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domingo, 3 de noviembre de 2019

La salud mental se deriva de la calidad de la sintonía entre los padres y sus hijos y de la relación con los hermanos



Las raíces de la salud mental se derivan de la calidad de la sintonía entre los padres y sus hijos (Stern, 1985) y de la relación con los hermanos (Cooper y Magagna, 2004). Una madre deprimida, inestable, con tendencia al rechazo, emocionalmente abrumada debido a sus experiencias previas o sin el apoyo del padre, puede ser incapaz de soportar el peso de las ansiedades intensas de su bebé, así como ayudarle a regular su estado emocional y a saber y comprender sus sentimientos, dice el psiquiatra Murray Jackson. En ausencia de unos padres comprensivos capaces de contener las experiencias físicas y emocionales de un bebé sensible y presa fácil de la frustración, este podría recurrir a métodos inmaduros para protegerse de la ansiedad. Tal tipo de protección, durante la infancia, puede incluir elementos como la escisión disociativa y la proyección. Esos procesos, dice Jackson, pueden provocar una profunda sensación de aislamiento en el bebé, ya que implican una pérdida de contacto con una parte de su experiencia emocional y una incapacidad creciente para interaccionar adecuadamente con sus padres e introyectar su amor y su comprensión.

sábado, 29 de junio de 2019

Los hijos no son un problema de biología reproductiva


Los duques de Cambridge, con sus hijos Jorge y Carlota, 
Dice el Papa Francisco que los hijos son la alegría de la familia y de la sociedad. No son un problema de biología reproductiva, ni uno de los tantos modos de realizarse. Y mucho menos son una posesión de los padres. Los hijos son un don, son un regalo. Los hijos son un don. Cada uno es único e irrepetible y, al mismo tiempo, está inconfundiblemente unido a sus raíces. 

Una sociedad avara de procreación, afirma el Papa, a la que no le gusta rodearse de hijos que considera, sobre todo, una preocupación, un peso, un riesgo, es una sociedad deprimida. Pensemos en las numerosas sociedades que conocemos aquí, en Europa, son sociedades deprimidas, porque no quieren hijos, no tienen hijos; la tasa de nacimientos no llega al uno por ciento. Si a una familia numerosa la miran como si fuera un peso, hay algo que está mal. La procreación de los hijos debe ser responsable, tal como enseña la encíclica Humanae Vitae de Pablo VI, pero tener más hijos no puede considerarse automáticamente una elección irresponsable. No tener hijos es una elección egoísta. 

domingo, 24 de diciembre de 2017

Liberarse de la depresión.


La experiencia clínica acumulada en el tratamiento de enfermos de depresión temporal o prolongada sugiere que es más eficaz ayudar a la persona deprimida a moverse otra vez y a establecer de nuevo contacto con experiencias positivas de la vida, que empeñarse en remontar el curso de la depresión en busca de sus orígenes, dice el profesor y psicólogo Manuel J. Smith.

Una vez suprimida la medicación, escribe Smith, pedí a Don que escribiera una lista de las cosas que le gustaba hacer cuando no estaba deprimido. Le encargué luego, específicamente, que se dedicara por lo menos a dos de aquellas actividades cada semana, que se obligara a ello, si era necesario, por más deprimido que se sintiera. Además, cada vez que tuviese la impresión de que cometía algún error en su trabajo o en la vida social, no debía incurrir de nuevo en su pasado hábito de huir de la situación demorándose en sus sentimientos de depresión y buscando la soledad o encerrándose en su casa. Al contrario, debía terminar lo que estaba haciendo o continuar la actividad en la que estuviese ejercitándose, aunque su reacción inmediata le empujara a abandonarlo todo. La ejecución de ese programa terapéutico permitió a Don librarse, en cuatro semanas, de su depresión crónica de cinco meses.