Mostrando entradas con la etiqueta concordia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta concordia. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de febrero de 2026

La certeza de la verdad y la seguridad en uno mismo

Dos cosas confieren al espíritu muchísimo vigor, la certeza de la verdad y la seguridad en uno mismo, una y otra las procura la admonición. En efecto, uno cree en la verdad, y cuando se ha creído en ella, el alma concibe nobles sentimientos y se llena de seguridad; luego la admonición no es superflua. Marco Agripa, hombre de nobles sentimientos, que fue el único entre los que consiguieron gloria y poder con las Guerras Civiles, que compartió con el pueblo su fortuna, solía repetir que debía mucho a esta máxima: "con la concordia, no hay duda, un pequeño poder se acrecienta; con la discordia el grande se arruina". Gracias a esta máxima se había convertido, decía, en el mejor hermano y amigo, escribe Séneca en Epístolas morales a Lucilio.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

Los hombres y mujeres que temen la injusticia de los hombres

Thomas Becket
Asesinato en la catedral, de T.S. Eliot. Escrito en 1935, era una adivinación de los tiempos que estaban por venir. El tema es conocido; Thomas Becket, amigo y canciller de Enrique II, es nombrado arzobispo de Canterbury. Enrique II encuentra un estorbo, para su política de poder, en aquel que quería que fuera su mano derecha. Había prometido a su amigo Thomas que estaría siempre a su lado. Pero cambia de opinión, como quien se quita un guante, y deja caer, para que lo entiendan, que ese hombre le molesta. Quienes manejan el poder suelen tener lacayos dispuestos a cualquier cosa, con tal de no perder el cargo y su sustancia económica.
Becket sabe que va a morir, “porque entrego mi vida por la ley de Dios sobre la ley del hombre”. Otros arzobispos y obispos de la época callaron o argumentaron que es preciso, a cualquier precio, mantener la concordia entre la Iglesia y el poder político. Dijeron algo que se ha repetido muchas veces, pro bono pacis, por el bien de la paz. En lugar del bien de la paz llegó el crimen. Los asesinos son razonables. “En lo que hemos hecho, lo creáis o no, fuimos totalmente desinteresados. Hemos sido los instrumentos para que se llegara a ese Estado que vosotros aprobáis”.
Poco a poco el crimen ya no lo es, porque se ha hecho en nombre de la justicia y de la convivencia pacífica. Todo es razonable. ¿Por qué defender a ultranza unos principios? “Becket era muy radical”, comenta una cortesana, lo que hoy sería una secretaria de Estado. Y uno de los asesinos recurre al antiguo método de corromper las palabras, “creo que, con estos hechos ante ustedes, sin dudarlo emitirán un veredicto de suicidio mientras se encontraba en estado de incapacidad mental. Es el único veredicto caritativo que se puede dar a alguien que, después de todo, fue un gran hombre”.
¿Y el pueblo? El pueblo se hace a todo. Ha visto cómo Becket ha sido asesinado y no ha reaccionado, por miedo. “Perdónanos, Señor, reconocemos que somos el tipo de hombre corriente; los hombres y mujeres que cierran la puerta y se sientan junto al fuego; que temen la injusticia de los hombres mucho menos que la justicia de Dios”.

miércoles, 21 de agosto de 2024

Sin justicia la ley de la selva reemplazaría a la ley de los hombres

Si fusionamos la justicia y la injusticia, si hacemos igual lo justo y lo injusto y si proclamamos que lo equitativo y lo agraviante concuerdan, ¿a qué reducimos el orden social, sobre qué apoyamos la vida equilibrada, cómo se refrena el exceso y a qué clase de anarquía nos apuntamos? Por más que almas nobles, como la de Sócrates, hayan proclamado preferir sufrir la injusticia a producirla, o por más que con criterio pragmático alguien haya deseado padecer antes la injusticia que soportar el desorden (Goethe), sigue siendo correcta la aseveración clásica de que sin justicia el mundo de la fuerza sustituiría al del pacto y la concordia, y la ley de la selva reemplazaría a la ley de los hombres, pues lo cierto es que si se hicieran coincidir justicia e injusticia las bases mismas de nuestra convivencia se desvanecerían y el más poderoso desorden social quedaría instaurado, escribe Angel Cristóbal Montes.

domingo, 7 de enero de 2024

El PSOE está yendo en contra de los consensos básicos que dieron lugar a la Constitución española del 78

El profesor universitario especialista en la Transición Española Álvaro de Diego piensa que “el momento actual es la fase final de un ataque a la línea de flotación de la Transición”. “El PSOE está yendo en contra de los consensos básicos que dieron lugar a la Constitución española del 78”. La transición democrática “tiene que ver con la concordia, con la razonable alternancia en el poder entre los dos partidos mayoritarios, y sobre todo, la igualdad ante la ley de los españoles, que probablemente es lo que está ahora mismo más amenazada junto con la independencia de la justicia”.
“La Transición española ha pasado de ser un ejemplo para el mundo, un espejo en el que trataban de mirarse muchos países que estaban en proceso de abandono del autoritarismo, como Iberoamérica” a ser un “contra modelo” y apunta que se ha realizado una “ruptura con el pasado” para intentar “enhebrar” el presente con una “arcaica II República”. Lo que ha hecho “olvidar uno de los grandes éxitos colectivos de nuestra historia reciente como es la Transición”.

