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domingo, 12 de abril de 2026

Gastar dinero para que sea pagado por la posteridad, no es más que un fraude futuro a gran escala

En opinión de Buchanan, tiene sentido afirmar que un gasto deficitario (en cualquier proyecto que produzca pocos beneficios a las generaciones posteriores) impone una carga injusta a dichas generaciones. Thomas Jefferson tenía razón cuando afirmaba que “el principio de gastar dinero para que sea pagado por la posteridad, no es más que un fraude futuro a gran escala”.


viernes, 22 de marzo de 2019

Todos los sabios, políticos, y conquistadores empiezan a crecer a los cien años de enterrados.


Los antiguos se miran en perspectiva; no son de carne y sangre a los ojos de la imaginación. Con el transcurso de los siglos han depuesto todo lo grosero, y sólo ha quedado lo espiritual, el individuo en abstracto. Así alma, genio, espíritu, numen, talento son los signos con que se los representa la posteridad, ésta que halla héroes a los hombres que nunca lo fueron para su ayuda de cámara. Si pudiésemos leer el diario de la vida privada de Alejandro, Demóstenes, César y Cicerón, ¿cuántas flaquezas, miserias, y ridiculeces veríamos, que la historia civil abandono a la mordacidad de los contemporáneos? Todos los sabios, políticos, y conquistadores empiezan a crecer a los cien años de enterrados, alega el filosofo, escritor y político catalán Antonio Capmany y Montpalau.

domingo, 2 de septiembre de 2018

¿Qué clase de hombre fuiste tú?

Los hombres podemos ser causa de alegría o de tristeza, luz u oscuridad, fuente de paz o de inquietud, fermento que esponja o peso muerto que retrasa el camino de otros. Nuestro paso por la tierra no es indiferente.

Se dice de quien nos ha dejado: que ha muerto, pero nos queda su ejemplo.Su vida fue una demorada preparación del ejemplo que entregó a quienes le sobrevivieron y a las generaciones venideras que aún le recuerdan. Conocer la verdad de alguien es rememorar su ejemplo cuando ya ha dejado de vivir. La verdad de nuestro destino individual queda a la postre en manos de la posteridad social, que custodiará nuestro ejemplo solo si halla en él algo colectivamente aprovechable y digno de permanecer. Todo ejemplo es ejemplo para alguien, dice el filósofo Javier Gomá .

Las necrológicas y los obituarios que hoy leemos en los periódicos encuentra su antecedente en las laudationes funebres que los aristócratas romanos pronunciaban en los funerales solemnes ensalzando el ejemplo que había dejado el difunto en su paso por la tierra. Ahora, mientras vivimos, permanece abierto el contenido de nuestra futura laudatio. ¿Qué renglones escribirías tú en ella si estuviera en tu mano hacerlo? ¿Qué querrías que dijeran de ti? ¿Cómo te gustaría ser recordado? Nada de narcisismo o autocompasión; es la pregunta griega por la esencia: ¿qué clase de hombre fuiste tú?