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lunes, 15 de diciembre de 2025

Cuando decimos que algo es sagrado significa que es intocable

Rafael Alvira
“El primero es considerar la unión matrimonial como sagrada y cuando decimos que algo es sagrado significa que es intocable. Un matrimonio tiene que ser sagrado. Es una tomadura de pelo infinita que, en España, sin dar argumentos, te puedas divorciar por ley. La familia es la institución más necesaria para la educación social y si el Estado contribuye a su destrucción denota una gran inconsciencia e ignorancia”.El filósofo Rafael Alvira lamenta que hoy día no exista una sola verdad sobre la dignidad humana y la idea de hombre que sustenta el Derecho esté marcada por las consecuencias de las revoluciones históricas. “La primera ley importante que dio la Revolución Francesa fue la del divorcio y la primera que en España se aprobó después de Franco también. Sin embargo, no hay nada que genere más estabilidad social que el matrimonio, y sin este no hay familia, y sin familia no hay educación posible. Hay estadísticas recientes sobre la falsedad de que a los hijos les dé igual la separación de sus padres”.
Esto también afecta a los profesores universitarios y se manifiesta cuando están cansados de investigar y la rutina de la docencia les agota, cuando un docente ha vivido en una familia sin solidez no ha aprendido las cosas fundamentales de la vida. Los matrimonios a la ligera van en contra de los niños, se favorece el capricho de los que se unen para destruir las vidas de los más pequeños mientras a los políticos les da igual, dice Alvira. Según Alvira, una cosa es el carácter sagrado del matrimonio y otra los cinco grandes elementos que unen a las personas humanas que son “la comunidad de lugar, mis paisanos; la comunidad de sangre, mi familia; la comunidad de cultura; la comunidad de ley, la misma Constitución política para todos; y la comunidad de lo común, que persigue un mismo fin y es la que más une. Las tres primeras son importantes, pero relativas; la cuarta es la más fuerte ahora, pero es en sí misma la más débil al ser superficial; en cambio, cuando dos personas se unen para formar una familia y demostrar lo que significa hacer el bien y amar a los hijos eso une muchísimo”.
Esto mismo sirve para los gobernantes, “los políticos no se atreven a decir que aman España, que es su patria, porque desconocen su grandeza. España es una maravilla por la expansión mundial de su cultura y del cristianismo”.

miércoles, 10 de septiembre de 2025

¿Qué puede saciar verdaderamente el deseo del hombre?

¿Qué puede saciar verdaderamente el deseo del hombre?, pregunta Benedicto XVI. A través del amor, el hombre y la mujer experimentan de manera nueva, el uno gracias al otro, la grandeza y la belleza de la vida y de lo real. Si lo que experimento no es una simple ilusión, si de verdad quiero el bien del otro como camino también hacia mi bien, entonces debo estar dispuesto a descentrarme, a ponerme a su servicio, hasta renunciar a mí mismo. La respuesta a la cuestión sobre el sentido de la experiencia del amor pasa, por lo tanto, a través de la purificación y la sanación de lo que quiero, requerida por el bien mismo que se quiere para el otro. Se debe ejercitar, entrenar, también corregir, para que ese bien verdaderamente se pueda querer, contesta el pontífice.

martes, 4 de marzo de 2025

Una sociedad que no acepta al que sufre es una sociedad inhumana

La grandeza de la humanidad, escribió Benedicto XVI, está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre. Esto es válido tanto para el individuo como para la sociedad. Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana.

