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martes, 22 de septiembre de 2026

La imposibilidad de amar a un ser distinto de mi yo

La gran herida de nuestra sociedad es el narcisismo. La herida narcisista es la más profunda de nuestro tiempo, es la imposibilidad de amar a un ser distinto de mi yo. Lo que está ausente en el narcisista es la capacidad de entender cabalmente lo que la otra gente está sintiendo. El narcisismo supone un fracaso de la empatía, la capacidad de sentir y actuar ante la emoción que está experimentando el otro.El narcisista pierde a la gente que le importa porque no es capaz de responder ante las necesidades emocionales de los que le rodean, y éstos, hartos de sufrir a alguien incapaz de ponerse en su lugar, le abandonan.La empatía es la clave de la vida afectiva, es la identificación mental y afectiva con el estado de ánimo del otro. Requiere un trato cercano, y conocimiento profundo. La familia es el lugar privilegiado para su desarrollo.
Fomentar la comunicación emocional nos ayuda a comprendernos mutuamente, a desarrollar la capacidad de empatía, ponernos en el lugar del otro. Es importante que, desde la infancia los padres practiquemos y enseñemos a dialogar a nuestros hijos de una manera adecuada.Para el psiquiatra Fernando Sarráis, debemos incentivar el hábito de escucha interesada, sinceridad, aceptación incondicional, respeto a las opiniones del otro, retroalimentación afectiva, libertad, empatía, lealtad, confidencialidad y optimismo. Un diálogo así ayuda a mantener una buena comunicación entre todos los miembros de la familia.
El nuevo orden mundial, cuenta Carlos Company, aspira a forjar sujetos aislados, narcisistas, frágiles y sin hijos. Seres humanos débiles que se conviertan en una marioneta del sistema.

viernes, 11 de octubre de 2024

Balzac, Dickens y Dostoievski

"Los héroes de Balzac son ambiciosos y dominantes, arden en deseos vehementes de poder. Nada les basta, son todos insaciables, todos son ala vez conquistadores del mundo, revolucionarios, anarquistas y tiranos. Tienen un temperamento napoleónico. También los héroes de Dostoievski son fogosos y arrebatados, su voluntad rechaza el mundo y con una soberbia insatisfacción pasan por encima de la vida real para asir la verdadera; no quieren ser ciudadanos ni hombres, sino que en todos ellos centellea bajo la humildad el peligroso orgullo de querer ser un redentor. El héroe de Balzac quiere someter el mundo, el de Dostoievski vencerlo. Ambos tienden a ir más allá de lo cotidiano, se dirigen como una flecha hacia lo infinito. Los personajes de Dickens, por el contrario, son comedidos. Dios mío, ¿qué quieren? Cien libras al año, una buena esposa, una docena de hijos, una mesa bien puesta para acoger a los amigos, un cottage cerca de Londres con vistas a los árboles desde las ventanas, un jardincito y un puñado de felicidad. Su ideal es provinciano, pequeño-burgués, es con lo que nos encontraremos en Dickens. Sus criaturas no desean en el fondo ningún cambio en el orden mundial, no quieren riqueza ni pobreza, sino este cómodo punto medio que como máxima de vida es tan sabia para tenderos y carreteros y tan peligrosa para el artista. Los ideales de Dickens se han contagiado de la palidez del mundo en que vive. Tras su obra no hay un Dios colérico, gigantesco y sobrehumano, creador y domador del caos, sino un observador satisfecho, un ciudadano leal. Lo burgués llena por completo la atmósfera de todas las novelas de Dickens", escribe Stefan Zweig.

lunes, 10 de julio de 2023

Cuando Rusia atacó militarmente la soberanía de Ucrania

“La guerra de Ucrania no tiene justificación, porque es una invasión de un país soberano con toda su tragedia, pero sí tiene causas”, decía Lanxing Xiang, director del Institute of Security Policy de Shanghái, días después del comienzo de la invasión”.Cuando Rusia atacó militarmente la soberanía, territorio e integridad territorial de un país independiente rompió no solo la legalidad internacional sino la legitimidad que pudiera justificar su acción (ius ad bellum según la Teoría de la Guerra Justa). Para los ucranianos, su principal justificación, legal y ética, viene del hecho de que no eligieron una guerra que es de legítima defensa ante una invasión de su territorio y amenaza a su soberanía como Estado independiente.El artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas, manifiesta que para defenderse de una agresión injusta es legal y legítimo tanto la defensa individual como la colectiva. Ucrania y Occidente acusan a Rusia de cometer crímenes de guerra y atrocidades en Ucrania, siendo las mostradas con vídeos y otras imágenes en las ciudades de Bucha, Izyum y Kherson las que parecen más evidentes. Las posibilidades de que las fuerzas militares rusas hayan cometido crímenes de guerra y otras atrocidades alcanzaron notoria plausibilidad el viernes 17 de marzo de 2023 cuando el TPI emitió una orden de arresto contra el presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin, bajo la presunción de crimen de guerra por la deportación forzada de niños ucranianos desde zonas capturadas durante la guerra de Ucrania a territorio ruso.

