Mostrando entradas con la etiqueta hermanos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hermanos. Mostrar todas las entradas

viernes, 31 de diciembre de 2021

Se convierten en rivales


Escribe Henri J. M. Nouwen en su libro El regreso del hijo pródigo que fuera de la casa de Dios, hermanos y hermanas, maridos y mujeres, amantes y amigos se convierten en rivales e incluso en enemigos; cada uno de ellos vive dominado por los celos, las suspicacias y los resentimientos.

domingo, 7 de noviembre de 2021

Los judios son nuestros hemanos


No hay que olvidar a Edith Stein, a Maximiliano Kolbe, a Tito Brandsma y a los miles de obispos, sacerdotes y católicos en general muertos en los campos de concentración, pero tampoco tendríamos que olvidar las palabras de monseñor Saliège (1942): “Los judíos son hombres. Las judías son mujeres. Forman parte del género humano. Son nuestros hermanos como tantos otros. Un cristiano no puede olvidarlo.”



domingo, 3 de noviembre de 2019

La salud mental se deriva de la calidad de la sintonía entre los padres y sus hijos y de la relación con los hermanos



Las raíces de la salud mental se derivan de la calidad de la sintonía entre los padres y sus hijos (Stern, 1985) y de la relación con los hermanos (Cooper y Magagna, 2004). Una madre deprimida, inestable, con tendencia al rechazo, emocionalmente abrumada debido a sus experiencias previas o sin el apoyo del padre, puede ser incapaz de soportar el peso de las ansiedades intensas de su bebé, así como ayudarle a regular su estado emocional y a saber y comprender sus sentimientos, dice el psiquiatra Murray Jackson. En ausencia de unos padres comprensivos capaces de contener las experiencias físicas y emocionales de un bebé sensible y presa fácil de la frustración, este podría recurrir a métodos inmaduros para protegerse de la ansiedad. Tal tipo de protección, durante la infancia, puede incluir elementos como la escisión disociativa y la proyección. Esos procesos, dice Jackson, pueden provocar una profunda sensación de aislamiento en el bebé, ya que implican una pérdida de contacto con una parte de su experiencia emocional y una incapacidad creciente para interaccionar adecuadamente con sus padres e introyectar su amor y su comprensión.

lunes, 27 de febrero de 2017

Distintas razones por las que llorar.

Estuve leyendo el libro de Julio Llamazares titulado “Distintas formas de mirar el agua”.En la pagina 30 se lee el pensamiento de la nieta. 
Dice el libro: 
…..yo también lloro con facilidad y soy joven todavía. Y, si estoy sola, es porque quiero estarlo (ya tendré tiempo de complicarme la vida como mi hermana cuando me parezca). 
Pero yo lloro por cosas muy diferentes: por una puesta de sol, por una escena de una película, por la música que suena en un bar de copas y que me recuerda a alguien… 
Mi abuela, en cambio, como mi madre, como la mayoría de las mujeres a las que conozco, con excepción de algunas de mis amigas, lloran siempre por sus hijos, por sus padres, por sus hermanos, siempre por otras personas, nunca por ellas. 
Mi abuela, por ejemplo, lleva llorando dos días por su marido (y mi madre por su padre igual), pero ninguna de las dos llora por ellas, cuando deberían hacerlo, pues son las que se quedan huérfanas.


martes, 21 de junio de 2016

Crisis personales que terminan afectando al matrimonio.

Crisis personales que terminan afectando al matrimonio
El Papa Francisco a la hora de hablar de la familia dice que es comprensible que en las familias haya muchas crisis cuando alguno de sus miembros no ha madurado su manera de relacionarse, porque no ha sanado heridas de alguna etapa de su vida. 
La propia infancia o la propia adolescencia mal vividas son caldo de cultivo para crisis personales que terminan afectando al matrimonio. Si todos fueran personas que han madurado normalmente, las crisis serían menos frecuentes o menos dolorosas. Pero el hecho es que a veces las personas necesitan realizar a los cuarenta años una maduración atrasada que debería haberse logrado al final de la adolescencia. 
Amor egocéntrico
A veces se ama con un amor egocéntrico propio del niño, fijado en una etapa donde la realidad se distorsiona y se vive el capricho de que todo gire en torno al propio yo. Es un amor insaciable, que grita o llora cuando no tiene lo que desea. Otras veces se ama con un amor fijado en una etapa adolescente, marcado por la confrontación, la crítica ácida, el hábito de culpar a los otros, la lógica del sentimiento y de la fantasía, donde los demás deben llenar los propios vacíos o seguir los propios caprichos. 
Muchos terminan su niñez sin haber sentido jamás que son amados incondicionalmente
Muchos terminan su niñez sin haber sentido jamás que son amados incondicionalmente, y eso lastima su capacidad de confiar y de entregarse. Una relación mal vivida con los propios padres y hermanos, que nunca ha sido sanada, reaparece y daña la vida conyugal. Entonces hay que hacer un proceso de liberación que jamás se enfrentó. Cuando la relación entre los cónyuges no funciona bien, antes de tomar decisiones importantes conviene asegurarse de que cada uno haya hecho ese camino de curación de la propia historia. Eso exige reconocer la necesidad de sanar, pedir con insistencia la gracia de perdonar y de perdonarse, aceptar ayuda, buscar motivaciones positivas y volver a intentarlo una y otra vez. Cada uno tiene que ser muy sincero consigo mismo para reconocer que su modo de vivir el amor tiene estas inmadureces. Por más que parezca evidente que toda la culpa es del otro, nunca es posible superar una crisis esperando que sólo cambie el otro. También hay que preguntarse por las cosas que uno mismo podría madurar o sanar para favorecer la superación del conflicto.


Hoy,sigue diciendo el Papa, a pesar de nuestra sensibilidad aparentemente evolucionada, y todos nuestros refinados análisis psicológicos, me pregunto si no nos hemos anestesiado también respecto a las heridas del alma de los niños. ¿Sentimos el peso de la montaña que aplasta el alma de un niño, en las familias donde se trata mal y se hace el mal, hasta romper el vínculo de la fidelidad conyugal?. Estas malas experiencias no ayudan a que esos niños maduren para ser capaces de compromisos definitivos.



crisis matrimonial

matrimonio