miércoles, 5 de febrero de 2025

El deseo de la polilla por la estrella

En la Encyclopédie, Louis de Jaucourt define lo sublime como “todo lo que nos eleva por encima de lo que éramos, y al mismo tiempo nos hace sentir esa elevación”. Estamos sobredimensionados, optamos al infinito. El “cielo estrellado sobre mí” de Kant, las estatuas de la Isla de Pascua, el último movimiento (Resurrección) de la Segunda Sinfonía de Mahler, el desierto de Kalahari al caer la noche o la claraboya de una iglesia; puede uno inclinarse a una posibilidad u otra, lo que no puede uno es denigrarlas todas sin ponerse en evidencia. Séneca en sus Cuestiones naturales escribió que el alma es una cosa pequeña, pero es cosa tremenda el desprecio del alma.
Al trascender cedemos gozosamente ante un poder que se nos impone. Atisbamos una grandeza indecible y nos entregamos en un plano que no es biológico ni social ni afectivo, en un nivel que tiene sus propias hechuras y reglas. De algún modo, no es algo que hacemos, sino que nos ocurre, aunque por supuesto pueda uno predisponerse. Por eso decía Jiddu Krishnamurtique no es posible dirigir el viento, pero hay que dejar las ventanas abiertas.Trascender, escribe David Cerdá, es afrontar lo indescifrable. Se instaura una economía imposible, sacar de casi nada un rédito extraordinario, la multiplicación de los panes y los peces. Un austero retiro en un convento, un gong cadencioso, la danza de los derviches… La mística, dice Cerdá, tiene una base prosaica desde la que obtiene resultados insólitos. No hay experiencia más universal y democrática, cualquiera puede pensar lo incognoscible y querer por encima de todos sus deseos. El contemplativo se empequeñece y así se agranda, esa es la esencia de su particular milagro.
Los seres humanos nos procuramos realidades ultra-terrenas en un gesto de expansión irrazonable. Shelley denominó a este gesto “el deseo de la polilla por la estrella”; una pretensión desorbitada. Si la trascendencia emparenta naturalmente con la moral, el amor y la belleza es porque las cuatro constituyen lujos orgánicos, extraños idiomas preciosos que, hasta donde nos consta, solo nosotros hablamos en el universo.Esta quemazón por lo Otro es un fuego común que, no obstante, puede ser pabilo titubeante o bosque en llamas. La realicemos o no, la capacidad de trascender nos caracteriza. Cuando esta posibilidad se eclipsa, permanece latente, y el hueco que resulta puede incluso medirse, pues tarde o temprano aflora, ya sea en forma de mera insatisfacción o con trazas patológicas. Como explicaba José Ortega y Gasset, “el hombre a veces no tiene manos; pero entonces no es tampoco un hombre, sino un hombre manco”.

lunes, 21 de octubre de 2024

Si todo consistiera en el placer, seríamos inferiores a los animales

Marco Tulio Cicerón en su obra Del supremo bien y del supremo mal que “no hay más que una panacea para luchar contra el dolor y vencerlo, la grandeza de alma y la fuerza moral…. Si todo consistiera en el placer, seríamos inferiores a los animales; pero hemos nacido para algo más noble y elevado.”
“Todo ser tiende a la autoconservación. El hombre es un compuesto de alma y cuerpo, pero las virtudes del alma son superiores a las del cuerpo, así como son superiores los bienes de la mente, es decir, las virtudes.”

