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jueves, 23 de abril de 2026

La muerte está sobre nosotros y nosotros con el cigarro en la cama


Resulta que a Dios no se le puede aplicar las ideas simplistas que nos hacemos los hombres sobre la justicia y resulta también que nuestras relaciones con Dios no se fundamentan con un doy para que me des contable, en el que nosotros seriamos siempre los acreedores y los beneficiarios pasivos. Dios cosecha donde no ha sembrado, significa que tenemos que poner algo de nuestra parte, esforzarnos, dar un préstamo, tener iniciativas, La actitud de ¿que mal he hecho?, No he hecho mal a nadie; hago lo que puedo, no puedo más, es una actitud bobalicona en contradicción con la parábola de los talentos y demuestra que no hemos entendido lo grave que es el pecado de la pereza y lo concreto que es para Dios el estímulo, los cielos se conquistan.Tampoco hemos comprendido la gravedad e insistencia con la que se nos pide el esfuerzo, que aspiramos a lo imposible, e incluso el imposible mismo.
Con Dios no se juega. “Sal de tu tierra y de tu parentela y de la casa de tu padre”, “Coge tu cruz”, “Sígueme”, “Estad atentos” “Lavaros y limpiaros”, “Vete y grita”, Levántate coge tu camilla y echa a andar”. No hay que estarse quieto; no se trata de conseguir cosas, del confort, de sueños dulces; Oblomov está condenado; nadie puede encontrar un pretexto para la pereza, en la enfermedad, en la locura.Y ni siquiera en la justicia, la higuera. ¿Entonces por qué se amonesta a Marta? Porque la retienen cosas triviales, se fatiga en balde y pierde la medida, se agita. El Señor nos llama a tareas serias. La muerte está sobre nosotros y nosotros con el cigarro en la cama (como Oblomov) o nos partimos los riñones por unos platos, como si fueran esencias (como Marta), escribe Nicolae
Steinhardt en El diario de la felicidad. 

martes, 11 de noviembre de 2025

El perdón


Para el filósofo Gregorio Luri, los seres humanos hemos hallado una forma de rehacer en el tiempo largo lo que hemos hecho mal en el tiempo corto. Es el perdón. En cierta forma, la facultad de perdonar le permite a la persona que ha sido perjudicada conducir de la mano a la persona que la ha perjudicado hasta un reinicio de la acción y, aunque no puede librarlo de su responsabilidad sobre las consecuencias nocivas de sus actos, sí puede disminuirle o incluso anularle el sentimiento de culpa. Obviamente para que el perjudicado perdone, debe ser generoso y no un adicto a la emotivista exhibición de sus heridas. Puede darse el caso de que perdone una monstruosidad que a la mayoría nos parezca imperdonable. Para corresponder al perdón de forma verosímil, no hay otra que el fortalecimiento de nuestra fidelidad, porque el perdón nunca está garantizado. No es fácil perdonar lo imperdonable. Por eso la vigencia de la creencia en Dios y la excentricidad existencial de los héroes morales.
El héroe moral no solo es capaz de perdonar lo imperdonable, sino que puede hacerlo a cambio de nada. Los que somos meros héroes triviales, dice Gregorio Luri, solemos pedir a cambio de nuestro perdón el compromiso de que algo no volverá a ocurrir, una promesa de fidelidad con lo irrepetible. Esta es la manera habitual de reconstruir los nexos dañados y fortalecer la confianza mutua.
Lo admirable no es que cambiemos, sino que, cambiando, sigamos siendo predecibles, fiables, capaces de perdonar y de mantener nuestra fidelidad a la palabra dada.

viernes, 12 de noviembre de 2021

Si he hecho mal mi cama, puedo volver a hacerla


Hay un proverbio que dice que “según hayas hecho tu cama, así tendrás que acostarte en ella”; lo que para Chesterton es sencillamente  una mentira. Si he hecho mal mi cama, puedo volver a hacerla.