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lunes, 27 de octubre de 2025

Luchar por sobrevivir da una fuerza extraordinaria que desafía todo lo que se ponga por delante


La socialista Golda Meir, primera ministra de Israel entre 1969 y 1974, dijo en varias ocasiones: “Los judíos contamos con un arma secreta, no tenemos otro lugar a donde ir”.Luchar por sobrevivir (cuando se está rodeado de un mar de dictaduras que siempre han utilizado la tragedia palestina para tapar sus vergüenzas) da una fuerza extraordinaria que desafía todo lo que se ponga por delante.

miércoles, 27 de junio de 2018

Un movimiento que aspira sólo a matar no puede definirse como revolucionario.

Golda Meir
Golda Meir (quinta primera ministra de Israel) en una entrevista que la realizaron cuenta lo siguiente: “¿No recuerda la frase de Habash (político palestino fundador del Frente Popular para la Liberación de Palestina) cuando hizo saltar un autobús lleno de niños israelíes?: “Lo mejor es matar a los israelíes cuando son todavía niños”. La suya no es una guerra. Ni siquiera es un movimiento revolucionario porque un movimiento que aspira sólo a matar no puede definirse como revolucionario. A principios de siglo, en Rusia, en el movimiento revolucionario surgido para derrocar al zar, había un partido que consideraba el terror como único instrumento de lucha. Un día, un hombre de este partido fue enviado con una bomba a la esquina de una calle por la que tenía que pasar la carroza de un alto funcionario del zar. A la hora prevista, la
 Jasser Arafat, Mahmud Darwish ja George Habash
carroza pasó. Pero el oficial no estaba solo, le acompañaban su mujer y los niños. ¿Qué hizo aquel auténtico revolucionario? No arrojó la bomba. Dejó que le explotase en la mano y murió despedazado. También nosotros durante la guerra de la Independencia tuvimos grupos terroristas, el Stem, el Irgun. Yo era contraria a ellos, lo fui siempre. Pero ninguno de ellos se manchó jamás con las infamias con que los árabes se manchan con nosotros. Ninguno de ellos puso nunca bombas en los supermercados ni dinamitó los autobuses de los niños”.

viernes, 24 de febrero de 2017

La guerra en Oriente Medio.

Golda Meir
Golda Meir opinaba que la guerra en Oriente Medio duraría aún muchos, muchos años. “Y le diré por qué, añadía, por la indiferencia con que los dirigentes árabes envían a morir a
su propia gente, por lo poco que cuenta para ellos la vida humana, por la incapacidad de los pueblos árabes para rebelarse y decir basta. ¿Recuerda cuando Kruschev denunció los delitos de Stalin durante el vigésimo congreso del partido comunista? Se alzó una voz del fondo de la sala que dijo: “Compañero Kruschev, ¿y tú dónde estabas?”. Kruschev escrutó a los asistentes en busca de su rostro, no lo encontró y preguntó: “¿Quién ha hablado?”. Nadie contestó. “¿Quién ha hablado?”, preguntó de nuevo
Kruschev
Kruschev. Y tampoco esta vez nadie contestó. Entonces Kruschev exclamó: “Compañero, yo estaba donde tú estás ahora”. Pues bien, el pueblo árabe está precisamente donde estaba Kruschev, donde estaba el que lo acusaba sin atreverse a mostrar la cara. A la paz con los árabes sólo se podría llegar a través de una evolución por su parte, que incluyera la democracia. Pero vuelva a donde vuelva los ojos, no veo ni sombra de democracia. Veo solamente regímenes dictatoriales. Y un dictador no tiene por qué dar cuentas a su pueblo de una paz que no hace. Ni siquiera tiene por qué rendir cuentas de los muertos. ¿Quién ha sabido jamás cuántos soldados egipcios han muerto en las dos últimas guerras? Sólo las madres, las hermanas, las esposas, los parientes que no les han visto volver. Los dirigentes no se preocupan ni de saber dónde están sepultados, ni si están sepultados. Nosotros, en cambio…
Soldados egipcios en el Sinaí 
Cada muerte, para nosotros, es una tragedia. A nosotros no nos gusta hacer la guerra, ni siquiera cuando la ganamos. Después de la última no había alegría en nuestras calles. No había bailes, ni cantos, ni fiestas. Y hubiera tenido que ver a nuestros soldados que regresaban victoriosos. Eran, cada uno de ellos, el vivo retrato de la tristeza. No sólo porque habían visto morir a sus hermanos sino porque habían tenido que matar a sus enemigos. Muchos se encerraban en su habitación y no volvían a hablar. O, a veces, abrían la boca para repetir como una cantinela: “He tenido que disparar. He matado”. Precisamente lo contrario que los árabes. Después de la guerra ofrecimos a los egipcios un intercambio de prisioneros. Setenta de los suyos por diez de los nuestros. Contestaron: “Pero los vuestros son oficiales, los nuestros son fellahin. Imposible”. Fellahin, campesinos. Temo…”


A la paz con los árabes sólo se podría llegar a través de una evolución por su parte, que incluyera la democracia

¿Quién ha sabido jamás cuántos soldados egipcios han muerto en las dos últimas guerras? Sólo las madres, las hermanas, las esposas, los parientes que no les han visto volver

jueves, 23 de febrero de 2017

Golda Meir siempre decía que si le daban un vaso de agua, el agua tiene que estar limpia.