jueves, 13 de junio de 2024

Ha sido destino de los franceses, vivir mal la victoria y la derrota

De Gaulle
Ha sido destino de los franceses, en el siglo XX, vivir mal la victoria y la derrota. Victoriosa en 1918, Francia no tuvo ni la fuerza moral ni la visión histórica, ni el talento diplomático, ni el crecimiento demográfico, ni la fuerza militar que le hubiesen permitido administrar duraderamente una situación de predominio en la Europa continental. Derrotada en 1940, no evitó ni la autoflagelación ni el desquite de la derecha contra la izquierda ante la mirada del enemigo, ni la iniciativa poco gloriosa, pero precoz y deliberada, de las medidas contra los judíos. En 1945 se encontró en una situación inédita; ni victoriosa ni derrotada o, mejor dicho, a la vez victoriosa y derrotada. Gracias a De Gaulle, a los ejércitos que este pudo reunir y a la resistencia interior, pudo obtener (penosamente, in extremis) un taburete ante la mesa de los vencedores, el día de la capitulación. Pero no estuvo presente en Yalta ni en Potsdam. Nadie olvida en realidad que capituló en junio de 1940, y que contribuyó solo marginalmente a la victoria final. Los franceses lo saben mejor que nadie. ¿Qué otro pueblo está más habituado a la fragilidad de la grandeza nacional y, por cierto, qué otro pueblo es más sensible a ella? Un déficit de gloria militar pesa desde 1815 sobre la historia de Francia. Sedán agravó esta frustración, pero Joffre y Foch vengaron Sedán. La derrota de la primavera de 1940 revive el sentimiento de humillación nacional llevándolo a un punto extremo El régimen de Vichy consagra este resentimiento, so pretexto de aliviarlo; la existencia de un gobierno francés bajo un protectorado alemán más o menos disimulado, y en gran parte sostenido por la opinión pública, limita el alcance del llamado del 18 de junio, y esto vale tanto para lo inmediato como para la historia. De Gaulle quiso conjurar la derrota provisional por medio de la participación de los franceses en la victoria final. Pero esa derrota, a la que Vichy le dio carácter oficial, son los estadunidenses y los ingleses, por no hablar de los rusos, del otro lado de Europa, quienes finalmente la han borrado, no los ejércitos franceses. La opinión pública nacional es gaullista en 1944, después de haber estado por Vichy en 1940, y esto es signo de que ha seguido la guerra, más que haberla ganado. El desplome de 1940 no fue borrado de su memoria por la victoria de 1944-1945, como Sedán había sido vengado por el Marne. De Gaulle permite no pensar más en ello, no olvidarlo, menos aún borrarlo, debido precisamente a que la necesidad de olvidar impide el olvido. Los franceses festejaron su liberación en agosto de 1944, pero la victoria del 8 de mayo de 1945 no hizo lanzarse a nadie a las calles. Francia sale de la guerra como una nación aún herida, guiada por su curandero.
Petain pasa revista a guardia de honor en el Pabellón Savinge de Vichy
En Francia los judíos son los grandes olvidados de la victoria. El antifascismo, cuando es de tendencia comunista, no tiene un lugar que asignarle a la masacre de los judíos, los comunistas no están dispuestos a ceder la primera fila en el odio a Hitler, pues lo han conquistado al precio de una ardua lucha. Por lo demás, en sus filas figuran muchos militantes judíos. En cuanto al antifascismo definido por su mínimo común denominador, a saber, el sentimiento democrático, acentúa por reacción el universalismo abstracto de la tradición francesa, que es ciega a la existencia de los judíos como colectividad particular a la hora en que esta particularidad se ha convertido en la piedra de escándalo de una persecución sin precedentes. Esta tradición ha hecho a los franceses especialmente indiferentes a la suerte de los judíos extranjeros en su tierra, y no se interesaron más, apenas, cuando salió a la luz la magnitud de la hecatombe judía en los campos de concentración. En su forma más general, esta masacre le sirvió de pretexto a los franceses para olvidar las leyes antisemitas adoptadas desde el otoño de 1940 por el gobierno de Pétain, y para imputar la responsabilidad de las deportaciones de judíos efectuadas desde Francia a los crímenes de la “colaboración”. De este modo, la metamorfosis imaginaria de la nación francesa en pueblo de resistentes antinazis contribuyó a oscurecer lo que la guerra tuvo de intereses filosóficos y morales.
Referencia:El pasado de una ilusión de François Furet

viernes, 8 de marzo de 2024

No se puede construir la civilización sin rechazar toda clase de ideología del mal

