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martes, 16 de diciembre de 2025

¿Cómo se cura el odio?

¿Cómo se cura el odio? Perdonando, que es un acto de amor. Sin el perdón, se instala en nosotros el odio y el rencor, dos reacciones incompatibles con la felicidad. Si no somos capaces de perdonar, el problema es nuestro, porque nos quedamos intoxicados, manifiesta la psiquiatra Marian Rojas Estapé.

martes, 11 de noviembre de 2025

El perdón


Para el filósofo Gregorio Luri, los seres humanos hemos hallado una forma de rehacer en el tiempo largo lo que hemos hecho mal en el tiempo corto. Es el perdón. En cierta forma, la facultad de perdonar le permite a la persona que ha sido perjudicada conducir de la mano a la persona que la ha perjudicado hasta un reinicio de la acción y, aunque no puede librarlo de su responsabilidad sobre las consecuencias nocivas de sus actos, sí puede disminuirle o incluso anularle el sentimiento de culpa. Obviamente para que el perjudicado perdone, debe ser generoso y no un adicto a la emotivista exhibición de sus heridas. Puede darse el caso de que perdone una monstruosidad que a la mayoría nos parezca imperdonable. Para corresponder al perdón de forma verosímil, no hay otra que el fortalecimiento de nuestra fidelidad, porque el perdón nunca está garantizado. No es fácil perdonar lo imperdonable. Por eso la vigencia de la creencia en Dios y la excentricidad existencial de los héroes morales.
El héroe moral no solo es capaz de perdonar lo imperdonable, sino que puede hacerlo a cambio de nada. Los que somos meros héroes triviales, dice Gregorio Luri, solemos pedir a cambio de nuestro perdón el compromiso de que algo no volverá a ocurrir, una promesa de fidelidad con lo irrepetible. Esta es la manera habitual de reconstruir los nexos dañados y fortalecer la confianza mutua.
Lo admirable no es que cambiemos, sino que, cambiando, sigamos siendo predecibles, fiables, capaces de perdonar y de mantener nuestra fidelidad a la palabra dada.

viernes, 31 de octubre de 2025

¿Quien es pues el hombre?


¿Quien es pues el hombre?, se pregunta Viktor Frankl. Es un ser que siempre decide lo que es. El hombre es un ser que ha inventado la cámara de gas de Auschwitz, pero también es el ser que ha entrado en esas cámaras con la cabeza erguida y el Padrenuestro o la Shema Yisrael en sus labios….”Escucha Israel, el Señor es tu Dios, el Señor es Uno. Amaras al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Que esta palabras que yo te dicto hoy estén en tu corazón”
“Una persona puede entrar en el horno crematorio con la cabeza erguida, dignamente, ofreciendo su sacrificio a Dios, que es el valor supremo. Incluso perdonando a sus asesinos. Su vida y su muerte tienen sentido,” escribe el filósofo Rafael de los Ríos.


Dios no cancela a nadie


Robert Barron, filósofo estadounidense, hablando de la cultura de la cancelación dice que “los relatos de la resurrección del Señor revelan lo contrario de la cultura de la cancelación. A las mismas personas que lo habían negado, traicionado y abandonado, Jesucristo pronuncia la incomparablemente bella palabra shalom (paz, en hebreo). En cualquier narración convencional de una historia como esta, el personaje ofendido, que regresa del reino de los muertos, sin duda intentaría vengarse. Pero en la historia de los Evangelios, el hombre que había sido herido tan en profundidad como se pueda ofender a una persona, regresa con un amor que perdona. Si alguien en la historia de la humanidad ha merecido ser cancelado, es todo aquel que contribuyó a la muerte de Jesús. Pero en lugar de ello, se le concede el perdón. Lo cual implica que todo pecado se puede perdonar. Dios no cancela a nadie. Así que la cultura de la cancelación, que dice que todo está permitido pero que nada es perdonado, ha de ser contrarrestada por los cristianos. A la luz de la cruz, sabemos que muchas cosas no han de ser permitidas, pero a la luz de la resurrección, en principio todo puede ser perdonado”.