Golda Meir
Golda Meir siempre decía que si le daban un vaso de agua, el agua tiene que estar limpia, y añadía: “Si no, no la bebo. Soy así, me gustan las cosas limpias. Un querido amigo mío me dijo una vez: “Golda, no seas tan rígida. No hay cosas morales e inmorales. Hay cosas bellas y cosas feas”. Supongo que tenía razón. Incluso supongo más: que la misma cosa puede ser hermosa y fea. Porque a algunos les parece bella y a otros fea. No obstante… No sé cómo explicarme… Tal vez así: el amor siempre es bello, pero el acto de amor con una prostituta es feo”.


el amor siempre es bello, pero el acto de amor con una prostituta es feo

viernes, 29 de julio de 2016

La Iglesia católica salvó a 400.000 judíos de una muerte cierta.

Pinchas Lapide
El otro día leí las declaraciones del exconsul de Israel en Italia, Pinchas Lapide, en donde manifestaba públicamente que durante la Segunda Guerra Mundial la Iglesia católica salvó más vidas de judíos que todas las demás iglesias, instituciones religiosas y organizaciones benéficas juntas.

Basílica de San Pedro en Roma.
Examinando las estadísticas, Lapide aclara la divergencia considerable entre el número de judíos salvados por la Iglesia y todas las acciones de la Cruz Roja Internacional y las democracias occidentales. “La Santa Sede, los nuncios y la Iglesia católica salvaron entre todos a casi 400.000 judíos de una muerte cierta”. Años después, hablando con el Papa Juan XXIII, el doctor Lapide renovó sus felicitaciones por aquella obra, y el Papa le interrumpió para recordar que en aquella época, en la que él era sólo monseñor Roncalli, había actuado según las precisas instrucciones de Pío XII. Otros testimonios se sumarán al número de defensores del Papa Pacelli: Maurice Edelmann, presidente de la asociación judía angloamericana, habla del salvamento de decenas de miles de vidas israelitas. Golda Meir, ya como primera ministra de Israel, agradeció al Santo Padre haber alzado tan a menudo su voz a favor de los judíos.

Pio XII.
Por otra parte, Anthony Rodees cuenta la cruel lección impartida por los nazis a la Iglesia de Holanda: “Había en los Países Bajos más judíos bautizados católicos que en todo el resto de Europa. Mientras se reunía a los israelitas holandeses para deportarlos a Polonia, los judíos bautizados no eran importunados por las fuerzas de ocupación nazi…”. En julio de 1.942, la Iglesia católica, junto con la Iglesia reformada de Holanda, en un telegrama al Reichskomissar alemán, protestó contra la deportación de los judíos holandeses y amenazó con hacerla de público dominio si no cesaba de inmediato. Por toda respuesta, los nazis hicieron saber que si las Iglesias cesaban sus protestas, ellos seguirían haciendo la vista gorda con los judíos bautizados, considerados hasta aquel momento como cristianos. La Iglesia reformada dio su consentimiento, mientras el arzobispo católico de Utrecht rechazó y condenó abierta y oficialmente la persecución. La respuesta fue inmediata,todos los judíos, también los bautizados en la Iglesia católica fueron deportados a Auschwitz, mientras que a los judíos bautizados en la Iglesia protestante no se les tocó. 
Auschwitz – Birkenau
En un documento publicado en 1.964 se citan estas palabras de Pío XII: “Tras muchas oraciones y lágrimas, me di cuenta de que mi condena no sólo no iba a ayudar a los judíos, sino que empeoraría su situación.Una protesta oficial ciertamente habría atraído la alabanza y el respeto del mundo civil, pero habría hecho sufrir a los pobres judíos una persecución todavía peor”. El Papa dejó así a la responsabilidad de los obispos la misión de actuar en base a las circunstancias, y teniendo en cuenta las posibles represalias. 


Émile Poulat
Emile Poulat, historiador y sociólogo francés,se hace las siguientes preguntas: “Este silencio que el Papa nunca habría roto, ¿quién lo ha roto? ¿Cuáles fueron los políticos “demócratas” que protestaron entonces? ¿Fronteras que se abrieron para acoger a los perseguidos?”.

durante la Segunda Guerra Mundial la Iglesia católica salvó más vidas de judíos que todas las demás iglesias, instituciones religiosas y organizaciones benéficas juntas.