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sábado, 5 de septiembre de 2026

Bar Dickens, Manhasset, Long Island

J. R. Moehringer escribe en El bar de las grandes esperanzas:
Hijo único, abandonado por mi padre, necesitaba una familia, un hogar. Y hombres. Sobre todo hombres. Los necesitaba para que me sirvieran de mentores, de héroes, de modelos, y como una especie de contrapeso masculino de mi madre, mi abuela, mi tía y las cinco primas con las que vivía. El bar me proporcionaba a todos los hombres que necesitaba, más dos o tres que no me hacían ninguna falta. Mucho antes de servirme copas, el bar me sirvió la salvación. Me devolvió la fe cuando era niño, cuidó de mí de adolescente, y me acogió cuando me convertí en un hombre joven. Aunque me temo que nos sentimos atraídos por aquello que nos abandona, y por lo que parece más probable que vaya a abandonarnos, finalmente creo que nos define lo que nos acoge. Yo, naturalmente, correspondí al bar y lo acogí también, hasta que una noche el bar me rechazó y, con ese acto de abandono final, el bar me salvó la vida. Siempre había habido un bar en esa esquina, con un nombre u otro, desde el principio de los tiempos, o desde el final de la Prohibición, lo que en mi pueblo, Manhasset, Long Island, en el que tanto se bebía, era lo mismo. En la década de 1930, el bar era una escala para las estrellas de cine que iban camino de sus clubes náuticos y sus urbanizaciones exclusivas frente al mar. En la de 1940, el bar era un refugio para los soldados que regresaban de las guerras. En la de 1950, un lugar de encuentro para chicos engominados y novias con falda de capa. Pero el bar no se convirtió en referente, en terreno sagrado, hasta 1970, cuando Steve compró el local, le cambió el nombre y le puso Dickens.

martes, 27 de enero de 2026

El opio del pueblo

Muchos de aquellos que jamás han leído una palabra escrita por Marx citan su aforismo de que la religión es el opio del pueblo. Es una de sus metáforas más potentes, inspirada, se puede suponer, en la guerra del opio entre británicos y chinos, librada entre 1839 y 1842. Pero ¿acaso entienden estas palabras quienes las repiten como loros? Gracias a sus autoproclamados intérpretes en la Unión Soviética, que se apropiaron de la frase para justificar la persecución de los creyentes, se suele considerar que significa que la religión es una droga administrada por unos malvados dirigentes para mantener a las masas en un estado de narcotizada quiescencia. La intención de Marx era mucho más sutil y comprensiva. Si bien insistía en que “la crítica de la religión es la condición primera de cualquier crítica”, comprendía el impulso hacia la espiritualidad. Es comprensible que los pobres desgraciados que no esperan dicha alguna en este mundo decidan consolarse con la promesa de una vida mejor en el próximo; si el Estado no oye sus gritos y súplicas, ¿por qué no apelar a otra autoridad aún más poderosa, que había prometido que ninguna oración quedaría desatendida? La religión era una justificación de la opresión, pero también un refugio contra ella. “La miseria religiosa es, por un lado, la expresión de la miseria real, y por otro, la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de las criaturas agobiadas, el estado de ánimo de un mundo sin corazón, porque es el espíritu de los estados de cosas carentes de espíritu”.

Referencia: Karl Marx (Francis Wheen)

domingo, 21 de diciembre de 2025

No podemos permitir que toda una masa humana pierda toda conciencia

Karol Wojtyla, futuro Juan Pablo II, escribe la obra Hermano de nuestro Dios. En esta obra de teatro Wojtyla hace decir a uno de los personajes que “no podemos permitir que toda una masa humana se hacine en refugios nocturnos, lleve una vida casi animal, pierda poco a poco toda conciencia salvo el hambre y el miedo…”. Los indigentes tienen derecho a un mínimo de vida decente y respeto propio, y no solamente a la misericordia y la compasión.
Un personaje al que se identifica como “El Orador” dice a los sin hogar del refugio que “tenéis derecho a tener derechos humanos”.


