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domingo, 29 de diciembre de 2019

Las Sagradas Escrituras desean simplemente declarar que el mundo fue creado por Dios



En 1981, Juan Pablo II afirmó que la propia Biblia “nos habla de los orígenes del universo y su creación no para aportarnos un tratado científico sino para establecer la correcta relación de los hombres con Dios y con el universo. Las Sagradas Escrituras desean simplemente declarar que el mundo fue creado por Dios, y otra enseñanza sobre el origen y la creación del universo es ajena a las intenciones de la Biblia, que no desea enseñarnos cómo se creó el cielo sino cómo se va al cielo”.

jueves, 4 de abril de 2019

Nadie es inferior por sus orígenes

Boecio
Boecio (480-524) dijo que “si miráis a vuestros orígenes y a Dios como vuestro creador, nadie hay inferior”. Chesterton no podía aceptar que el hallazgo de la democracia consista en que el duque de Norfolk sea como todo el mundo en vez de que todo el mundo sea como el duque de Norfolk.

Cervantes
Shakespeare constata, a través de Tasia, en Pericles de Tiro: “Supón que nació plebeyo, mas su vida demuestra lo contrario; además, tiene virtud, genuino fundamento de nobleza, suficiente para ennoblecerlo”. Y Cervantes escribe que “todo aquel que no sabe, aunque sea señor y príncipe, puede y debe entrar en el número del vulgo”.

martes, 30 de octubre de 2018

El conocimiento de los propios orígenes.

Neurocirujano Eben Alexander
Eben Alexander, neurocirujano estadounidense y profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, escribe en su libro autobiográfico que “por extraño que pueda parecer, al conocer a mi familia biológica, me sentí, por primera vez en mi vida, como si las cosas estuviesen realmente bien. La familia es algo muy importante y yo había recuperado la mía... o al menos en su mayor parte. Fue la primera vez que pude constatar hasta qué punto el conocimiento de los propios orígenes puede ejercer sobre una persona un efecto terapéutico inimaginable. El hecho de saber de dónde venía, mis orígenes biológicos, me permitió ver y aceptar cosas de mí mismo con las que nunca habría soñado. Al conocer a mi
familia pude desprenderme al fin de la última y persistente sospecha que había llevado conmigo sin siquiera ser consciente de ello, la de que, viniera de donde viniese desde el punto de vista biológico, no me habían querido. De manera subconsciente había llegado a aceptar que no merecía ser querido. Es más, que ni siquiera merecía existir. Descubrir que me habían querido desde el principio inició un proceso de curación interior a todos los niveles. Me sentí más completo que en toda mi vida”.

domingo, 24 de diciembre de 2017

Liberarse de la depresión.


La experiencia clínica acumulada en el tratamiento de enfermos de depresión temporal o prolongada sugiere que es más eficaz ayudar a la persona deprimida a moverse otra vez y a establecer de nuevo contacto con experiencias positivas de la vida, que empeñarse en remontar el curso de la depresión en busca de sus orígenes, dice el profesor y psicólogo Manuel J. Smith.

Una vez suprimida la medicación, escribe Smith, pedí a Don que escribiera una lista de las cosas que le gustaba hacer cuando no estaba deprimido. Le encargué luego, específicamente, que se dedicara por lo menos a dos de aquellas actividades cada semana, que se obligara a ello, si era necesario, por más deprimido que se sintiera. Además, cada vez que tuviese la impresión de que cometía algún error en su trabajo o en la vida social, no debía incurrir de nuevo en su pasado hábito de huir de la situación demorándose en sus sentimientos de depresión y buscando la soledad o encerrándose en su casa. Al contrario, debía terminar lo que estaba haciendo o continuar la actividad en la que estuviese ejercitándose, aunque su reacción inmediata le empujara a abandonarlo todo. La ejecución de ese programa terapéutico permitió a Don librarse, en cuatro semanas, de su depresión crónica de cinco meses.