El papa Francisco manifestaba en su viaje a Egipto que “el verdadero desarrollo se mide por la solicitud hacia el hombre, corazón de todo desarrollo, a su educación, a su salud y a su dignidad; de hecho, la grandeza de cualquier nación se revela en el cuidado con que atiende a los más débiles de la sociedad como las mujeres, los niños, los ancianos, los enfermos, los discapacitados, las minorías, para que nadie, ni ningún grupo social, quede excluido o marginado. Ante un escenario mundial delicado y complejo, que hace pensar en lo que he llamado una “guerra mundial por partes”, cabe afirmar que no se puede construir la civilización sin rechazar toda clase de ideología del mal, de la violencia, así como cualquier interpretación extremista que pretenda anular al otro y eliminar las diferencias manipulando y profanando el Santo Nombre de Dios”.
“Tenemos el deber de afirmar juntos que la historia no perdona a los que proclaman la justicia y en cambio practican la injusticia; no perdona a los que hablan de igualdad y desechan a los diferentes. Tenemos el deber de quitar la máscara a los vendedores de ilusiones sobre el más allá, que predican el odio para robar a los sencillos su vida y su derecho a vivir con dignidad, transformándolos en leña para el fuego y privándolos de la capacidad de elegir con libertad y de creer con responsabilidad.”

miércoles, 4 de enero de 2023

Abriendo sus puertas y ventanas, de par en par,


Para Mario Vargas Llosa la manera como un país fortalece y desarrolla su cultura es abriendo sus puertas y ventanas, de par en par, a todas las corrientes intelectuales, científicas y artísticas, estimulando la libre circulación de las ideas, vengan de donde vengan, de manera que la tradición y la experiencia propias se vean constantemente puestas a prueba, y sean corregidas, completadas y enriquecidas por las de quienes, en otros territorios y con otras lenguas y diferentes circunstancias, comparten con nosotros las miserias y las grandezas de la aventura humana.


viernes, 11 de noviembre de 2022

El gobernante malo es aquél que dirige todos sus esfuerzos hacia su propio engrandecimiento

El príncipe tendrá que ser fuerte; no importa que no sea amado, si es temido. Debe perseguir, sin importar los medios, la grandeza del Estado, que para él es algo casi divino. El gobernante malo es aquél que dirige todos sus esfuerzos hacia su propio engrandecimiento; pero si la finalidad del empeño es la patria, no importa ya qué clase de medios e instrumentos se usen, todo es lícito y el príncipe es bueno, porque es patriota. Hay en Maquiavelo, dice la política y escritora mexicana Josefina Vázquez, una cierta identificación entre historia y política, puesto que es en esta última en donde el hombre logra su plenitud. La historia vuelve a ser la escuela del poder, algo práctico y útil. En el estudio de sus complicados procesos aprendemos en las experiencias ajenas, lo cual es posible porque hay siempre una repetición. Tal repetición se debe a que la índole humana es siempre la misma; por debajo de sus actitudes determinadas por la civilización subyace una esencia en el hombre, sus instintos de conservación y sus impulsos volitivos de dominio. De la limitación del hombre de desear siempre mucho y poder alcanzar poco surgen la violencia, el movimiento, del cual sobreviven sólo los más fuertes y mejor dotados, los héroes. Son éstos los que cumplen verdaderamente su destino, dominar sus impulsos para dirigirlos mediante el control de su voluntad racional. El hombre, pues, debe aspirar a realizarse en esta tierra.

lunes, 26 de septiembre de 2022

Gran Bretaña no tiene que estar a nadie más agradecida que a Napoleón

El general ruso Kutúzov, que deseaba detener el avance de sus tropas hacia el oeste en 1812, una vez expulsadas las tropas napoleónicas de su país, debió de hablar no sólo por cuenta propia cuando puso en duda la prudencia de destruir totalmente a Napoleón, ya que “la sucesión no será para Rusia ni cualquier otra potencia continental, sino para la que ya manda en el mar y cuyo dominio será intolerable”. Sin embargo, aquel resultado final era inevitable. La arrogancia de Napoleón y su negativa a llegar a un compromiso aseguraron, no únicamente su caída, sino también la victoria suprema de su mayor enemigo. Como concluyó Gneisenau, otro general con gran visión de los problemas importantes, “Gran Bretaña no tiene que estar a nadie más agradecida que a ese rufián de Napoleón. Pues gracias a los sucesos provocados por él, la grandeza, prosperidad y riqueza de Inglaterra se han elevado a gran altura. Ella es dueña del mar y, ni en este dominio ni en el comercio mundial, tiene ahora un solo rival a quien temer".





