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viernes, 15 de septiembre de 2023

Los conflictos pueden ser dolorosos, pero las soluciones indoloras no existen

George Orwell dijo que la responsabilidad primordial reside en poder decir a la gente lo que no quiere oír. John Stuart Mill dijo que aunque todos coincidiéramos en una proposición crucial, sería esencial que prestásemos oído a la única persona que discrepa, para que la gente no olvidara el modo de justificar su acuerdo original. Rosa Luxemburg declaró rotundamente que la libertad era, ante todo la libertad de quienes pensaban de otra manera. John Milton, en su Aeropagítica, proclamo que, creyera lo que uno creyera que era cierto, debía exponerlo a las razones de quienes erraban, porque sólo en una lucha limpia y abierta podría la verdad pretender o esperar refrendo. Frederick Douglass anuncio que los que esperaban la verdad o la justicia sin lucha eran como los que podían imaginar el mar sin la imagen de una tempestad.
Los conflictos pueden ser dolorosos, pero las soluciones indoloras no existen en ningún caso, y buscarlas conduce al doloroso resultado de la inutilidad y el absurdo; la apoteosis del avestruz, escribe Christopher Hitchens.

domingo, 4 de diciembre de 2022

Les daré por guía y árbitro la conciencia

John Milton escribe en El paraíso perdido: “ha hecho al hombre libre y capaz de resistir a las tentaciones de su enemigo; y anuncia su designio de perdonarle, atendiendo a que no se dejará llevar de su propia perversidad, como Satán, sino de la seducción de éste…..no perecerá enteramente el hombre; se salvará el que lo desee, mas no por su voluntad propia sino por mi gracia libremente concedida…..A sus ruegos, a su arrepentimiento y sumisión, cuando procedan de un ánimo sincero, ni mis oídos ni mis ojos permanecerán cerrados; les daré por guía y árbitro la conciencia; y si la escuchan y la emplean bien, cada vez alcanzarán más luz, y perseverando hasta el fin, tendrán segura su salvación. Pero nunca disfrutarán de mi inagotable indulgencia ni de mi gracia los que la olviden y menosprecien, sino que se aumentarán en el endurecido su dureza y en el ciego su ceguedad para que tropiecen y caigan en mayor abismo; y sólo a éstos excluiré de mi misericordia.”