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viernes, 15 de mayo de 2026

Las universidades tratan a los estudiantes como clientes

Las universidades cada vez más ven y tratan a los estudiantes como clientes, y claro, tienen que sentirse cómodos porque sabemos que el cliente siempre tiene la razón. Los estudiantes dicen que no se sienten seguros en las aulas por lo que escuchan, no se sienten seguros por las cosas que dice una persona y por tanto quieren prohibir que venga a decirlas. Toda la cultura se ha vuelto hiper protectora. Ahora animamos a expresarse, a decirlo todo, y hasta hace poco era lo contrario. Bien, pero me permitirá, dice la profesora Margaret MacMillan, que eso de que adolescentes que van a universidades más que exclusivas digan que son vulnerables… A veces es excesivo. 
El expresar las propias vulnerabilidades y abrirse al dolor está muy bien, es necesario, pero también necesitamos resiliencia. Si no aprenden a discrepar y a vivir en un entorno con diferencias, ¿qué va a pasar cuando salgan al mundo real y vean que hay tantas?


sábado, 23 de septiembre de 2023

Los políticos colocan sus estereotipos en la televisión, donde los repiten incluso quienes desean discrepar

Los políticos colocan sus estereotipos en la televisión, donde los repiten incluso quienes desean discrepar. La televisión dice desafiar el lenguaje político aportando imágenes, pero la sucesión de un plano a otro puede llegar a dificultar una visión nítida. Todo ocurre deprisa, escribe Timothy Snyder, pero en realidad no ocurre nada. En el periodismo de televisión, cada noticia siempre es de última hora, hasta que es desplazada por la siguiente. De modo que sentimos el embate de las olas, pero nunca vemos el mar. El esfuerzo para definir la forma y la relevancia de los acontecimientos requiere palabras y conceptos que no somos capaces de recordar cuando estamos embelesados por los estímulos visuales. Ver las noticias por televisión a veces es poco más que mirar a alguien que también está viendo una imagen. Tenemos asumido que ese trance colectivo es normal. Poco a poco hemos ido cayendo en él.

En la novela Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, publicada en 1953, los bomberos se dedican a buscar y quemar libros mientras la mayoría de los ciudadanos ven televisión interactiva. En 1984, de George Orwell, publicada en 1949, los libros están prohibidos y la televisión es bidireccional, lo que permite al Gobierno observar constantemente a los ciudadanos. El lenguaje de los medios visuales está sumamente limitado, a fin de privar al público de los conceptos necesarios para pensar sobre el presente, recordar el pasado, y considerar el futuro. Uno de los proyectos consiste en ir limitando más y más el lenguaje por el procedimiento de ir eliminando palabras con cada nueva edición del diccionario oficial.

viernes, 15 de septiembre de 2023

Los conflictos pueden ser dolorosos, pero las soluciones indoloras no existen

George Orwell dijo que la responsabilidad primordial reside en poder decir a la gente lo que no quiere oír. John Stuart Mill dijo que aunque todos coincidiéramos en una proposición crucial, sería esencial que prestásemos oído a la única persona que discrepa, para que la gente no olvidara el modo de justificar su acuerdo original. Rosa Luxemburg declaró rotundamente que la libertad era, ante todo la libertad de quienes pensaban de otra manera. John Milton, en su Aeropagítica, proclamo que, creyera lo que uno creyera que era cierto, debía exponerlo a las razones de quienes erraban, porque sólo en una lucha limpia y abierta podría la verdad pretender o esperar refrendo. Frederick Douglass anuncio que los que esperaban la verdad o la justicia sin lucha eran como los que podían imaginar el mar sin la imagen de una tempestad.
Los conflictos pueden ser dolorosos, pero las soluciones indoloras no existen en ningún caso, y buscarlas conduce al doloroso resultado de la inutilidad y el absurdo; la apoteosis del avestruz, escribe Christopher Hitchens.