domingo, 12 de junio de 2022

Cada hombre tiene su misión


Cada hombre, escribe el filósofo francés Jean Guitton, tiene su misión, ya sea humilde, ya sea gloriosa. El más grande no es el más alto, es el más fiel al Espíritu de Dios. Los ambiciosos vulgares han traicionado su humilde misión y se han metido sin vocación en ideas de grandeza.

jueves, 14 de abril de 2022

El enamoramiento es un canto altísimo que nunca está seguro de tener respuesta

El enamoramiento es abrirse a una existencia diferente sin ninguna garantía realizable. Es un canto altísimo que nunca está seguro de tener respuesta. Su grandeza es desesperadamente humana porque ofrece instantes de felicidad y eternidad, crea su deseo apremiante pero no puede ofrecer certezas. Y cuando llega la respuesta del otro, del amado, aparece como algo inmerecido, un don maravilloso que nunca pensó que llegaría a tener, que viene totalmente del otro, del amado, por elección de él. Los teólogos han elaborado una expresión para indicar este don,gracia. Y cuando el otro, el amado, dice que también él lo ama y hace el amor con él, siente el total abandono del otro, es feliz, el tiempo deja de existir, ese momento para él se vuelve eterno. Y no lo olvidará jamás, nunca podrá olvidarlo. Si vuelve a sentirse amado, frente a cualquier dolor, a cualquier dificultad, le bastará recordarlo para soportar cualquier cosa. Encontrará en él su refugio, la fuente de todo deseo. Si en cambio un día el amado lo abandona, entonces ese recuerdo, justamente porque sigue siendo inmortal, será el motivo de su infelicidad porque cualquier otra cosa le resultará nula comparada con lo que ha perdido, escribe el catedrático de sociología Francesco Alberoni


miércoles, 21 de agosto de 2019

La sabiduría no consiste en rechazar el pasado sino en considerarlo como un trampolín para el futuro

Moshe Lewin
El historiador Moshe Lewin, nacido en Lituania. escribe que cualquiera que sea el régimen en cuestión, la sabiduría no consiste en rechazar el pasado como si fuera un desierto, sino en considerarlo como un trampolín para futuros desarrollos y en conservar su grandeza genuina, no la mítica.

martes, 3 de abril de 2018

Hablando del español.

George Barrow dijo que el idioma español es más grande que su literatura. El español es un instrumento fuerte y delicado. Tiene una grandeza que da amplia oportunidad para los efectos retóricos y una concreción que le permite ser escrito con deliciosa sencillez. Tiene una concisión que apenas es sobrepasada por el latín.

Retrato del emperador Carlos V hacia 1550.
Hay una anécdota que se atribuye a Carlos V. Dijo que el alemán era el mejor idioma para dirigirse a los caballos; el francés, para conversar con los estadistas; el italiano, para hablar con las mujeres; el inglés, para tratar con los pájaros, pero que el español era el único idioma con el que dirigirse a los reyes, a los príncipes y a Dios. 

Un día, Luis XIV preguntó a uno de sus cortesanos: ¿Sabéis español? No, Sire, contestó el otro. Pero lo aprenderé. 
Se puso a estudiarlo, creyendo que el rey tenía intención de nombrarlo embajador ante la Corte de España, y al cabo de cierto tiempo le comunicó al rey: Sire, ahora ya sé español. Muy bien, contestó el rey. Entonces, os será posible leer Don Quijote en el idioma original.