martes, 30 de septiembre de 2025

Perdonar es querer olvidar

Todos hemos escuchado la expresión “perdono pero no olvido”. Si la persona no quiere olvidar es porque en el fondo no quisiera perdonar, me parece que así ocurre en la mayoría de los casos, dice monseñor Francisco Ugarte. Cuando una persona perdona, no significa, por otra parte, que por el hecho de perdonar automáticamente olvide la ofensa recibida porque permanece en la memoria. La decisión de perdonar es precisamente un acto de la voluntad que consiste en decir: “Yo cancelo la deuda moral que el otro contrajo conmigo y procuraré proceder como si nada hubiera ocurrido”. El recuerdo puede seguir vigente, pero procurará hacerlo a un lado para tratar al ofensor como si nada hubiera ocurrido. Otra cosa es cuando el agresor no ha rectificado y sigue siendo un peligro latente el que vuelva a ofenderme. En este caso, concluye Ugarte, es correcto recordar lo ocurrido para evitar que se vuelva a repetir, tanto por el bien de la persona ofendida, que tiene derecho a protegerse, como también por el bien del otro para ayudarlo a que no reincida en su proceso agresivo. Por tanto, no es lo mismo perdonar que olvidar, pero podríamos decir que en circunstancias ordinarias, perdonar es querer olvidar.


domingo, 21 de septiembre de 2025

Tropezar no es malo, encariñarse con la piedra sí

Tropezar no es malo, encariñarse con la piedra sí. Apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como se esperaba.
Las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien se hiere, durante toda la vida. Disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es solo de almas grandes.


jueves, 24 de julio de 2025

Cuando perdono me salvo de una vida de rencor y odio

Cuando perdonamos, no estamos justificando a nuestro agresor, sino salvándonos a nosotros mismos de una vida de rencor y odio. Quizás no podemos olvidar lo que nos han hecho, pero si podemos recordar sin dolor, como quien mira una cicatriz de una herida que ya está cerrada.


viernes, 7 de febrero de 2025

Perdón

“¡Qué difícil nos puede parecer muchas veces perdonar!, ha señalado el Papa. Y, sin embargo, el perdón es el instrumento puesto en nuestras frágiles manos para alcanzar la serenidad del corazón. Dejar caer el rencor, la rabia, la violencia y la venganza son condiciones necesarias para vivir felices”.

viernes, 8 de marzo de 2024

No se puede construir la civilización sin rechazar toda clase de ideología del mal

El papa Francisco manifestaba en su viaje a Egipto que “el verdadero desarrollo se mide por la solicitud hacia el hombre, corazón de todo desarrollo, a su educación, a su salud y a su dignidad; de hecho, la grandeza de cualquier nación se revela en el cuidado con que atiende a los más débiles de la sociedad como las mujeres, los niños, los ancianos, los enfermos, los discapacitados, las minorías, para que nadie, ni ningún grupo social, quede excluido o marginado. Ante un escenario mundial delicado y complejo, que hace pensar en lo que he llamado una “guerra mundial por partes”, cabe afirmar que no se puede construir la civilización sin rechazar toda clase de ideología del mal, de la violencia, así como cualquier interpretación extremista que pretenda anular al otro y eliminar las diferencias manipulando y profanando el Santo Nombre de Dios”.
“Tenemos el deber de afirmar juntos que la historia no perdona a los que proclaman la justicia y en cambio practican la injusticia; no perdona a los que hablan de igualdad y desechan a los diferentes. Tenemos el deber de quitar la máscara a los vendedores de ilusiones sobre el más allá, que predican el odio para robar a los sencillos su vida y su derecho a vivir con dignidad, transformándolos en leña para el fuego y privándolos de la capacidad de elegir con libertad y de creer con responsabilidad.”

