“Una persona puede entrar en el horno crematorio con la cabeza erguida, dignamente, ofreciendo su sacrificio a Dios, que es el valor supremo. Incluso perdonando a sus asesinos. Su vida y su muerte tienen sentido,” escribe el filósofo Rafael de los Ríos.
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viernes, 31 de octubre de 2025
¿Quien es pues el hombre?
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jueves, 23 de octubre de 2025
La solución final de la cuestión judía puso en tela de juicio la tradicional idea del progreso moral de la humanidad
El filósofo Theodor Adorno criticó a sus compatriotas por no aceptar la responsabilidad de los crímenes nazis, por su fracaso en “hacer frente al pasado”. Acusaba a los alemanes de negar la responsabilidad por el nazismo y de esconder los horrores del Tercer Reich mediante “circunloquios eufemísticos”. A Theodor Adorno, el mundo después de Auschwitz le resultaba incomprensible; ese mundo solo podía negarse, optando por la vía del no pensar o, utilizando su terminología, la dialéctica negativa. “Nada de poesía después de Auschwitz”. En la primera visita que realizó Hannah Arendt a Alemania tras la Segunda Guerra Mundial, expresó también su asombro ante la actitud de la población. Los alemanes parecían colmados de autocompasión, preocupados por su destino más inmediato, lo que impedía que se enfrentasen a su responsabilidad por lo sucedido. Para el alemán corriente, señaló Arendt, la guerra no era una consecuencia del nazismo, sino una expresión de la naturaleza humana, y los juicios de Núremberg ayudaron a esa perspectiva victimista; ocho millones de alemanes se habían afiliado al Partido Nacionalsocialista y ante tales cifras los aliados se vieron obligados a renunciar al concepto de “responsabilidad colectiva”. Los juicios se hicieron contra los jerarcas nazis, para condenar a “aquellos principalmente responsables”, abriendo las puertas a la exculpación masiva y permitiendo a la mayoría de alemanes percibirse como “víctimas de Hitler”.
Referencia:XX un siglo tempestuoso (Álvaro Lozano Cutanda)
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miércoles, 25 de diciembre de 2024
Así sea, así será, así debe ser
Se llamaba Israel Zolli, pero más tarde sería conocido como Italo Zolli y, finalmente, como Eugenio Zolli. Entre estos tres nombres transcurrieron 63 años, dos guerras mundiales, persecución y un lento y profundo recorrido hacia la comprensión de una paz que, para él, parecía guardar un judío llamado Jesús que yacía muerto en un crucifijo. Su interés por el cristianismo creció en parte debido a un amigo cristiano, en cuya casa observó por primera vez un crucifijo, donde se preguntó si no sería aquel hombre del que hablaba el profeta Isaías.
Al regresar de un viaje a Tierra Santa y Egipto en 1924, escribió que sentía una “inquietud religiosa interior cada vez más aguda”. Sin embargo, su vida en Italia dio un giro cuando Mussolini proclamó las leyes raciales de 1938, donde Zolli perdió la ciudadanía. Ese mismo año, Zolli asumió el cargo de Gran Rabino de Roma, en un momento que marcaría el punto culminante de su transformación espiritual. En Roma, hacia 1940, Israel Zolli era ya Gran Rabino y rector del seminario rabínico, aunque este último estaba cerrado desde el año anterior.
Era el Día de la Expiación del otoño de 1944 y estaba presidiendo las liturgias religiosas en el templo…"el día estaba acercándose a su fin, y estaba completamente solo en medio de un gran número de personas. Empecé a sentir como si una niebla estuviese insinuándose en medio de mi alma; se hizo más densa…por la tarde se celebraba la última función litúrgica…no sentía ninguna alegría ni dolor, estaba vacío de pensamientos y sensaciones. Mi corazón yacía como muerto en mi pecho. Y rápidamente vi a Jesucristo vestido con un manto blanco…experimenté la mayor de las paces interiores…dentro mi corazón encontró las palabras: estás aquí por última vez. Las tomé en consideración con la mayor serenidad de espíritu y sin ninguna emoción en particular. La contestación de mi corazón fue: así sea, así será, así debe ser”.