jueves, 14 de abril de 2022

El enamoramiento es un canto altísimo que nunca está seguro de tener respuesta

El enamoramiento es abrirse a una existencia diferente sin ninguna garantía realizable. Es un canto altísimo que nunca está seguro de tener respuesta. Su grandeza es desesperadamente humana porque ofrece instantes de felicidad y eternidad, crea su deseo apremiante pero no puede ofrecer certezas. Y cuando llega la respuesta del otro, del amado, aparece como algo inmerecido, un don maravilloso que nunca pensó que llegaría a tener, que viene totalmente del otro, del amado, por elección de él. Los teólogos han elaborado una expresión para indicar este don,gracia. Y cuando el otro, el amado, dice que también él lo ama y hace el amor con él, siente el total abandono del otro, es feliz, el tiempo deja de existir, ese momento para él se vuelve eterno. Y no lo olvidará jamás, nunca podrá olvidarlo. Si vuelve a sentirse amado, frente a cualquier dolor, a cualquier dificultad, le bastará recordarlo para soportar cualquier cosa. Encontrará en él su refugio, la fuente de todo deseo. Si en cambio un día el amado lo abandona, entonces ese recuerdo, justamente porque sigue siendo inmortal, será el motivo de su infelicidad porque cualquier otra cosa le resultará nula comparada con lo que ha perdido, escribe el catedrático de sociología Francesco Alberoni


viernes, 21 de mayo de 2021

La crisis siria es una de las mayores catástrofes humanitarias desde la Segunda Guerra Mundial


El conflicto de Siria se agravó en 2020 con la peor crisis económica que ha sufrido el país desde 2011, las sanciones internacionales y la pandemia de la COVID-19. Este es el sombrío balance que ha realizado el Comité Internacional de la Cruz Roja, con sede en Ginebra, sobre la situación humanitaria en Siria diez años después del inicio de las hostilidades. "Tenemos un país destruido en más de un 80%, un sistema sanitario destruido, un sistema educativo destruido y encima, una crisis económica de grandes dimensiones", resumía recientemente un médico de una ONG francesa en Siria en una serie de reportajes de la RTS.


Según las organizaciones humanitarias internacionales, las necesidades en Siria y los países vecinos siguen siendo inmensas y la ayuda a las personas desplazadas, los refugiados y los afectados por la pobreza sigue siendo esencial. La ONU considera que la crisis siria es una de las mayores catástrofes humanitarias desde la Segunda Guerra Mundial. Estos diez años de conflicto han causado cerca de 400.000 muertos y 200.000 desaparecidos, según datos del Observatorio Sirio de Derechos Humanos. De los 21 millones de habitantes que había antes de la guerra, 6,6 millones de personas han huido de Siria para buscar refugio en el extranjero, principalmente en los países vecinos, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR)Enlace externo.Turquía sigue siendo el principal país de acogida, con 3,6 millones de refugiados sirios, seguido de Líbano, Jordania, Irak y Egipto. Estos países son estructuralmente débiles y carecen de servicios adecuados de asistencia social.


El régimen se enfrenta ahora a una aguda crisis económica que ha empobrecido a la gran mayoría de la población, ha provocado el hundimiento de la moneda nacional y ha incentivado una fragmentación dentro de la élite gobernante. Según el New York Times Enlace el 80% de los sirios viven en la pobreza y cerca del 40% estaban desempleados a finales de 2019. Y "esa tasa no ha hecho más que aumentar en los últimos meses debido a las restricciones gubernamentales para controlar el coronavirus".

lunes, 16 de julio de 2018

Uno de los problemas de África.

Jóvenes estudiantes aprovechan la luz de las farolas del aeropuerto de Gbessi,
He aquí uno de los problemas de África, la mayor parte de su intelligentsia vive fuera del continente; en los EEUU, en Londres, en París, en Roma. En sus países, in situ, han quedado las masas formadas por un campesinado ignorante, atemorizado y explotado hasta la última gota de sudor; y la clase de los burócratas corruptos hasta la médula o la soldadesca arrogante. El lumpenmilitariat, como la define el historiador ugandés Ali Mazrui. 

Ali Mazrui
¿Cómo puede África desarrollarse, participar en la gran transformación del mundo, sin la intelligentsia, sin una propia clase media culta? Además, cuando un académico o escritor africano es objeto de represalias en su patria, lo más normal es que éste no busque refugio en otro país de su continente sino, y sin dilación, en Boston, Los Ángeles, Estocolmo o Ginebra.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Amistad.

Los tres mosqueteros, del escritor Alexandre Dumas, una historia sobre la amistad.

Gracias a la amistad, los bienes son mejores y los males se soportan con más facilidad. Por eso, se la considera una virtud o una relación que va acompañada de virtud. En las desgracias, los amigos son como un refugio; en la prosperidad, una bendición. Cuando en una polis reina la amistad, apenas es necesaria la justicia para mantener el orden y la convivencia. El hombre es sociable por naturaleza; por eso, dice Aristóteles, “quien no necesite vivir en sociedad no es un hombre, sino un dios o una bestia”.