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miércoles, 22 de octubre de 2025

Partidos políticos en cuyos programas figura el no reconocimiento de la soberanía nacional

Se da el caso en España de la existencia de partidos políticos, con asiento parlamentario, en cuyos programas figura el no reconocimiento de la soberanía nacional española; partidos representativos de la soberanía nacional española (según aparece en el artículo 6 de la Constitución) pero que, sin embargo, no reconocen la legitimidad, a veces ni siquiera la existencia, de dicha soberanía nacional. Este fenómeno sui generis, anómalo, poco común, realmente extraño, raro, solo es explicable cuando al nombre de España lo acompaña esa sombra negrolegendaria, esa especie de reverso tenebroso permanentemente acusatorio que hace que, incluso grupos políticos que buscan su ruina y destrucción, sean acogidos y financiados desde las instituciones representativas del poder político español. Pareciera como si el mismo entramado institucional representativo de la soberanía nacional española se venciera sobre el propio peso de la mala reputación negrolegendaria, a cuya sombra operan grupos, facciones, que, cual larvas neumónidas, se alimentan de la energía nacional pero para agotarla, buscando, explícita y formalmente, la fragmentación de la nación, y, por tanto, su ruina. Ya decía Spinoza que si el Estado no se viera obligado a observar las leyes o reglas, sin las cuales un Estado no es ya un Estado, no sería necesario considerarlo como una realidad natural, sino como una quimera. El Estado comete, pues, falta, cuando cumple o tolera actos susceptibles de arrastrarlo a su propia ruina.

lunes, 25 de septiembre de 2023

La Corona y las Fuerzas Armadas, garantes de la unidad nacional según la Constitución

La erupción nacionalista moderna tiene lugar en el siglo XIX como un impulso para la constitución de dos nuevos Estados nacionales que son Alemania e Italia. Para formular el principio nacionalista idea el revolucionario italiano Mazzini, el principio de las nacionalidades, que se resume como que toda nación, identificada por una lengua y una cultura propia, tiene derecho a configurarse como Estado. El principio se aplica en el siglo XX a la desintegración del Imperio Austrohúngaro, que se descompone en varios Estados nacionales nuevos. En este doble contexto nacen en España, en el último tercio del siglo XIX, el nacionalismo catalán y el nacionalismo vasco, dentro de una realidad nacional, España.
Los nacionalistas catalanes y vascos aceptan la integración en la Unión Europea, integración que es incompatible con la fragmentación interior de los Estados. La idea de una Europa de las comarcas puede ser una especie de sueño que poco tiene que ver con la realidad por la que se va configurando la nueva Europa. Es posible que grandes potencias unitarias político-económicas (Estados Unidos, Japón, y en un futuro China y la nueva Federación Rusa) fomenten los separatismos interiores en algunos países europeos para impedir o retrasar lo que ya se llama Unión Europea y aspira a serlo políticamente.El sentimiento nacional es muy fuerte aún en España, incluso en amplios sectores de la población catalana y vasca. La convicción nacional en el seno de las anteriores potencias europeas es todavía muy intensa pero tendrá que irse diluyendo gradualmente en la unidad superior europea.  La gran mayoría de los españoles aceptarán la integración plena de España en Europa, pero nunca la fragmentación de España. Muchos de ellos no conciben una España privada de Cataluña y del País Vasco.

                                         

Si la unidad nacional de España estuviera en serio peligro, la Corona, símbolo de la unidad y permanencia de España, y las Fuerzas Armadas, garantes de la unidad nacional según la Constitución, lo impedirían según los recursos que para ello prevé la Constitución.Hay estudios sociológicos que indican que una mayoría de españoles estaría dispuesta a llegar a acciones extremas antes que tolerar no ya la realización, sino un planteamiento serio del separatismo, ante el cual, con un enorme peso de opinión detrás, funcionarían los controles constitucionales.
Referencia: El nacionalismo catalán de Ricardo de la Cierva


viernes, 21 de mayo de 2021

La crisis siria es una de las mayores catástrofes humanitarias desde la Segunda Guerra Mundial


El conflicto de Siria se agravó en 2020 con la peor crisis económica que ha sufrido el país desde 2011, las sanciones internacionales y la pandemia de la COVID-19. Este es el sombrío balance que ha realizado el Comité Internacional de la Cruz Roja, con sede en Ginebra, sobre la situación humanitaria en Siria diez años después del inicio de las hostilidades. "Tenemos un país destruido en más de un 80%, un sistema sanitario destruido, un sistema educativo destruido y encima, una crisis económica de grandes dimensiones", resumía recientemente un médico de una ONG francesa en Siria en una serie de reportajes de la RTS.


Según las organizaciones humanitarias internacionales, las necesidades en Siria y los países vecinos siguen siendo inmensas y la ayuda a las personas desplazadas, los refugiados y los afectados por la pobreza sigue siendo esencial. La ONU considera que la crisis siria es una de las mayores catástrofes humanitarias desde la Segunda Guerra Mundial. Estos diez años de conflicto han causado cerca de 400.000 muertos y 200.000 desaparecidos, según datos del Observatorio Sirio de Derechos Humanos. De los 21 millones de habitantes que había antes de la guerra, 6,6 millones de personas han huido de Siria para buscar refugio en el extranjero, principalmente en los países vecinos, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR)Enlace externo.Turquía sigue siendo el principal país de acogida, con 3,6 millones de refugiados sirios, seguido de Líbano, Jordania, Irak y Egipto. Estos países son estructuralmente débiles y carecen de servicios adecuados de asistencia social.


El régimen se enfrenta ahora a una aguda crisis económica que ha empobrecido a la gran mayoría de la población, ha provocado el hundimiento de la moneda nacional y ha incentivado una fragmentación dentro de la élite gobernante. Según el New York Times Enlace el 80% de los sirios viven en la pobreza y cerca del 40% estaban desempleados a finales de 2019. Y "esa tasa no ha hecho más que aumentar en los últimos meses debido a las restricciones gubernamentales para controlar el coronavirus".

lunes, 27 de abril de 2020

Intolerancia etnocéntrica



Los portavoces de las culturas no occidentales, por lo menos en sus proclamaciones más agudas, parecen haberse hecho cargo y devuelto la primacía a la intolerancia etnocéntrica que había constituido la regla en las comunidades humanas del pasado, condenando como necias, impuras, incluso impías las maneras de vivir de los demás, y por encima de todo el modelo occidental. Tal es el caso, en particular, del Islam en las manifestaciones más virulentas de su renacimiento moderno, pero no sólo del Islam. No parece, pues, el momento adecuado para hablar de una civilización común, cuando la humanidad se lanza de nuevo deliberadamente hacia la fragmentación, glorifica la incomprensión recíproca y voluntaria de las culturas.