La fusión amorosa del enamoramiento no es en modo alguno la anulación de los individuos en lo indistinto. Es más bien, la aparición de algo completamente nuevo en lo que los dos individuos se han transfigurado. Es una mutación que llega al mundo y trata de realizarse en él. La pareja de enamorados es una formación social dotada de inmensa energía. Observa críticamente su pasado y proyecta su futuro. Genera valores últimos, fines últimos. Fortalece y no debilita la voluntad. El estado naciente nada tiene que ver con la descomposición de la muerte. Es un renacimiento. Es el surgimiento de una nueva forma de vida, capaz de esperar y de querer. La embriaguez estática de la orgía es algo completamente diferente. Durante la excitación colectiva los individuos ya no se reconocen, no conservan su inconfundible unicidad. Es lo contrario del enamoramiento. Por otro lado, cuando la orgía termina, cada uno vuelve a ser como antes, un individuo aislado, escribe el sociólogo Francesco Alberoni.

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