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sábado, 2 de noviembre de 2024

Tres maneras distintas por las que un movimiento revolucionario puede fracasar

Alain Badiou, filósofo y dramaturgo francés, ha descrito tres maneras distintas por las que un movimiento revolucionario (es decir, emancipatorio radical) puede fracasar. La primera es la derrota directa, simplemente, es aplastado por las fuerzas del enemigo. La segunda es la derrota que se produce en la misma victoria. El movimiento triunfa sobre su enemigo (al menos temporalmente) solo para asumir el programa básico de este último (apoderándose del poder, ya sea en la forma democrático-parlamentaria, o en una identificación directa del partido con el Estado). Por último, está la que quizá sea la forma de fracaso más auténtica, pero también la más aterradora. Guiado por el instinto correcto de que toda consolidación de la revolución en el poder del Estado acaba en su traición, pero incapaz de inventar o imponer un orden social verdaderamente alternativo, el movimiento revolucionario entra en una desesperada estrategia de proteger su pureza a través de un recurso ultraizquierdista al terror destructivo. Badiou llama a esta última versión de la derrota la “tentación sacrificatoria del vacío”.

miércoles, 27 de junio de 2018

Un movimiento que aspira sólo a matar no puede definirse como revolucionario.

Golda Meir
Golda Meir (quinta primera ministra de Israel) en una entrevista que la realizaron cuenta lo siguiente: “¿No recuerda la frase de Habash (político palestino fundador del Frente Popular para la Liberación de Palestina) cuando hizo saltar un autobús lleno de niños israelíes?: “Lo mejor es matar a los israelíes cuando son todavía niños”. La suya no es una guerra. Ni siquiera es un movimiento revolucionario porque un movimiento que aspira sólo a matar no puede definirse como revolucionario. A principios de siglo, en Rusia, en el movimiento revolucionario surgido para derrocar al zar, había un partido que consideraba el terror como único instrumento de lucha. Un día, un hombre de este partido fue enviado con una bomba a la esquina de una calle por la que tenía que pasar la carroza de un alto funcionario del zar. A la hora prevista, la
 Jasser Arafat, Mahmud Darwish ja George Habash
carroza pasó. Pero el oficial no estaba solo, le acompañaban su mujer y los niños. ¿Qué hizo aquel auténtico revolucionario? No arrojó la bomba. Dejó que le explotase en la mano y murió despedazado. También nosotros durante la guerra de la Independencia tuvimos grupos terroristas, el Stem, el Irgun. Yo era contraria a ellos, lo fui siempre. Pero ninguno de ellos se manchó jamás con las infamias con que los árabes se manchan con nosotros. Ninguno de ellos puso nunca bombas en los supermercados ni dinamitó los autobuses de los niños”.