Zolli insiste en su obra que, aunque algunos momentos puedan parecer trascendentales, lo fundamental de su conversión fue “el amor de Jesucristo, un amor que derivó de mis meditaciones sobre las Escrituras”. Alfonso de Ratisbona, un conocido banquero judío, también vivió una profunda conversión en Roma que lo llevaría más tarde a hacerse sacerdote. Sin embargo, su transformación fue más espontánea e impulsiva, a diferencia de la de Zolli, que fue el resultado de años de reflexión, maduración y una intensa búsqueda de sentido. Zolli mismo recordaba que, mientras “Ratisbona se convirtió luego de una aparición”, su propio camino fue “una búsqueda guiada por las Escrituras, una reflexión y una profundización propias del empeño de un erudito universitario”. Los escritos de otra hebrea convertida, Edith Stein, quien más tarde pasaría a ser Teresa Benedicta de la Cruz y moriría mártir en Auschwitz, lo influenciarían.
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domingo, 24 de julio de 2022
Stalin jamás manifestó compasión por los judíos
Desde el comienzo del hitlerismo, Stalin jamás manifestó la menor compasión por los judíos. ¡Hasta tiene un trasfondo de opinión hostil a los judíos! Antes de la guerra, deliberadamente cerró el territorio soviético a las víctimas alemanas de la persecución antisemita. Después de la guerra, siempre desconfió de las centenas de miles de judíos polacos que huían de Hitler a la URSS, primero en el otoño de 1939 y luego en los meses que siguieron al ataque de junio de 1941. Les temió por su doble carácter extranjero, de judíos y de polacos. Varias decenas de miles terminaron ese éxodo en el Gulag. Poco después, en 1944-1945, el Ejército Rojo liberó a clases y naciones, pero no tuvo una sola palabra, en su vocabulario, para la tragedia judía; cuando entró en Auschwitz, en enero de 1945, en Occidente no se sospechaba nada de lo que encontraría allí. Habrá que esperar hasta mayo y a una demanda inglesa para obtener un informe oficial cuya versión, difundida por la radio, no incluye la palabra “judío”. En las naciones del este de Europa liberadas y ocupadas por su ejército, Stalin encuentra una razón de más para no conceder a los judíos participación alguna en la victoria sobre el nazismo, pues esas naciones conservan un fondo de opinión antisemita, que sobrevive a la matanza organizada de judíos. Su sentimiento nacional es inseparable de él. Ya es bastante tomarlo de revés por la gran proporción de judíos que lograron salvarse por estar incluidos en la nomenklatura de los pequeños partidos comunistas locales; por una especie de pugna para obtener una compensación, será necesario que esos dirigentes judíos hagan olvidar su origen por partida doble; siendo los más patriotas de los patriotas en sus países respectivos, y los más fieles a Moscú de los fieles a Moscú en el movimiento comunista internacional. De suerte que el martirio judío vendrá a diluirse en el de las naciones, y en cada uno de estas el peso de su desdicha se inscribirá en la cuenta de crédito del Ejército Rojo. Después de Auschwitz y de Treblinka, los judíos sobrevivientes aún pagaron el elevado precio de aun no tener patria.
sábado, 15 de enero de 2022
Stalin quitó importancia al Holocausto
Un médico del Ejército Rojo, camina con un grupo de supervivientes.
El 27 de Enero de 1945 Auschwitz fue liberado por el Ejército Rojo. De todos los campos de exterminio nazis, el de Auschwitz fue el más terrible. Terrible por el gran número de personas que fueron asesinadas allí, un número que se estima en, al menos, un millón; en su gran mayoría, judíos de toda Europa, y más de 200.000 niños. Cuenta Michael Jones que “preparar una crónica sobre el horror de Auschwitz supuso un gran reto para los corresponsales del Ejército Rojo, y la realidad de lo que encontraron allí fue distorsionada luego por el régimen soviético. Los soldados del Ejército Rojo eran una simple pieza más dentro de la despiadada y brutal maquinaria política de Stalin. Durante el transcurso de la guerra, aquel régimen estuvo quitando importancia de forma progresiva al impacto del Holocausto……el estado soviético raramente se refería a las matanzas de judíos, y por lo general describía a las víctimas del Holocausto dentro de sus propias fronteras con la fórmula anodina de “ciudadanos soviéticos pacíficos”. Los motivos de Stalin eran complejos, en parte antisemitas y en parte nacidos de la desconfianza política hacia cualquier grupo religioso o racial que pudiera ostentar una identidad autónoma dentro de la Unión Soviética”.
miércoles, 2 de enero de 2019
¿ La idea de Europa ya ha recorrido su trayectoria?