En cuanto a la Unión Europea, además de trasladar a Ucrania la esperanza de una integración futura en su proyecto político, le ha prestado desde el primer momento un apoyo político, económico y militar notable. Ello llevado a cabo con grandes esfuerzos para lograr posiciones unánimes, dadas las diferentes sensibilidades dentro de la Unión hacia Rusia y que con la guerra se han puesto de manifiesto de forma más clara, siendo la posición de Hungría la más obvia.Ucrania, a pesar de sus extraordinarios sacrificios, heroísmo y motivación para defender a su país, sobrevive para continuar las operaciones y no colapsar en esos escenarios gracias a la esencial colaboración política, económica y militar occidental. La continuidad de la misma se sustenta en la valoración moral, más que en la política y económica, de un injusto agresor no solo a un país soberano sino a todo un orden mundial basado en la democracia, el imperio de la ley y el desarrollo de los Derechos Humanos. La Unión Europea, por su parte, y entre las primeras sanciones impuestas desde 2022, ha suspendido las actividades de radiodifusión de medios respaldados por el Kremlin (Sputnik y filiales, Russia Today y filiales, Rossiya, etc.), por promover la desinformación sobre la invasión de Ucrania y desestabilizar a los países vecinos de Rusia y a la UE y sus Estados miembros. Impedir a los europeos conocer otras posturas por mucho que se dé por su supuesto su condición de fake news, aunque provengan de Rusia, es moralmente cuestionable, sobre todo si la libertad de información y prensa es uno de los pilares sobre los que se asienta la Unión y teniendo en cuenta que el primer principio de las sanciones es que no castiguen a las poblaciones civiles. En relación con las sanciones impuestas por EE.UU.,la Unión Europea y otros países fundamentalmente de la órbita occidental, su efectividad en el corto plazo ha sido muy reducida. En el largo plazo, su posible levantamiento puede actuar como un incentivo que debería contribuir a un cese de las hostilidades y un eventual acercamiento a de Rusia a las estructuras occidentales.
Desde la postura de un moralismo idealista se podría afirmar que Ucrania no debe perder esta guerra, tanto por la plausibilidad de un continuo chantaje de Rusia a otros países (Georgia, Moldavia, …), como por la indignidad político-moral de dejar a Ucrania a su suerte. Que la reconfiguración del orden mundial es una realidad y que la guerra en Ucrania contribuirá a ello en forma decisiva, ya lo indicaba Kissinger el 10 de mayo de 2022 en un artículo en Financial Times, afirmando que con esta guerra entramos en una nueva era de las relaciones internacionales. Este político, que ha tenido gran influencia en las relaciones internacionales, se opuso a la entrada de Ucrania en la OTAN pues preveía que podía ocurrir esto, pero con la guerra como una realidad ha modificado su postura indicando que no tiene sentido una Ucrania neutral y su admisión por la Alianza sería un resultado apropiado.Desde un punto de vista moral, las enormes pérdidas humanas y materiales de este conflicto han generado, sobre todo en Ucrania, sentimientos de odio y resentimiento que perdurarán en varias generaciones y que anticipan rencor y un fuerte rechazo a cualquier intento de asimilación e integración de Ucrania en la esfera de influencia rusa.
Referencia: Moliner, Juan Antonio (2023), Reflexiones sobre la dimensión ética de la guerra en Ucrania, Global Strategy Report, 14/2023.



