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domingo, 22 de febrero de 2026

La certeza de la verdad y la seguridad en uno mismo

Dos cosas confieren al espíritu muchísimo vigor, la certeza de la verdad y la seguridad en uno mismo, una y otra las procura la admonición. En efecto, uno cree en la verdad, y cuando se ha creído en ella, el alma concibe nobles sentimientos y se llena de seguridad; luego la admonición no es superflua. Marco Agripa, hombre de nobles sentimientos, que fue el único entre los que consiguieron gloria y poder con las Guerras Civiles, que compartió con el pueblo su fortuna, solía repetir que debía mucho a esta máxima: "con la concordia, no hay duda, un pequeño poder se acrecienta; con la discordia el grande se arruina". Gracias a esta máxima se había convertido, decía, en el mejor hermano y amigo, escribe Séneca en Epístolas morales a Lucilio.

sábado, 20 de septiembre de 2025

La manzana de la discordia

La boda de Peleo con Tetis deparó la ocasión para grandes festejos. Asistieron todos los dioses, excepto Eris, la diosa de la discordia, de la que se habían olvidado involuntariamente. Ésta apareció inesperadamente y arrojó una manzana a la multitud que se encontraba reunida. La manzana llegó rodando donde se encontraban charlando Hera, Atenea y Afrodita. Sobre la manzana figuraban inscritas en letras de oro las palabras “para la más hermosa” y entonces se planteó la cuestión de cuál era la diosa más bella. Hera, Atenea y Afrodita reclamaron, cada una para sí, la manzana, negándose a admitir que fuese para las otras dos. Tampoco hubo ningún dios que se decidiera a saldar la cuestión. Por esta leyenda, cualquier objeto que es motivo de disputa entre la gente recibe el nombre de la «manzana de la discordia. 


sábado, 5 de enero de 2019

Un niño que no se sienta querido sufrirá dificultades emocionales a lo largo de toda su vida.


Un niño que no se sienta querido sufrirá dificultades emocionales a lo largo de toda su vida. En sus años maduros mostrará dificultades en su personalidad. De alguna forma, tratará de defenderse contra profundos sentimientos de rechazo e inseguridad, demasiado dolorosos de admitir conscientemente. La falta de cariño no es la única causa por la que un niño puede sentirse inseguro. El mismo resultado, si bien de forma menos perniciosa, producirá la continua discordia en el hogar, los gritos y enfados de los padres que discuten dejarán su huella en el cerebro y en todo el sistema nervioso, y en la personalidad misma del niño. Los dos que se enfrentan son aquellos de los que el niño debe depender si quiere vivir. Sus discusiones le inspiran el temor de que su hogar se destruya; temor que, además, puede llevarle a tener que escoger entre las dos personas que más quiere. Un niño, en estas circunstancias, vive sometido a una continua tensión.