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jueves, 14 de noviembre de 2024

El periodismo tiene la misión de buscar la verdad y hacerla pública

Tendemos a escuchar únicamente lo que queremos y bloqueamos o convertimos en ruido todo aquello que contradice nuestras creencias (Rubio & Sapag, 2014). En ese sentido, ante los millones de narrativas en competición que pone a nuestro alcance Internet, el cerebro del sujeto recurre a esos instintos primarios de supervivencia que se ven reforzados por cajas de resonancia donde cada instinto busca su acomodo. El periodismo, como la ciencia, tiene la misión de buscar la verdad y hacerla pública, de ahí que cause dolor y hasta rechazo social. Para entender la comunicación del siglo XXI es importante resaltar el hecho de que la opinión pública no busca la verdad, sino aquello que confirme sus creencias previas. (Elías, 2018) En este escenario encuentra su razón de ser el fenómeno de las “noticias falsas” o fake news, que han trastocado el normal desarrollo de procesos electorales, la reputación de políticos, Estados y empresas, así como la credibilidad de los medios de comunicación, en muchas ocasiones cooperadores involuntarios y necesarios en la propagación de las noticias falsas (Ríos, 2017). La meta de este fenómeno no consiste únicamente en lograr una gran penetración o popularidad entre el público, sino que pretende también despojar a los medios dominantes de la posición de autoridad que han disfrutado, buscando que sus opiniones pierdan valor a la hora de construir la opinión pública e influir en las creencias mayoritarias que son compartidas por la sociedad (González Pascual, 2017).

viernes, 5 de abril de 2024

Japón ha sorprendido a propios y extraños

Japón ha sorprendido a propios y extraños desde 1945. Con una pobreza tan tremenda y una inflación galopante, pocos podían pensar que Japón esquivaría los conflictos en su entorno. Pocos podían imaginar que su derrota a manos de Estados Unidos sería el aval de su progreso futuro. Cuando en 1955 se fundó el Partido Liberal Democrático, nadie hubiera apostado que apenas estaría cinco años sin ejercer el poder, más que cualquier otro del mundo democrático. Después de asombrar su audaz manejo de las crisis económicas previas, nadie pensaba que, tras estallar la economía de la burbuja, el marasmo perduraría más de una década. No es fácil comprender cómo un país tan conservador y de derechas llevó a cabo políticas socialdemócratas y alcanzó semejante igualitarismo. Era difícil suponer que, habiendo sido atacado con dos bombas atómicas, Japón sufriría el accidente nuclear más dañino de la humanidad. Pocos podían pensar que Japón solventaría el declive de su producción de alimentos exportando los suyos a precios estratosféricos. O, por último, la imagen del japonés ordenado, metódico y previsible tiene poco que ver con la creatividad que destilan las obras de sus artistas y de sus industrias del manga y del anime. Japón es una sorpresa continua que va prestando ideas, modas, narrativas, formas de vida, sabores, ideas, conceptos, experiencias y enfoques novedosos.
La élite nipona retrasó la derrota con el fin de salvar a la monarquía
Tras la rendición de agosto de 1945, Japón se enfrentó a la paz sin saber exactamente ni quién le dominaría (hubo dos rendiciones, una dirigida a Estados Unidos y otra, dos días más tarde, a los soviéticos) ni en qué términos se le impondría la paz. Y el resultado fue tan inesperado como el comienzo. Los dos países se convirtieron en aliados y acabaron marchando en una misma dirección, en parte por el contexto internacional, pero también por la intención de ambos bandos de confraternizar y olvidar el odio de la guerra. No se produjo un solo asesinato de un soldado ocupante en esos años. Para el gobierno japonés, las bombas atómicas cambiaron la narrativa. La ciencia allanaba una derrota más aceptable, pues permitía culpar a los militares solo indirectamente de la derrota, y además porque señalaba un camino de futuro mucho más apropiado que los eslóganes patrioteros.Las bombas permitieron esconder el hambre y la creciente desmoralización de una población que huía en desbandada de las ciudades, para sorpresa de las autoridades, y de una élite consciente de la inutilidad de la resistencia.La nueva narrativa asociada al poder material y el desarrollo científico contrastaba con esas burdas lanzas de bambú para defenderse, y el emperador, biólogo él mismo, insistió también en ese salto cualitativo, enfatizando la capacidad destructiva de las nuevas “bombas crueles”, que podrían extinguir no solo a la nación japonesa sino incluso a la civilización humana.
Referencia: La soledad del país vulnerable (Florentino Rodao)

