En diciembre de 2023, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), lanzó una voz de alarma al respecto. Las habilidades matemáticas y de lectura de los adolescentes están experimentando un descenso sin precedentes en docenas de países, según su encuesta más reciente sobre estándares de aprendizaje globales. El organismo dijo que había visto algunas de las caídas más pronunciadas en el rendimiento desde 2000, cuando comenzó sus pruebas, normalmente trienales, de habilidades de lectura, matemáticas y ciencias para jóvenes de 15 años. Un gran número de expertos culpan a los teléfono inteligentes y las pantallas de que los jóvenes lean poco y mal. El estudio de la OCDE encontró que los peores resultados tendieron a estar asociados con tasas más altas de uso de teléfonos móviles para el ocio.
Adam Kotsko, un escritor, teólogo y profesor universitario, se lamentaba en un artículo en la revista Slate manifestando que “he estado enseñando en pequeñas universidades de artes liberales durante más de 15 años y, en los últimos cinco años, es como si alguien hubiera accionado un interruptor. Durante la mayor parte de mi carrera, asigné alrededor de 30 páginas de lectura por clase como expectativa básica, a veces las aumentaba para lecturas puramente expositivas o las disminuía para textos más difíciles. (Ningún ser humano puede leer treinta páginas de Hegel de una sola vez, por ejemplo). Ahora los estudiantes se sienten intimidados por algo más de 10 páginas y parecen alejarse de lecturas de tan solo 20 páginas sin una comprensión real. Incluso los estudiantes inteligentes y motivados luchan por hacer más con los textos escritos que extraer conclusiones descontextualizadas. Se consume un tiempo considerable en clase simplemente estableciendo lo que sucedió en una historia o los pasos básicos de un argumento, habilidades que antes podía dar por sentado”.
Jonathan Haidt en su libro The Anxious Generation responsabiliza a las nuevas tecnologías no sólo de la pérdida de hábitos de lectura, sino de la crisis de salud mental que se está registrando en la generación Z. Haidt propone superarla limitando fuertemente el uso de smartphones y el acceso a las redes sociales entre niños y jóvenes.
Jonathan Haidt en su libro The Anxious Generation responsabiliza a las nuevas tecnologías no sólo de la pérdida de hábitos de lectura, sino de la crisis de salud mental que se está registrando en la generación Z. Haidt propone superarla limitando fuertemente el uso de smartphones y el acceso a las redes sociales entre niños y jóvenes.

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