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lunes, 18 de febrero de 2019

Los norteamericanos no poseen el espíritu que animó a los imperios.

Los norteamericanos han tenido fama de intervencionistas o de poner las manos sobre cualquier trozo geográfico que les gustara económicamente o les disgustara ideológicamente, pero debe aceptarse que en una buena proporción de los supuestos lo han hecho a su pesar. Contra su vocación de quedarse aislados. Lejos de ser belicosos expansionistas, que en nada lo parecen, son ante todo empresarios o,
eventualmente,policías. Nunca muchos clientes son bastantes ni muchos mercados demasiados. Tampoco la delincuencia ideológica o patológica les pillará desarmados. Pero no poseen el espíritu que animó a los imperios ni les atrae la carrera de héroes.

En Estados Unidos a menos que suceda algo muy sonado o se encuentren involucrados el capital, los ciudadanos o las tropas norteamericanas, el periódico o el telediario son noticieros domésticos.

sábado, 23 de septiembre de 2017

¿Por qué aumenta el tráfico de chicas para su prostitución?

Si vivimos en una sociedad igualitaria, ¿por qué hay varones que matan a las mujeres?, ¿por qué las escalofriantes cifras de malos tratos?, ¿por qué aumenta el tráfico de chicas para su prostitución por quince, treinta euros el cliente en nuestras sociedades igualitarias? Entre todos los hechos que no casan, elegimos los temas de la violencia y la
Celia Amorós
prostitución porque, como ha señalado Celia Amorós con su habitual clarividencia para percibir y sistematizar por dónde se estrechan y renuevan los pactos patriarcales, el cuerpo de las mujeres es el libro abierto en que se inscriben las reglas de dichos pactos. Y en ese libro hoy se escribe la violencia contra sus cuerpos como violencia física y como cuerpos permanentemente expuestos para su alquiler o venta con fines sexuales. Cuando se unen ambos tipos de escritura, hablamos de violaciones.

Trata de blancas ( Sorolla).
Dice Ana de Miguel que el manto de hipocresía y silencio que encubre a los puteros, los clientes, y la amplia legitimidad y aceptación social del fenómeno como algo inevitable, cuando no relacionado con la alegría de vivir y la transgresión moral antiburguesa. Sin embargo, en los
Ana de Miguel
últimos planteamientos se está imponiendo con fuerza el tema de pensar, investigar y conceptualizar a los clientes, condición necesaria de la existencia de burdeles, que a menudo son varones casados y padres de familia. Y ya se sabe que, cada vez más, se intenta captar a los chicos jóvenes con publicidad en los periódicos o Internet y a través de despedidas de solteros y viajes programados por agencias con prostitutas incluidas. La práctica de la prostitución refuerza la concepción de las chicas/mujeres como cuerpos y trozos de cuerpos de los que es normal disponer y que ni siquiera suscitan el interés de preguntarse cómo o por qué están ahí. El hecho de que los varones busquen y encuentren placer sexual en personas que obviamente no les desean en absoluto es, sin duda, una importante materia de reflexión sobre el abismo que se abre bajo la aparente igualdad y reciprocidad en las expectativas
y vivencias sobre la sexualidad. Esta despersonalización de seres humanos, a veces muy jóvenes y en su mayoría inmigrantes de todas las etnias y países empobrecidos, supone, aparte de la inmoralidad que pueda significar, la reproducción activa de las identidades más arcaicas y conservadoras del patriarcado: por un lado están las mujeres madres y esposas e hijas y por otro las putas, las mujeres que al no ser de ninguno pueden ser de todos, las célebres mujeres públicas.

Nada de lo que concierne a las relaciones entre varones y mujeres es inevitable, por lo que menos lo va a ser una práctica que aún hoy continúan ejerciendo casi en exclusividad los varones a costa de la pobreza, la desesperación y en definitiva la precaria situación estructural de las mujeres en el mundo.

viernes, 18 de noviembre de 2016

Promesas.

La gente promete, pero la promesa se pierde con la misma fuerza que llega. Viene en el periódico, que de cada diez matrimonios que se celebran siete terminan sin cumplir lo que que prometieron. También leemos noticias de empleados que acuden a los  tribunales acusándo con secretos que conocen por su trabajo, o asesores que venden la documentación de clientes sacando unos míseros euros, tal vez ni siquiera las treinta monedas.

Siempre he pensado, decía un personaje de Marco Malvaldi en el libro “El caso del mayordomo asesinado”, que las promesas son dogmas de la Edad Media, obligaciones contra natura que ya no tienen razón de ser en un ambiente racionalista y de progreso. Al contrario, digo más: sería bueno, a mi parecer, que se promulgara una ley que permitiera el divorcio, como ha sido adoptada desde hace tiempo por las naciones más civilizadas del mundo.

El valor es un mito manipulable y la fe la perdí hace mucho, cuando me torturaron, dijo el poeta lanzando una gran bocanada contra las nubes espumosas de la mañana.Digo la fe en causas humanas, no en Dios, que es la que me mantiene vivo.( “Boleros en La Habana” de Roberto Ampuero)

La gente promete, pero la promesa se pierde con la misma fuerza que llega

El valor es un mito manipulable