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lunes, 9 de agosto de 2021

Subconsciente


La mayoría de la gente cree tener un subconsciente. Cuando tienen un sueño extraño, confunden una palabra con otra o reaccionan de una manera inesperada, lo achacan todo al subconsciente. Si les decimos que el subconsciente es sólo una teoría y que quizá no exista en absoluto, responderán con una mezcla de incredulidad y desdén: “Pues claro que tenemos un subconsciente. Quien diga lo contrario debe de estar pasando por una etapa de negación”. Pero si el subconsciente es tan subconsciente como su propio nombre indica, ¿cómo sabemos que existe? Si pudiéramos percibirlo de una manera consciente, ya no sería subconsciente. Por tanto, es evidentemente una simple teoría. De hecho, antes de 1900, cuando Freud publicó La interpretación de los sueños, la gente no vivía convencida de tener una mente consciente y otra subconsciente.

martes, 30 de octubre de 2018

El conocimiento de los propios orígenes.

Neurocirujano Eben Alexander
Eben Alexander, neurocirujano estadounidense y profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, escribe en su libro autobiográfico que “por extraño que pueda parecer, al conocer a mi familia biológica, me sentí, por primera vez en mi vida, como si las cosas estuviesen realmente bien. La familia es algo muy importante y yo había recuperado la mía... o al menos en su mayor parte. Fue la primera vez que pude constatar hasta qué punto el conocimiento de los propios orígenes puede ejercer sobre una persona un efecto terapéutico inimaginable. El hecho de saber de dónde venía, mis orígenes biológicos, me permitió ver y aceptar cosas de mí mismo con las que nunca habría soñado. Al conocer a mi
familia pude desprenderme al fin de la última y persistente sospecha que había llevado conmigo sin siquiera ser consciente de ello, la de que, viniera de donde viniese desde el punto de vista biológico, no me habían querido. De manera subconsciente había llegado a aceptar que no merecía ser querido. Es más, que ni siquiera merecía existir. Descubrir que me habían querido desde el principio inició un proceso de curación interior a todos los niveles. Me sentí más completo que en toda mi vida”.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Aprendizaje.

aprender cosas nuevas
Popper dice que  hay dos tipos de aprendizaje completamente distintos. Por un lado está la aventura de aprender cosas nuevas y por otro el esfuerzo de relegar, por así decir, al subconsciente lo que ya se ha aprendido. Cuando se conduce un automóvil, uno aprende olvidar lo que había aprendido y a prestar atención a las calles, para luego fijarse sólo en las calles porque lo demás sale solo. Cuando se toca el piano, al principio es terriblemente difícil coordinar los dedos con las notas, ¡cómo que está uno aprendiendo una cosa nueva! Después, en cambio, una vez aprendida la novedad, intenta uno dedicarse únicamente a lo esencial, la idea del compositor.

Popper
Hay, pues, sigue diciendo Popper, dos estadios totalmente distintos en el aprendizaje. El primero es el de la aventura, el aprendizaje del investigador, del descubridor; el otro es el aprendizaje memorístico, para aligeramos de cualquier cosa, ¡la enviamos al subconsciente y listo! La psicología del aprendizaje por desgracia considera que esta segunda forma, el aprendizaje por repetición, precisamente la menos importante, es la única que existe. La repetición no pinta nada a la hora de descubrir cosas, sólo interviene a la hora de olvidar. La repetición nos sirve para que automaticemos los procesos, de modo que dejen de suponer una carga para nosotros, para no tener que seguir malgastando nuestra atención. Hay una diferencia enorme entre el aprendizaje a través del ensayo y el error, que constituye siempre una aventura, y el aprendizaje por repetición, que no conduce nunca a nada nuevo, sino que sólo consigue hacer olvidar lo aprendido, esto es, desplazarlo al inconsciente.