionalmente |
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crisis matrimonial
matrimonio
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