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domingo, 8 de marzo de 2020

El ateísmo está más en los labios que en el corazón de los hombres



El filósofo Francis Bacon escribe: “La Escritura dice: Dijo el necio en su corazón: no hay Dios, pero no se ha dicho: Pensó el necio en su corazón, pues más bien lo dice de memoria, como algo que ya supiera, que como algo que pudiera creer completamente o de lo que estuviera plenamente convencido; pues nadie niega que hay Dios sino aquellos a quienes les parece que no tenía que haberlo. No parece más sino que el ateísmo está más en los labios que en el corazón de los hombres, y esto porque los ateos siempre están hablando de su opinión como si no se sintieran seguros de ella y se alegraran de fortalecerla con el asentimiento de los demás; aún más, veréis ateos que se esfuerzan en conseguir discípulos, como ocurre con otras sectas; y, sobre todo, les veréis que sufrirán por el ateísmo y no se retractarán; siendo así que si ellos creyeran sinceramente que no hubiera tal cosa como Dios ¿por qué se iban a preocupar?” 
Y añade Francis Bacon que “los que niegan a Dios destruyen la nobleza humana, pues en verdad, el hombre es análogo a las bestias por su cuerpo; y si no fuera análogo a Dios por su espíritu, sería una criatura baja e innoble. Análogamente destruyen la magnanimidad y elevación de la naturaleza humana”.

jueves, 24 de enero de 2019

Es parte del principe perdonar.

Francis Bacon opinaba que al tomar venganza, un hombre se iguala con su enemigo, pero si la sobrepasa, es superior; pues es parte del príncipe perdonar y añade que es glorioso para un hombre excusar una ofensa. Lo pasado se ha ido y es irrevocable; y los hombres prudentes tienen demasiado que hacer con las cosas presentes y venideras.

martes, 29 de mayo de 2018

Envidia.

Tocante al sentimiento de la envidia, de todos los sentimientos es el más inoportuno y constante; pues otros sentimientos se dan en ocasiones, por lo cual se dijo acertadamente: Invidia festos dies non agit, pues siempre actúa sobre uno u otros, manifiesta Francis Bacon. Y también es de notar, dice el filósofo, que la envidia abate al hombre, lo cual no hacen otros sentimientos porque no son tan constantes. Es también el más vil de los sentimientos y el más depravado; por esa causa es el atributo más apropiado del demonio, del cual se dice que durmiendo los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo; y siempre ocurre que la envidia opera sutilmente, en la sombra y en perjuicio de las cosas buenas, opina Bacon.