El escritor británico William Somerset Maugham cuenta la siguiente historia: “Una vez un joven fue a Granada. Era su primera visita. En la noche de su llegada, después de la cena, demasiado excitado para acostarse, bajó a la ciudad. Allí, porque tenía veinticuatro años y también porque pensó que la ocasión era adecuada, se hizo indicar un burdel. Escogió una muchacha.El joven se sorprendió al comprobar que se trataba de una chiquilla. 
Pareces muy joven para estar en un lugar como éste ,dijo. ¿Cuántos años tienes? Trece. ¿Quién te ha traído aquí? El hambre, contestó ella. El joven tenía una sensibilidad indudablemente excesiva. La trágica palabra lo dejó anonadado. Después de darle dinero (era pobre y no pudo desprenderse de mucho) despidió a la muchacha y, completamente decaído, ascendió lentamente la colina y se
 W. Somerset Maugham
fue a dormir. Éste es un episodio de la autobiografía de Alfonso de Contreras, que empezó la vida como pinche y la acabó como caballero de Malta, y que siempre me ha parecido una obra maestra de la narrativa y un ejemplo de perfecto estilo. Habiéndose casado en un período de su pintoresca existencia con la respetable viuda de un juez, tuvo la sospecha de que ella lo engañaba con su amigo más íntimo. Una mañana los descubrió abrazados. “Murieron”, escribe. Con esta amarga palabra termina el asunto y pasa a ocuparse de otras cosas. Así se escribe. En español existen innumerables modismos; dan mordacidad al lenguaje. En él se hace un uso más amplio y complicado del subjuntivo que en la mayor parte de los idiomas modernos, lo que da a sus frases una elegancia peculiar”.


martes, 16 de enero de 2018

La tentación de sacrificar las libertades no ha muerto con Hitler.

Hitler recibió el dinero de los banqueros y de los industriales; muchos jefes del ejército vieron en él al único hombre capaz de devolver su grandeza a Alemania, pero millones de hombres han confiado en el Führer porque ya no creían en las elecciones, los partidos, el parlamento. La fuerza de atracción de los partidos que se presentan como totalitarios, se afirma o amenaza afirmarse cada vez que una coyuntura grave deja aparecer una desproporción entre la capacidad de los regímenes representativos y las necesidades de gobierno de las sociedades industriales de masas. La tentación de sacrificar las libertades políticas a la energía en la acción no ha muerto con Hitler ni con Mussolini.

Refugiados cubanos
Por la violencia de los procedimientos y el poder desmesurado de la policía, el régimen hitleriano ¿no se parece más al bolchevique, que a los ensueños de los contrarrevolucionarios? ¿No se reúnen derecha e izquierda, o seudoderecha fascista y seudoizquierda comunista, en el totalitarismo? ¿No recuerda a la Venezuela de Nicolas Maduro? ¿Hablamos de Cuba o de Corea del Norte?

jueves, 14 de diciembre de 2017

Los rebeldes exigen progreso, mientras los revolucionarios exigen destrucción.

Cuenta la Premio Nobel Pearl Buck que una de las características del pueblo japonés es la de aceptar la fatalidad sin rebelarse, cuando está convencido de que se trata de la fatalidad y procurar sacar alguna enseñanza de sus propias faltas. Así fue como en el siglo XIX, cuando resultaba evidente que el antiguo aislamiento no podía ser mantenido más tiempo ante un mundo en continua
período Meiji
transformación, se había encaminado rápida y firmemente hacia las reformas del período Meiji. De la misma manera aceptó la derrota cuando se empleó dos veces la bomba atómica, resolviendo utilizar la derrota como una lección para alcanzar su objetivo más inmediato, el de llegar a una pacífica edad de oro para el Japón e incluso para el mundo entero. Su grandeza ha quedado demostrada por su aptitud para reconocer la derrota como demostración de sus errores de juicio, para llevar a cabo en lo sucesivo una acción constructiva. 
Templo budista de Byōdō-in, Japón.
Que fuera capaz de poner de manifiesto semejante autodisciplina yo lo achaco, dice Pearl Buck, a su inquebrantable unidad nacional, basada en la estructura de su Gobierno. El pueblo japonés puede cambiar de dirección con rapidez y perfección cuando se convence de que es esencial el cambio. Los japoneses han sido y son rebeldes, pero no revolucionarios. Los rebeldes exigen progreso, mientras los revolucionarios exigen destrucción. Dentro de la firme estructura de la sociedad japonesa, los rebeldes son una fuerza permanente y efectiva, pero nadie quiere una revolución en el país.