Parece como si Europa, a diferencia de otras civilizaciones, hubiera intuido que un día se hundiría bajo el paradójico peso de sus conquistas y de la riqueza y complejidad sin parangón de su historia. Dos guerras mundiales, que fueron en realidad guerras civiles europeas, llevaron este
presentimiento al paroxismo, dice George Steiner. De ahí el moderno apocalipsis de los Últimos días de la humanidad de Karl Kraus. Entre agosto de 1914 y mayo de 1945, desde Madrid hasta el Volga, desde el Ártico hasta Sicilia, se calcula que un centenar de millones de hombres, mujeres y niños perecieron a causa de la guerra, la hambruna, la deportación, la limpieza étnica. Europa Occidental y el occidente de Rusia se convirtieron en la casa de la muerte, en el escenario de una brutalidad sin precedentes, ya sea la de Auschwitz, ya la del Gulag. Más recientemente, dice Steiner, el genocidio y la tortura han vuelto a los Balcanes. A la luz, ¿no deberíamos decir “a la oscuridad”?, de estos hechos, la creencia en el final de la idea europea y sus moradas es casi una obligación moral. ¿Con qué derecho habríamos de sobrevivir a nuestra inhumanidad suicida?![]() |
| “El rapto de Europa”, Tiziano |
La barbarie una vez más anegó Europa, como ha seguido ocurriendo desde Sarajevo hasta Sarajevo. Incluso citar las orgullosas esperanzas de Weber y Husserl supone una invitación a la ironía. ¿Significa esto que la idea de Europa ya ha recorrido su trayectoria, que no tiene ningún futuro sustantivo? Ésta es, qué duda cabe, una clara posibilidad. Se corresponde con esa lógica de la mortalidad de las civilizaciones y de las ideologías, añade Steiner. O ¿hay caminos de esperanza que todavía merece la pena recorrer?
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sábado, 7 de abril de 2018
Los hombres que concibieron Auschwitz habían sido educados para leer a Shakespeare y a Goethe.
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| Gueto de Varsovia. |
En el gueto de Varsovia, un niño escribió en su diario: “Tengo hambre, tengo frío; cuando sea mayor quiero ser alemán, y entonces ya no volveré a tener hambre, ni volveré a tener frío”. El extremo último de la barbarie política surgió del meollo de Europa. Dos siglos después de que Voltaire hubiera proclamado su final, la tortura volvió a ser un procedimiento normal de acción política. No es sólo que la difusión general de valores literarios, culturales, no pusiera freno alguno al totalitarismo; sino también que en ciertos casos notables los santos lugares de la enseñanza y del arte
humanista acogieron y ayudaron efectivamente al terror nuevo, dice George Steiner. La barbarie prevaleció en la tierra misma del humanismo cristiano, de la cultura renacentista y del racionalismo clásico. Hombres que concibieron y administraron Auschwitz habían sido educados para leer a Shakespeare y a Goethe, y no dejaron de leerlos. Hombres que lloraban con Werther o con Chopin se movían en un infierno material.
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| Auschwitz |
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miércoles, 4 de abril de 2018
El terremoto de Lisboa en 1755 marcaron el inicio de la filosofía moderna del mal.
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| Terremoto de Lisboa de 1755 |
Susan Neiman y Jean-Pierre Dupuy sugieren que el terremoto, el fuego y el maremoto que destruyeron Lisboa en 1755 marcaron el inicio de la filosofía moderna del mal. Los filósofos modernos separaron los desastres naturales de los males morales, estableciendo la diferencia precisamente en el capricho de los primeros (ahora refundido en ceguera) y la intencionalidad o determinación de los segundos. Neiman señala que, “desde Lisboa, los males naturales ya no tienen relación alguna con los males morales, puesto que ya no tienen significado en absoluto”.
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| Auschwitz |
Así resume Neiman las lecciones impartidas por los dos siglos que separaron Lisboa, el detonante de las ambiciones modernas, de Auschwitz, el acontecimiento que las derrumbó. Lisboa reveló la lejanía entre el mundo y los seres humanos; Auschwitz reveló la lejanía entre los seres humanos y ellos mismos.