jueves, 27 de mayo de 2021

Mío y tuyo


Decía San Juan Crisóstomo que la Biblia enseña como muchas veces la paz familiar se turba a causa de las riquezas. En su Homiliae in Genesim escribe que “aumentaron los ganados, se multiplicaron los rebaños, obtuvieron grandes riquezas y en seguida se rompió la concordia. Antes había paz y unión en el amor, ahora riñas y peleas. Porque cuando existe lo mío y lo tuyo, surgen toda clase de litigios; cuando esto no existe, se da la concordia y la paz verdadera”.

domingo, 6 de diciembre de 2020

No es momento para dejar que los brotes populistas irresponsables e ideológicos traten de colarse



El Cardenal Juan José Omella, Arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española ha recordado el encuentro entre el Papa Francisco y el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, en donde el Papa le aseguró que es necesario "construir una patria con todos”.


Afirma el Cardenal que “no es momento de divisiones, no es momento para dejar que los brotes populistas irresponsables e ideológicos traten de colarse. Es el momento de la cohesión, de la cordialidad, de trabajar unidos, de mirar a largo plazo liberándonos del cortoplacismo de las elecciones o de la bolsa”. “Hay que centrarse en encontrar soluciones que ayuden a salir a flote a las familias que se están hundiendo, a los empresarios que no tienen más remedio que cerrar sus negocios. Por tanto, es conveniente evitar distracciones inútiles y polarizadoras que no conducen a la solución de la grave crisis que nos afecta”. Para ello hay que retomar el “espíritu de la Transición” en España que con “que fue capaz de alcanzar el gran pacto nacional que cristalizó en nuestro actual sistema político definido en la Constitución de 1978 y que hemos de preservar y fortalecer”. Hay que recuperar el “espíritu de concordia” que hizo posible salir de la Guerra Civil y del régimen franquista con el que “fuimos capaces de perdonarnos, de reconciliarnos, de programar unidos la España del futuro”. “No caigamos en el virus de una polarización que haga imposible tender la mano, e incluso dialogar con el que piensa diferente”, afirmó.


lunes, 10 de septiembre de 2018

Hablando de Sagasta.

Práxedes Mateo Sagasta nació en Torrecilla, capital de la riojana comarca de Cameros, el 21 de julio de 1825, y murió en Madrid el 2 de enero de 1903. La experiencia le fue enseñando la utilidad de la moderación y la concordia, siendo después prototipo del político realista y pragmático. Estudió Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos. El momento político cumbre lo alcanzó al aceptar la restauración borbónica en la persona de Alfonso XII, hijo de la reina destronada, en 1875. Desde ese momento y por espacio de un cuarto de siglo, Sagasta y Cánovas del Castillo se repartieron la gobernación del país, sobre todo a partir de la prematura muerte de Alfonso XII en 1885, que hizo a su viuda, doña María Cristina de Habsburgo-Lorena, tomar las riendas de la regencia antes de nacer su hijo Alfonso XIII. Mediante el llamado Pacto de El Pardo se instauró entonces el famoso y conocido “turno pacífico de partidos”, capitaneados por Sagasta y Cánovas.

Torrecilla, capital de la riojana comarca de Cameros
Cuenta el historiador Bruquetas de Castro que personalmente era partidario de ceder en la cuestión de Cuba, pero “por fidelidad a sus principios” decidió no imponerse a la opinión general, lo que llevó al país a la derrota frente a las fuerzas del coloso norteamericano. Tal fue el descalabro, que la opinión pública le atribuyó la pérdida de los últimos restos del imperio español, lo que además arruinó su carrera política para siempre.Fue hombre antes que político, y que además jamás se enriqueció con la política, ya que después de haber sostenido en sus manos los destinos de España durante treinta años, siempre vivió modestamente y finalmente murió pobre. Llevaba sus orígenes con orgullo, con muestras de afecto hacia todo lo que procedía de Logroño, e hizo muchas cosas por engrandecer esta provincia. Dicen que al entrar Sagasta en
Muerte de Alfonso XII en 1885.
palacio, María Cristina, que le apreciaba mucho, se adelantaba siempre y le preguntaba: «¿Qué es lo que necesita Logroño?». Desde su procedencia de la nada, Sagasta consiguió ser considerado un gran personaje de la historia de España y reconocido por ello, fue nombrado caballero de la Insigne Orden del Toisón de Oro.

Sagasta también fue un destacado masón, llegando a alcanzar el grado 33, y como tal el de gran maestre del Gran Oriente de España, hasta que en enero del año 1885 decidió apartarse de la masonería de forma privada. El 14 de noviembre de 1894, en defensa de sus propias creencias y de la monarquía, manifestó de forma pública ante el Congreso de los Diputados su definitiva separación de la masonería.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Amistad.

Los tres mosqueteros, del escritor Alexandre Dumas, una historia sobre la amistad.

Gracias a la amistad, los bienes son mejores y los males se soportan con más facilidad. Por eso, se la considera una virtud o una relación que va acompañada de virtud. En las desgracias, los amigos son como un refugio; en la prosperidad, una bendición. Cuando en una polis reina la amistad, apenas es necesaria la justicia para mantener el orden y la convivencia. El hombre es sociable por naturaleza; por eso, dice Aristóteles, “quien no necesite vivir en sociedad no es un hombre, sino un dios o una bestia”.