domingo, 22 de febrero de 2026

No existe ninguna diferencia desde el punto de vista de la dignidad entre un discapacitado y el genio


“La persona debe ser completamente amada. No existe ninguna diferencia desde el punto de vista de la dignidad entre un discapacitado y el genio más grande del planeta. Delante de los ojos de Dios tiene la misma dignidad. Yo debo amar a la persona con capacidades diferentes como debo amar al genio”, manifiesta el psicólogo Ezio Aceti.
“Naturalmente, dice Aceti, el hijo o la persona con discapacidad tiene más necesidad e involucra más afectivamente toda mi persona; me pone ante la capacidad de brindar ayuda, asumir una responsabilidad y respeto hacia esta persona necesitada. Parece absurdo, la discapacidad de los demás me hace más humano. Por supuesto, un niño discapacitado implica momentos difíciles y de preocupación, especialmente por la incertidumbre sobre su futuro. Desasosiego que mantienen vivo nuestro ser “padres” y nos hacen comprender lo esencial de la vida”.
“Un Estado que dedica sus energías a las personas “débiles” se convierte en un Estado digno y sucede un milagro, del cual los ciudadanos serán conscientes, porque atender a los débiles saca lo mejor del hombre, altruismo, la escucha, el coraje, la generosidad, la paciencia y la empatía hacia los más necesitados.”


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