El pueblo japonés puede cambiar de dirección con rapidez y perfección cuando se convence de que es esencial el cambio.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Un amor conyugal indisolublemente fiel.

El concilio habla de un amor conyugal “indisolublemente fiel en la prosperidad y en la desgracia, en cuerpo y en espíritu, ajeno a cualquier adulterio o divorcio”. Una meta a la que se llega practicando “la virtud heroica”, “la grandeza de ánimo y el espíritu de sacrificio” indicados por el concilio, y superando los no pocos obstáculos que se interponen en el camino del amor conyugal. Y, ante todo, este pobre corazón nuestro, tan versátil e imprevisible. El cónyuge prudente sabe que es preciso mantenerlo bajo control. A veces, sin embargo, hay quien se engaña. Cree poder descuidar un tanto la vigilancia y permitirse alguna distracción” y se dice: “¡Es sólo un momento! ¡No saldré de mis casillas; sólo una ojeada por encima de la reja, para ver cómo va la vida por allá afuera!” Pero puede que, por casualidad, las rejas se hallen abiertas, el momento se convierta en una hora y la hora en traición. “¿Qué pensáis hacer?,escribía San Francisco de Sales, inspirar amor, ¿no es así? Pues bien: nadie despierta voluntariamente el amor sin hacerse su prisionero; en este juego, el que atrapa es atrapado… Quiero atraparlo,dirá alguno, pero no demasiado. ¡Ay!, el fuego del amor es más activo y poderoso de lo que parece; creéis que os ha tocado solamente una chispa, y os quedáis estupefactos viendo que, como un rayo, ha incendiado vuestro corazón, reducido a cenizas vuestros propósitos y en humo vuestra reputación”.

San Francisco de Sales.
El arte de rejuvenecer el amor: que nunca deje el marido de cortejar un poco a su mujer; que la mujer trate siempre de atraerse al marido, con atenciones y delicadezas. Escribe Francisco de Sales: “La unión del amor y la fidelidad engendran siempre intimidad y confianza; por esta razón, los santos y las santas casados se prodigaban mutuamente infinidad de caricias en el estado conyugal. Isaac y Rebeca (la más casta pareja conyugal de los tiempos antiguos) fueron observados a través de la ventana acariciarse de tal modo, que, aunque no hubiese en ello nada indecoroso, Abimelech comprendió que no podían ser sino marido y mujer. El gran rey San Luis fue casi reprendido por excederse en estas… pequeñas atenciones, tan necesarias para la conservación del amor conyugal”.

Aun los mejores esposos tienen sus momentos de cansancio y de mal humor, a los que hay que poner remedio sin romper la paz. ¿Está él enojado y sombrío? Es el momento de que ella se ilumine de dulzura. ¿Está ella cansada y nerviosa? Le toca a él mantenerse en calma, esperando que pase la tormenta. Lo importante es que el nerviosismo de él y el de ella no coincidan y se superpongan, porque entonces se produce un cortocircuito, estallan las lámparas, escapan palabras, a veces demasiado verdaderas, con aquella triste verdad que produce desencantos, rencores, heridas secretas, dice Albino Luciani.


Cuenta Albino Luciani que la chica, por lo general, tiene mayor dominio de sí que el chico en el aspecto sexual. Si el hombre es más fuerte físicamente, la mujer lo es espiritualmente. Podría casi decirse que Dios decidió hacer depender la bondad de los hombres de la de la mujer. Mañana dependerán un poco de ella el alma de su marido y las de sus hijos.Debes, pues, tener sentido común por dos y saber decir que no en ciertas cosas, incluso cuando todo parecería invitar a decir que sí. La novia demasiado fácil no ofrece las mismas garantías y corre el riesgo de sembrar desde ahora, con su condescendencia demasiado despreocupada, semillas peligrosas, de las que brotarán en un futuro celos y sospechas por parte del marido.

La unión del amor y la fidelidad engendran siempre intimidad y confianza