miércoles, 24 de mayo de 2023

Detrás la Agenda 2030 se esconde un intento de cambio de civilización

El obispo de Cantabria Manuel Sanchez Monge, ha asegurado que “detrás la Agenda 2030 se esconde un intento de cambio de civilización, un nuevo orden mundial que cambie las convicciones de las personas. Se trata de un sistema globalista que apunta hacia un gobierno mundial no elegido ni democrático”.El prelado indica que “en el documento hay brillantes generalidades para hacer creer a la gente que, si se entrega todo el poder a las Naciones Unidas y a la Agenda 2030, todo irá bien; pero no, la Agenda 2030 es una trampa”. “En la Agenda 2030 la familia y la religión aparecen como aspectos conflictivos. Tampoco les viene bien que la educación pertenezca a los padres. La Agenda 2030 promueve el aborto y el uso masivo de anticonceptivos, además de asumir la terminología de la ideología de género y de la corrección política contemporánea, laicista y estatalista”. Denuncia que “hay una intención de establecer el Nuevo Orden Mundial que deje fuera a muchas instituciones, en particular a las que tienen un cuño cristiano”. 

Advierte el prelado que “hay algunas instituciones cristianas que asumen la Agenda 2030. Dicen que es para no quedarse fuera del foro público o no automarginarse. Quieren conseguir ayudas que se las negarían de no asumirla. Pero el apellido cristiano tiene exigencias ineludibles”.

miércoles, 7 de diciembre de 2022

El establecimiento de los germanos en la cuenca del Mediterráneo no supone una nueva época en la historia de Europa

Henri Pirenne, historiador belga. que fue profesor de Historia en la Universidad de Gante, escribe que “el establecimiento de los germanos en la cuenca del Mediterráneo no supone una nueva época en la historia de Europa. De ninguna manera hizo tabla rasa del pasado ni rompió con la tradición. El objetivo de los invasores no era anular el Imperio Romano, sino instalarse allí para disfrutarlo. En cualquier caso, lo que conservaron sobrepasa en mucho a lo que pudieron destruir o aportar de nuevo”.

En todo esto resalta la continuidad del movimiento comercial del Imperio Romano tras las invasiones germánicas, que no acabaron con la unidad económica de la Antigüedad. Esta unidad se conserva gracias al Mediterráneo y a las relaciones que mantiene con Occidente y Oriente. El gran mar interior de Europa no pertenece, como en otro tiempo, a un solo estado. Pero aún nada permite prever que dejará pronto de ejercer a su alrededor su atracción secular. A pesar de las transformaciones que presenta, el mundo nuevo no ha perdido el carácter mediterráneo del mundo antiguo. En las costas del Mediterráneo se concentra y se nutre todavía lo mejor de su actividad. Ningún indicio anuncia el fin de la comunidad de civilización establecida por el Imperio Romano. A comienzos del siglo VII, quien hubiera vislumbrado el porvenir no habría encontrado ninguna razón para no creer en la persistencia de la tradición. Lo que era entonces natural y previsible no se realizó. El orden mundial que había sobrevivido a las invasiones germánicas no pudo hacerlo a la del Islam, que se proyectó en el curso de la historia con la fuerza elemental de un cataclismo cósmico.

jueves, 2 de julio de 2020

Nuevo desorden mundial



El Imperio soviético había desaparecido de la noche a la mañana. Estados Unidos había ganado la guerra fría, sin dejar de insistir en todo momento en que por su parte no tenía pretensiones imperiales. Pero los acontecimientos producidos en los Balcanes no tardarían en burlarse de aquel final feliz histórico, ya que parecía que los pueblos de Yugoslavia estaban decididos a dar la espalda a aquel nuevo e idílico orden mundial del capitalismo liberal. A los pocos meses del desmoronamiento del comunismo en otras partes de Europa oriental, empezaron a destruir su país en una guerra de secesión caracterizada por las atrocidades contra los civiles y por una sistemática limpieza del terreno (ciscenje terena). Parecía, pues, que aquella historia se resistía a terminar, y pretendía entrar de lleno en los albores del nuevo siglo. El 28 de junio de 1914, Gavrilo Princip había hecho estallar la chispa en los Balcanes al asesinar al heredero del trono de Austria, Francisco Fernando. Su objetivo había sido crear una Yugoslavia unida. Setenta y cinco años después, el presidente comunista de Serbia, Slobodan Milosevic, prendería la mecha que volvería a inflamar la región con una arenga pronunciada al conmemorar los seiscientos años de la batalla de Kosovo. Durante casi cuatro años los aviones de la ONU enviaron ayuda al aeropuerto de Sarajevo, mientras las armas serbias lanzaban una lluvia de balas y proyectiles sobre el centro de la ciudad. Mientras el mundo observaba, 12. 000 personas perecieron en un asedio que duró 1.200 días. Hubo que cavar en los campos de fútbol para disponer de sitio donde enterrar a los muertos, explica el historiador Niall Ferguson.