sábado, 18 de noviembre de 2023

La venganza

Francis Bacon escribe en su obra Ensayos que “la venganza es una especie de justicia salvaje que cuanto más crece en la naturaleza humana más debiera extirparla la ley; en cuanto al primer daño, no hace sino ofender a la ley, pero la venganza de ese daño coloca a la ley fuera de su función. En verdad que, al tomar venganza, un hombre se iguala con su enemigo, pero si la sobrepasa, es superior; pues es parte del príncipe perdonar; y estoy seguro que Salomón dice: Es glorioso para un hombre excusar una ofensa. Lo pasado se ha ido y es irrevocable; y los hombres prudentes tienen demasiado que hacer con las cosas presentes y venideras; por tanto no harían más que burlarse de sí mismos ocupándose de asuntos pasados. No hay hombre que cometa el mal a cuenta del mal mismo, sino para obtener provecho propio, o placer, u honor o algo semejante; por tanto, ¿por qué me voy a encolerizar con un hombre que se ama a sí más que a mí? Y si algún hombre cometiera el mal meramente por maldad natural, no sería más que como el espino o la zarza que pinchan y arañan porque no pueden hacer otra cosa”.
“Un hombre que proyecte vengarse, conserva abiertas sus propias heridas porque si no se cerrarían y curarían. Las venganzas públicas son afortunadas en su mayoría; como fue la muerte de César; la muerte de Pertinax; la muerte de Enrique III de Francia; y muchas otras. Pero no sucede así con las venganzas privadas; no, más bien las personas vengativas llevan la vida de las brujas, quienes, como son malignas, terminan desgraciadamente”.

domingo, 16 de abril de 2023

Para librarse del mundo y ser completamente libre, hay que perdonar

Caín matando a Abel (Monasterio Viejo de San Juan de la Peña, S. XII).

“Si Dios no existe, todo está permitido”, dice Dostoyevsky por medio de uno de sus personajes. Pero ese descubrimiento le horroriza, pues entonces todo se vuelve indiferente y la vida no tiene sentido. La nada del pecado, la desesperación absoluta en que éste sume al hombre. “Si no hubiese estado solo, si nadie me hubiese amado ni yo hubiese amado a nadie, todo esto (su confesión liberadora) no habría acontecido”. Desde la venida de Cristo, nadie está solo, hay una mano misericordiosa que se ofrece, a la cual es muy difícil sustraerse,dirá Charles Moeller.

Esteban Verkhovenski, en Los demonios dice: “Para librarse del mundo y ser completamente libre, hay que perdonar, perdonar, perdonar. Perdonemos a todo el mundo y perdonemos siempre. Así podernos esperar que nos perdonen a nosotros siempre. Si. Porque todos somos culpables unos con otros, todos culpables”. Paciencia, humildad, perdón, deseo de expiación, no son más que la sombra misericordiosa de Dios. Verkhovenski a punto de morir dice: “La sola idea constante de que existe algo infinitamente más justo e infinitamente más dichoso que yo, me llena ya de una emoción y una gloria sin límites. Más para ser feliz, el hombre necesita saber y creer en cada instante que existe en otra parte una felicidad perfecta y plácida para todos”. Moeller escribe que la caridad de Dios para con nosotros, su justicia misericordiosa es la llave de oro que abre todo y resuelve todos los problemas.


jueves, 15 de diciembre de 2022

Para ser comprensivo y para perdonar se necesita carácter

Todos los necios son capaces de criticar, condenar y lamentarse, y la mayoría lo hace. Pero para ser comprensivo y para perdonar se necesitan carácter y autodominio, cuenta Lawrence G. Lovasik.



domingo, 4 de diciembre de 2022

Les daré por guía y árbitro la conciencia

John Milton escribe en El paraíso perdido: “ha hecho al hombre libre y capaz de resistir a las tentaciones de su enemigo; y anuncia su designio de perdonarle, atendiendo a que no se dejará llevar de su propia perversidad, como Satán, sino de la seducción de éste…..no perecerá enteramente el hombre; se salvará el que lo desee, mas no por su voluntad propia sino por mi gracia libremente concedida…..A sus ruegos, a su arrepentimiento y sumisión, cuando procedan de un ánimo sincero, ni mis oídos ni mis ojos permanecerán cerrados; les daré por guía y árbitro la conciencia; y si la escuchan y la emplean bien, cada vez alcanzarán más luz, y perseverando hasta el fin, tendrán segura su salvación. Pero nunca disfrutarán de mi inagotable indulgencia ni de mi gracia los que la olviden y menosprecien, sino que se aumentarán en el endurecido su dureza y en el ciego su ceguedad para que tropiecen y caigan en mayor abismo; y sólo a éstos excluiré de mi misericordia.”