jueves, 28 de junio de 2018

Law & Literature

En el ámbito de la justicia, se tiene la obsesión de saber exactamente lo que pasó para poder resolver cada caso. Incluso ahora, con el avance de la tecnología, se tiende a pensar que se pueden tener más pruebas y saber qué pasó, pero nunca lo sabemos exactamente, opina la filosofa Diana Sperling. 
Una corriente de pensamiento jurídico llamada Law & Literature, creada por un pensador judío-norteamericano en el siglo XIX, Benjamin Cardozo, ha desarrollado este tema. Es una escuela de la cual son herederos muchos de los juristas en la actualidad, de hecho, existe y sigue funcionando hoy en día la Cardozo Law School. En esta corriente, los juristas reconocen el vínculo entre lo jurídico y lo literario, en el sentido del rol fundamental que en el proceso judicial tiene la narrativa. Digamos que son relatos que se enfrentan, el relato del fiscal con el del defensor; el testigo de una parte con el de la otra parte. Pero en última instancia la verdad objetiva es inaccesible, porque, como dice Nietzsche, en el conocimiento siempre hay un interés. Es decir que aun en la ciencia, que se cree tan pura, objetiva y desinteresada, hay interés. No en el sentido de una intencionalidad malévola, sino por el hecho de que el que hace ciencia es un sujeto, condicionado de mil modos por su propia circunstancia.

martes, 3 de abril de 2018

Hablando del español.

George Barrow dijo que el idioma español es más grande que su literatura. El español es un instrumento fuerte y delicado. Tiene una grandeza que da amplia oportunidad para los efectos retóricos y una concreción que le permite ser escrito con deliciosa sencillez. Tiene una concisión que apenas es sobrepasada por el latín.

Retrato del emperador Carlos V hacia 1550.
Hay una anécdota que se atribuye a Carlos V. Dijo que el alemán era el mejor idioma para dirigirse a los caballos; el francés, para conversar con los estadistas; el italiano, para hablar con las mujeres; el inglés, para tratar con los pájaros, pero que el español era el único idioma con el que dirigirse a los reyes, a los príncipes y a Dios. 

Un día, Luis XIV preguntó a uno de sus cortesanos: ¿Sabéis español? No, Sire, contestó el otro. Pero lo aprenderé. 
Se puso a estudiarlo, creyendo que el rey tenía intención de nombrarlo embajador ante la Corte de España, y al cabo de cierto tiempo le comunicó al rey: Sire, ahora ya sé español. Muy bien, contestó el rey. Entonces, os será posible leer Don Quijote en el idioma original.

El escritor británico William Somerset Maugham cuenta la siguiente historia: “Una vez un joven fue a Granada. Era su primera visita. En la noche de su llegada, después de la cena, demasiado excitado para acostarse, bajó a la ciudad. Allí, porque tenía veinticuatro años y también porque pensó que la ocasión era adecuada, se hizo indicar un burdel. Escogió una muchacha.El joven se sorprendió al comprobar que se trataba de una chiquilla. 
Pareces muy joven para estar en un lugar como éste ,dijo. ¿Cuántos años tienes? Trece. ¿Quién te ha traído aquí? El hambre, contestó ella. El joven tenía una sensibilidad indudablemente excesiva. La trágica palabra lo dejó anonadado. Después de darle dinero (era pobre y no pudo desprenderse de mucho) despidió a la muchacha y, completamente decaído, ascendió lentamente la colina y se
 W. Somerset Maugham
fue a dormir. Éste es un episodio de la autobiografía de Alfonso de Contreras, que empezó la vida como pinche y la acabó como caballero de Malta, y que siempre me ha parecido una obra maestra de la narrativa y un ejemplo de perfecto estilo. Habiéndose casado en un período de su pintoresca existencia con la respetable viuda de un juez, tuvo la sospecha de que ella lo engañaba con su amigo más íntimo. Una mañana los descubrió abrazados. “Murieron”, escribe. Con esta amarga palabra termina el asunto y pasa a ocuparse de otras cosas. Así se escribe. En español existen innumerables modismos; dan mordacidad al lenguaje. En él se hace un uso más amplio y complicado del subjuntivo que en la mayor parte de los idiomas modernos, lo que da a sus frases una elegancia peculiar”.