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martes, 11 de noviembre de 2025

El perdón


Para el filósofo Gregorio Luri, los seres humanos hemos hallado una forma de rehacer en el tiempo largo lo que hemos hecho mal en el tiempo corto. Es el perdón. En cierta forma, la facultad de perdonar le permite a la persona que ha sido perjudicada conducir de la mano a la persona que la ha perjudicado hasta un reinicio de la acción y, aunque no puede librarlo de su responsabilidad sobre las consecuencias nocivas de sus actos, sí puede disminuirle o incluso anularle el sentimiento de culpa. Obviamente para que el perjudicado perdone, debe ser generoso y no un adicto a la emotivista exhibición de sus heridas. Puede darse el caso de que perdone una monstruosidad que a la mayoría nos parezca imperdonable. Para corresponder al perdón de forma verosímil, no hay otra que el fortalecimiento de nuestra fidelidad, porque el perdón nunca está garantizado. No es fácil perdonar lo imperdonable. Por eso la vigencia de la creencia en Dios y la excentricidad existencial de los héroes morales.
El héroe moral no solo es capaz de perdonar lo imperdonable, sino que puede hacerlo a cambio de nada. Los que somos meros héroes triviales, dice Gregorio Luri, solemos pedir a cambio de nuestro perdón el compromiso de que algo no volverá a ocurrir, una promesa de fidelidad con lo irrepetible. Esta es la manera habitual de reconstruir los nexos dañados y fortalecer la confianza mutua.
Lo admirable no es que cambiemos, sino que, cambiando, sigamos siendo predecibles, fiables, capaces de perdonar y de mantener nuestra fidelidad a la palabra dada.

domingo, 20 de octubre de 2019

Dios está más allá de todo juicio humano


“Dante no se goza con el dolor. Sabe que hay pecados imperdonables, capitales. Para cada uno elige una persona que ha cometido ese pecado, pero que en todo lo demás puede ser admirable o adorable. Francesca y Paolo sólo son lujuriosos. No tienen otro pecado, pero uno basta para condenarlos. La idea de Dios como indescifrable es un concepto que ya encontramos en otro de los libros esenciales de la humanidad. En el Libro de Job, ustedes recordarán cómo Job condena a Dios, cómo sus amigos lo justifican y cómo al fin Dios habla desde el torbellino y rechaza por igual a quienes lo justifican y a quienes lo acusan. Dios está más allá de todo juicio humano y para ayudarnos a comprenderlo se sirve de dos ejemplos extraordinarios: el de la ballena y el del elefante. Busca estos monstruos para significar que no son menos monstruosos para nosotros que el Leviatán y el Behemot
Dante
(cuyo nombre es plural y significa muchos animales en hebreo). Dios está más allá de todos los juicios humanos y así lo declara Él mismo en el Libro de Job. Y los hombres se humillan ante Él porque se han atrevido a juzgarlo, a justificarlo. No lo precisa. Dios está, como diría Nietzsche, más allá del bien y del mal. Es otra categoría”, escribe Jorge Luis Borges.

“Si Dante hubiera coincidido siempre con el Dios que imagina, se vería que es un Dios falso, simplemente una réplica de Dante”.