domingo, 14 de junio de 2020

Todos necesitamos indulgencia



Todos necesitamos indulgencia, e incluso quizás, perdón. Pero solo puede exigirlo quien, sin cerrar los ojos a la injusticia, está dispuesto a perdonar sin reservas. Indulgencia, perdón, reconciliación son algo más alto que la justicia. A eso se refieren las palabras de Hegel: “Las heridas del espíritu curan sin dejar cicatriz”.

domingo, 7 de julio de 2019

Hay quienes no quieren ser perdonados


“La exigencia de que Dios debiera perdonar a un hombre sin cambiar lo más mínimo su modo de ser está basada en una confusión entre condonar y perdonar. Condonar un mal significa simplemente ignorarlo, tratarlo como si fuera bueno. El perdón, en cambio, debe ser ofrecido y aceptado para ser completo, y el hombre que no admite culpa alguna no puede aceptar el perdón…..La respuesta a quienes critican la doctrina del infierno es, a la postre, una nueva pregunta: «¿Qué pedimos que haga Dios?». ¿Que borre los pecados pretéritos y permita a todo trance un comienzo nuevo, allanando las dificultades y ofreciendo ayuda milagrosa? Pues eso es precisamente lo que hizo en el Calvario. ¿Perdonar? Hay quienes no quieren ser perdonados. ¿Abandonarlos? Mucho me temo, ¡ay!, que eso es lo que hace”, escribe Clive Staples Lewis.

Y añade el escritor irlandés que “sabemos mucho más del cielo que del infierno, pues el cielo es el hogar de la humanidad y contiene, en consecuencia, todo cuanto supone la vida humana glorificada. El infierno, en cambio, no ha sido hecho para el hombre. No es en ningún sentido paralelo al cielo. Se trata de las tinieblas exteriores, el borde externo donde el ser se derrama en la nada”.

jueves, 24 de enero de 2019

Es parte del principe perdonar.

Francis Bacon opinaba que al tomar venganza, un hombre se iguala con su enemigo, pero si la sobrepasa, es superior; pues es parte del príncipe perdonar y añade que es glorioso para un hombre excusar una ofensa. Lo pasado se ha ido y es irrevocable; y los hombres prudentes tienen demasiado que hacer con las cosas presentes y venideras.

miércoles, 15 de agosto de 2018

¿Que se nos preguntará?


¿Que se nos preguntará? Si dimos de comer al hambriento y de beber al sediento. Si acogimos al extranjero y vestimos al desnudo. Si dedicamos tiempo para acompañar al que estaba enfermo o prisionero. Igualmente se nos preguntará si ayudamos a superar la duda, que hace caer en el miedo y en ocasiones es fuente de soledad; si fuimos capaces de vencer la ignorancia en la que viven millones de personas, sobre todo los niños privados de la ayuda necesaria para ser rescatados de la pobreza; si fuimos capaces de ser cercanos a quien estaba solo y afligido; si perdonamos a quien nos ofendió y rechazamos cualquier forma de rencor o de odio que conduce a la violencia; si tuvimos paciencia siguiendo el ejemplo de Dios, que es tan paciente con nosotros; finalmente, si encomendamos al Señor en la oración a nuestros hermanos y hermanas, dice el papa Francisco.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Cuando hay que enterrar el pasado.

El otro día estuve cenando con un amigo del barrio. Su mujer se había ido con un compañero de trabajo; le abandonó junto a dos niñas que aun van al colegio.

Abandonado.
El hombre estaba destrozado, según contaba,en ningún momento había imaginado el desenlace de su historia matrimonial de este modo. También, nos dijo, está el trauma de las niñas. Estas se echaban la culpa de la ausencia de su madre.Las niñas dicen que su mama se ha ido porque son unas desordenadas. Siempre decía a las niñas que es imposible vivir en una casa con ese desorden.

el trauma de las niñas
La verdad es que las cosas nunca son fáciles, nunca se presentan como las habíamos imaginado.