Lo que ocurrió en Bosnia, añade Ferguson, fue solo parte de lo que a partir de 1989 se daría en llamar el “nuevo desorden mundial”. En la década de 1990 las guerras entre estados se hicieron menos comunes, pero el número de guerras civiles dentro de los estados se disparó. En Ruanda, después de que un avión que trasladaba al presidente del país (y al nuevo presidente de Burundi) fuera derribado, los extremistas de la mayoría hutu trataron de exterminar a la población tutsi del país, alrededor de un millón de personas. Congo se vería implicado en una monstruosa orgía de violencia. En total, se calcula que entre 2,5 y 3 millones de personas han perdido la vida en la gran guerra de África central.

miércoles, 1 de mayo de 2019

Beijing está exportando al exterior el agujero negro de su información


Beijing está exportando al exterior el ‘agujero negro’ de su información, caracterizada por una falta de libertad de prensa y de opinión. Es lo que afirma la organización Reporteros sin Fronteras (RSF), en su publicación anual sobre el índice mundial de libertad de prensa, en el cual China sigue descendiendo de nivel, ubicándose actualmente en el puesto número 177.

Para RSF, el primer responsable de esta situación es el presidente Xi Jinping, que ha implementado un “monopolio de poder”. La élite que domina el país ha eliminado cualquier tipo de debate y “destruye sin cesar a los ciudadanos periodistas que tratan de hacer sentir la voz del disenso”.

“El modelo antidemocrático chino, basado en una vigilancia y en la manipulación de la información por medio de la tecnología de punta, es tanto más que alarmante, ya que Beijing ahora está promoviendo su adopción a nivel internacional”. En efecto, China está difundiendo un “nuevo orden mundial de los medios”. 

Desde hace años, los periodistas chinos son obligados a omitir los problemas religiosos, étnicos, aquellos relacionados con los sindicatos libres y las tensiones en el mundo del trabajo, y los vinculados a la contaminación y la violencia. Cuando los hechos se tornan demasiado evidentes, los periodistas son obligados a seguir la línea marcada por los artículos de la agencia oficial Xinhua.

viernes, 26 de octubre de 2018

La libertad de la política estatal se ve permanentemente socavada por los nuevos poderes globales.


La libertad de la política estatal se ve permanentemente socavada por los nuevos poderes globales, equipados con las pavorosas armas de la extraterritorialidad, la velocidad de movimiento y la capacidad de evasión/escape; los castigos impuestos por violar la nueva ley global son rápidos y despiadados. De hecho, la negativa a jugar la partida según las nuevas reglas globales es el delito más duramente castigado, un crimen que los poderes estatales, atados al suelo por su propia soberanía definida territorialmente, deben evitar cometer a cualquier precio, dice Zygmunt Bauman. Casi siempre ese castigo es económico.

Zygmunt Bauman.
Añade Bauman que “los gobiernos insubordinados, que prefieren las políticas proteccionistas o generosas provisiones públicas para los sectores económicamente redundantes de sus poblaciones, y que se resisten a dejar su país a merced de los mercados financieros globales y del libre comercio global, no reciben préstamos y tampoco se les concede reducción alguna de sus deudas; sus monedas nacionales se convierten en leprosas globales, sufren maniobras especulativas adversas y devaluación forzosa; la bolsa local cae, el país termina acordonado por sanciones económicas y condenado a ser tratado como paria por pasados y futuros socios comerciales; los inversores globales empacan sus pertenencias y se llevan sus valores, dejando a las autoridades locales la tarea de limpiar los restos y de ocuparse de los desempleados”. 



"Si la diaria y rutinaria demostración de la superioridad de las fuerzas globales no basta para obligar al Estado a entrar en razón y cooperar con el nuevo orden mundial, les toca el turno a las fuerzas militares. La superioridad de la velocidad sobre la lentitud, de la capacidad de eludir, de la extraterritorialidad sobre la localidad, todo eso se manifestará de modo espectacular, esta vez por medio de fuerzas armadas especializadas en tácticas de atacar y desaparecer y en la estricta división entre las vidas que deben ahorrarse y las vidas que no vale la pena salvar".