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| Zygmunt Bauman |
“Los seres humanos, dice Bauman, podían abrigar la esperanza de congraciarse ante los ojos de Dios, e incluso protestar contra los veredictos divinos exponiendo y negociando sus argumentos, pero no tenía sentido tratar de debatir y negociar con la naturaleza desencantada en la esperanza de obtener gracia. No obstante, se había despojado de subjetividad a la naturaleza no con el fin de restaurar y salvaguardar la subjetividad de Dios, sino para allanar el camino hacia una deificación de Sus sujetos humanos”.
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miércoles, 22 de marzo de 2017
La era de la caída de la gracia del hombre.
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| George Steiner |
En "Presencias reales" George Steiner afirma que vivimos en la era de la caída de la gracia del hombre. Mientras Pol Pot enterraba vivos, literalmente, a cien mil hombres, mujeres y niños en Camboya, nadie movió un dedo. A pesar de estar al corriente, Inglaterra vendía armas a los jemeres rojos. En la época de Auschwitz no se sabía lo que estaba pasando, o muy pocos lo sabían. Realmente muy muy pocos. Pero entonces todos lo sabían, podía verse en la televisión todas las noches. En ese mundo, el mundo de un hombre que ha construido y estandarizado Auschwitz y el Gulag imagínese, (las víctimas de Stalin y Lenin se estiman en setenta millones), el umbral de lo humano, el mínimo que implica el hecho de ser hombre, ha bajado, ha bajado muchísimo.
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| Gulag |
Como prueba, dice Steiner, me limito a esta sencilla constatación; no hay ninguna información de una nueva atrocidad, que aparezca en la televisión o en la radio, que no nos creeríamos. Es algo totalmente nuevo. Y puede demostrarse. Cuando contaban que los alemanes, en 1914 y 1915, habían cortado las manos a los belgas, una semana más tarde se sabía que era mentira, que era una broma pesada de la propaganda. Seguro que hay muchos otros ejemplos. Hoy ya no habría nada que la gente no se creería. Es posible que una atrocidad acabara siendo falsa; eso es otra cosa. Pero a priori diríamos: “¡Vaya! Sí… Y mañana será peor”. Por no hablar de nuestro papel en Ruanda, y en tantos otros sitios… En Indonesia hay una masacre todos los días; en Birmania, la situación de niños, hombres y mujeres es terrible. Hay más niños esclavos en la actualidad que en
ningún otro periodo de la humanidad. Cientos de millones de niños pequeños, de nueve o diez años, trabajan catorce horas al día en fábricas chinas, pakistaníes o indias. Pero nadie mueve un dedo. Eso es lo que quiero decir con: “bajar el umbral” de lo que significa ser humano. Esa barbarie inscrita en el hombre fue el tema de mi primer ensayo. Tenía dieciocho años, me parece. Sobre el triste milagro, se llamaba. Por la noche tocan Schubert, cantan Mozart, y por la mañana torturan en Auschwitz, en Bergen-Belsen o en Majdanek. Al principio no comprendía, pedí ayuda para comprender; traté de estudiar todas las respuestas a la cuestión. El pragmatismo inglés, ese sentido común algo brutal, un poco ingenuo pero muy sano, dice que todo ser humano puede convertirse en un verdugo muy deprisa. Para empezar, no estoy seguro, aunque hay experimentos que parecen confirmarlo. Además, ¿estamos seguros de que se trata del mismo ser humano que toca Schubert la víspera?
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| Niños esclavos. |
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| Campos de Stalin. |
Sólo sé una cosa, añade Steiner, los campos de exterminio, los campos de Stalin y las grandes masacres no han venido del desierto del Gobi; se deben a la alta civilización rusa y europea, se deben al centro mismo de nuestros mayores logros artísticos y filosóficos; y las humanidades no han ofrecido resistencia. Al contrario, hay muchos casos de grandes artistas que han colaborado, alegremente, con lo inhumano.