Desayunando en el bar con  mi amigo, nos hemos encontrado con Don Juan, el parroco. La desgracia de la separación es el monotema de toda su conversación, y cuando ha visto al cura ha vuelto a contar su tristeza.


Don Juan le dice que a veces la gente nos defrauda. Sufrimos un tiempo. A lo mejor durante mucho tiempo. Y después poco a poco empezamos a perdonar.Mi amigo, mirándonos con una mirada mezclada de dureza y tristeza, dice, con voz ronca, que el no sabe perdonar.Nadie sabe, le contesta Don Juan. 
Penelope Stokes
Recuerdo un libro de Penelope Stokes y parafraseando  a la escritora le digo:  “Nadie sabe. Lo que hay que hacer es levantarse por las mañanas y poner un pie delante del otro. Dar un paso tras otro, dejar que las heridas cicatricen hasta encontrar la fuerza para enterrar el pasado”.


martes, 21 de junio de 2016

Crisis personales que terminan afectando al matrimonio.

Crisis personales que terminan afectando al matrimonio
El Papa Francisco a la hora de hablar de la familia dice que es comprensible que en las familias haya muchas crisis cuando alguno de sus miembros no ha madurado su manera de relacionarse, porque no ha sanado heridas de alguna etapa de su vida. 
La propia infancia o la propia adolescencia mal vividas son caldo de cultivo para crisis personales que terminan afectando al matrimonio. Si todos fueran personas que han madurado normalmente, las crisis serían menos frecuentes o menos dolorosas. Pero el hecho es que a veces las personas necesitan realizar a los cuarenta años una maduración atrasada que debería haberse logrado al final de la adolescencia. 
Amor egocéntrico
A veces se ama con un amor egocéntrico propio del niño, fijado en una etapa donde la realidad se distorsiona y se vive el capricho de que todo gire en torno al propio yo. Es un amor insaciable, que grita o llora cuando no tiene lo que desea. Otras veces se ama con un amor fijado en una etapa adolescente, marcado por la confrontación, la crítica ácida, el hábito de culpar a los otros, la lógica del sentimiento y de la fantasía, donde los demás deben llenar los propios vacíos o seguir los propios caprichos. 
Muchos terminan su niñez sin haber sentido jamás que son amados incondicionalmente
Muchos terminan su niñez sin haber sentido jamás que son amados incondicionalmente, y eso lastima su capacidad de confiar y de entregarse. Una relación mal vivida con los propios padres y hermanos, que nunca ha sido sanada, reaparece y daña la vida conyugal. Entonces hay que hacer un proceso de liberación que jamás se enfrentó. Cuando la relación entre los cónyuges no funciona bien, antes de tomar decisiones importantes conviene asegurarse de que cada uno haya hecho ese camino de curación de la propia historia. Eso exige reconocer la necesidad de sanar, pedir con insistencia la gracia de perdonar y de perdonarse, aceptar ayuda, buscar motivaciones positivas y volver a intentarlo una y otra vez. Cada uno tiene que ser muy sincero consigo mismo para reconocer que su modo de vivir el amor tiene estas inmadureces. Por más que parezca evidente que toda la culpa es del otro, nunca es posible superar una crisis esperando que sólo cambie el otro. También hay que preguntarse por las cosas que uno mismo podría madurar o sanar para favorecer la superación del conflicto.


Hoy,sigue diciendo el Papa, a pesar de nuestra sensibilidad aparentemente evolucionada, y todos nuestros refinados análisis psicológicos, me pregunto si no nos hemos anestesiado también respecto a las heridas del alma de los niños. ¿Sentimos el peso de la montaña que aplasta el alma de un niño, en las familias donde se trata mal y se hace el mal, hasta romper el vínculo de la fidelidad conyugal?. Estas malas experiencias no ayudan a que esos niños maduren para ser capaces de compromisos definitivos.



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