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sábado, 25 de octubre de 2025

Contrariamente a Vichy, Italia dio pruebas de una resistencia excepcional al antisemitismo

Contrariamente a Vichy, que superó de lejos los deseos del ocupante en su cacería de judíos, Italia dio pruebas de una resistencia excepcional al antisemitismo. Mientras que en 1943 las autoridades francesas y alemanas bombardeaban a los italianos con exigencias de entrega de judíos (de 20.000 a 30.000) refugiados en las zonas del territorio francés bajo su ocupación, las autoridades italianas se hicieron las sordas.
La encíclica Mit brennender Sorge (Con una pena ardiente) de marzo de 1937 condenó la ideología nazi, y la reacción del régimen fue crear un servicio, confiado a Reynhard Heydrich, encargado de luchar “contra las Iglesias políticas, las sectas y los judíos”. Los católicos se veían asimilados a los judíos y “la cuestión católica” se planteaba en Alemania tanto como la “cuestión judía”. Solamente que no se podía arrestar a todos los católicos para deportarlos, pues eran demasiado numerosos.

jueves, 23 de octubre de 2025

La solución final de la cuestión judía puso en tela de juicio la tradicional idea del progreso moral de la humanidad


La denominada por los nazis “Solución Final” de la “cuestión judía” puso en tela de juicio la tradicional idea del progreso moral de la humanidad. El dilema de si olvidar o no fue enfrentado por Chaim Herzog en 1987, cuando se convirtió en el primer presidente de Israel que visitaba Alemania tras la creación del Estado de Israel. En el transcurso del viaje, visitó el campo de concentración de Bergen-Belsen, que él había conocido cuando servía como oficial del ejército británico en 1945. Enfrentado al horror del recuerdo de aquel campo, afirmó: “No traigo el perdón conmigo, ni tampoco el olvido. Los únicos que pueden perdonar están muertos, los vivos no tienen derecho a olvidar”.
El filósofo Theodor Adorno criticó a sus compatriotas por no aceptar la responsabilidad de los crímenes nazis, por su fracaso en “hacer frente al pasado”. Acusaba a los alemanes de negar la responsabilidad por el nazismo y de esconder los horrores del Tercer Reich mediante “circunloquios eufemísticos”. A Theodor Adorno, el mundo después de Auschwitz le resultaba incomprensible; ese mundo solo podía negarse, optando por la vía del no pensar o, utilizando su terminología, la dialéctica negativa. “Nada de poesía después de Auschwitz”. En la primera visita que realizó Hannah Arendt a Alemania tras la Segunda Guerra Mundial, expresó también su asombro ante la actitud de la población. Los alemanes parecían colmados de autocompasión, preocupados por su destino más inmediato, lo que impedía que se enfrentasen a su responsabilidad por lo sucedido. Para el alemán corriente, señaló Arendt, la guerra no era una consecuencia del nazismo, sino una expresión de la naturaleza humana, y los juicios de Núremberg ayudaron a esa perspectiva victimista; ocho millones de alemanes se habían afiliado al Partido Nacionalsocialista y ante tales cifras los aliados se vieron obligados a renunciar al concepto de “responsabilidad colectiva”. Los juicios se hicieron contra los jerarcas nazis, para condenar a “aquellos principalmente responsables”, abriendo las puertas a la exculpación masiva y permitiendo a la mayoría de alemanes percibirse como “víctimas de Hitler”.


Referencia:XX un siglo tempestuoso (Álvaro Lozano Cutanda)




sábado, 12 de agosto de 2017

El comunismo y el nazismo son ideologías hermanas.

nazi-fascismo y comunismo soviético
Dice Lechín que la diferencia más grande entre nazi-fascismo y comunismo soviético es que unos fueron derrotados en la segunda guerra mundial y el otro no. De ahí en adelante, la propaganda comunista fabricó diferencias irreconciliables, aunque inexistentes, con el fin de liberarse de toda asociación con el barco hundido y de poder seguir vendiendo la fantasía ideológica en un mundo por conquistar.

Lechín deja así en evidencia uno de los tantos mitos que ha construido la izquierda mundial, y que consiste en que esta no es fascista, cuando la verdad es que ambas doctrinas, como dice Lechín, aplican el mismo modelo político, aunque su impacto, discurso y estilo sean distintos. El prestigioso
Jean-François Revel
intelectual francés Jean-François Revel, un excomunista converso, explicó que el comunismo y el nazismo son ideologías hermanas a tal punto que el nazismo es el heredero ideológico del comunismo. Revel recuerda que el mismo Hitler confesó en una oportunidad qué él era el “realizador del marxismo” y que era un profundo conocedor de la obra de Marx. Hitler agregaría: “No voy a ocultar que he aprendido mucho del marxismo […]. Lo que me ha interesado e instruido de los marxistas son sus métodos […]. Todo el nacionalsocialismo está contenido en él […], las sociedades obreras de gimnasia, las células de empresa, los desfiles masivos, los folletos de propaganda redactados especialmente para ser comprendidos por las masas. Todos estos métodos nuevos de lucha política fueron inventados por los marxistas. No he necesitado más que apropiármelos y desarrollarlos para procurarme el instrumento que necesitábamos”. Según
explica Revel, el parentesco ideológico del marxismo con el nazismo va tan lejos que incluso el antisemitismo de los nazis fue en buena medida heredado del marxismo. Hitler conocía a la perfección el famoso Ensayo sobre la cuestión judía escrito por Marx, en el que el filósofo daba rienda suelta a su odio contra los judíos. De hecho, Hitler prácticamente plagió pasajes de ese ensayo en su libro Mein Kampf.

la diferencia más grande entre nazi-fascismo y comunismo soviético es que unos fueron derrotados en la segunda guerra mundial y el otro no