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| El GULAG albergaba tanto a criminales como a prisioneros políticos |
Y añade Steiner, uno podía esperar que el jardín de Goethe no estuviera al lado del campo de Buchenwald; pero salimos del jardín de Goethe y nos encontramos en el campo de concentración. Uno podía esperar que los grandes músicos se hubieran negado a tocar, diciendo: “No. No puedo tocar Debussy mientras oigo los gritos de los que mueren de sed y de hambre camino de Dachau (precisamente lo que hizo Gieseking en Múnich)”. Pero no, hubo toda una serie de conciertos aparentemente fascinantes, llenos de belleza y profundidad musical. Hay una gran ocurrencia de Picasso. Se acuerda usted del oficial alemán que visita su estudio, durante la ocupación, ve el Guernica y le dice: “¿Eso lo ha hecho usted? — No, ¡lo hicieron ustedes!”. Es una salida estupenda. Pero se trata del mismo Picasso que defiende a Stalin en un momento en el que el horror del Gulag y de las masacres estalinistas era innegable. Así pues, para la gente sencilla como yo, es mejor tratar de escuchar, de aclarar las cosas, sin tener la arrogancia moral de declarar: “¡He aquí la respuesta! ¡Lo tengo!”. Al final de mi vida sólo puedo decir: “No, no lo he comprendido”, termina por decir el profesor.
viernes, 29 de julio de 2016
La Iglesia católica salvó a 400.000 judíos de una muerte cierta.
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| Pinchas Lapide |
El otro día leí las declaraciones del exconsul de Israel en Italia, Pinchas Lapide, en donde manifestaba públicamente que durante la Segunda Guerra Mundial la Iglesia católica salvó más vidas de judíos que todas las demás iglesias, instituciones religiosas y organizaciones benéficas juntas.
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| Basílica de San Pedro en Roma. |
Examinando las estadísticas, Lapide aclara la divergencia considerable entre el número de judíos salvados por la Iglesia y todas las acciones de la Cruz Roja Internacional y las democracias occidentales. “La Santa Sede, los nuncios y la Iglesia católica salvaron entre todos a casi 400.000 judíos de una muerte cierta”. Años después, hablando con el Papa Juan XXIII, el doctor Lapide renovó sus felicitaciones por aquella obra, y el Papa le interrumpió para recordar que en aquella época, en la que él era sólo monseñor Roncalli, había actuado según las precisas instrucciones de Pío XII. Otros testimonios se sumarán al número de defensores del Papa Pacelli: Maurice Edelmann, presidente de la asociación judía angloamericana, habla del salvamento de decenas de miles de vidas israelitas. Golda Meir, ya como primera ministra de Israel, agradeció al Santo Padre haber alzado tan a menudo su voz a favor de los judíos.
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| Pio XII. |
Por otra parte, Anthony Rodees cuenta la cruel lección impartida por los nazis a la Iglesia de Holanda: “Había en los Países Bajos más judíos bautizados católicos que en todo el resto de Europa. Mientras se reunía a los israelitas holandeses para deportarlos a Polonia, los judíos bautizados no eran importunados por las fuerzas de ocupación nazi…”. En julio de 1.942, la Iglesia católica, junto con la Iglesia reformada de Holanda, en un telegrama al Reichskomissar alemán, protestó contra la deportación de los judíos holandeses y amenazó con hacerla de público dominio si no cesaba de inmediato. Por toda respuesta, los nazis hicieron saber que si las Iglesias cesaban sus protestas, ellos seguirían haciendo la vista gorda con los judíos bautizados, considerados hasta aquel momento como cristianos. La Iglesia reformada dio su consentimiento, mientras el arzobispo católico de Utrecht rechazó y condenó abierta y oficialmente la persecución. La respuesta fue inmediata,todos los judíos, también los bautizados en la Iglesia católica fueron deportados a Auschwitz, mientras que a los judíos bautizados en la Iglesia protestante no se les tocó.
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| Auschwitz – Birkenau |
En un documento publicado en 1.964 se citan estas palabras de Pío XII: “Tras muchas oraciones y lágrimas, me di cuenta de que mi condena no sólo no iba a ayudar a los judíos, sino que empeoraría su situación.Una protesta oficial ciertamente habría atraído la alabanza y el respeto del mundo civil, pero habría hecho sufrir a los pobres judíos una persecución todavía peor”. El Papa dejó así a la responsabilidad de los obispos la misión de actuar en base a las circunstancias, y teniendo en cuenta las posibles represalias.
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| Émile Poulat |
Emile Poulat, historiador y sociólogo francés,se hace las siguientes preguntas: “Este silencio que el Papa nunca habría roto, ¿quién lo ha roto? ¿Cuáles fueron los políticos “demócratas” que protestaron entonces? ¿Fronteras que se abrieron para acoger a los perseguidos?”.
durante la Segunda Guerra Mundial la Iglesia católica salvó más vidas de judíos que todas las demás iglesias, instituciones religiosas y organizaciones benéficas juntas.
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