domingo, 22 de febrero de 2026

La certeza de la verdad y la seguridad en uno mismo

Dos cosas confieren al espíritu muchísimo vigor, la certeza de la verdad y la seguridad en uno mismo, una y otra las procura la admonición. En efecto, uno cree en la verdad, y cuando se ha creído en ella, el alma concibe nobles sentimientos y se llena de seguridad; luego la admonición no es superflua. Marco Agripa, hombre de nobles sentimientos, que fue el único entre los que consiguieron gloria y poder con las Guerras Civiles, que compartió con el pueblo su fortuna, solía repetir que debía mucho a esta máxima: "con la concordia, no hay duda, un pequeño poder se acrecienta; con la discordia el grande se arruina". Gracias a esta máxima se había convertido, decía, en el mejor hermano y amigo, escribe Séneca en Epístolas morales a Lucilio.

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