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miércoles, 17 de junio de 2026

La población civil del este del Congo sufre crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad

Amnistía Internacional denuncia en un informe, publicado en diciembre de 2025, que la población civil del este de la República Democrática del Congo sufre “crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad” cometidos por las Fuerzas Democráticas Aliadas, un grupo vinculado al Estado Islámico. Este informe describe “homicidios, secuestros y torturas” en una “campaña sostenida de violencia”. La secretaria general de la organización, Agnès Callamard, advierte de que “la población civil viene sufriendo una brutalidad extrema en una campaña deshumanizadora de abusos”.
“Disparaban a todo lo que se movía”. Según el informe, los combatientes “han asaltado comunidades y fincas, han atacado centros médicos, y saqueado e incendiado viviendas”, contribuyendo a “una intensificación de la crisis humanitaria”.Callamard subraya que “sus ataques han aumentado el desplazamiento e interrumpido servicios básicos como el acceso a alimentos, atención médica y educación”.
El informe documenta también secuestros masivos, trabajo forzoso y esclavitud sexual. Por ejemplo, una mujer liberada tras dos años de cautiverio cuenta que “nos enseñaron a matar, no podías ser débil”. En el caso de menores, uno de los jóvenes secuestrados explica que “si te negabas, podían matarte”. Especial gravedad tiene la violencia contra mujeres y niñas, obligadas a matrimonios forzados. Una adolescente relata la amenaza recibida: “O aceptas un esposo o te matamos”. Muchas de las víctimas quedaron embarazadas y, tras escapar, sufren estigmatización y falta de asistencia.

miércoles, 12 de febrero de 2025

La sangre de 10.000 cristianos ya empapa el suelo de Nigeria

La sangre de 10.000 cristianos ya empapa el suelo de Nigeria, donde el Islam es mayoritario en el norte del país y el grupo extremista islámico radical Boko Haram no da tregua a los creyentes no musulmanes. Los datos se acaban de hacer públicos en la Lista Roja 2025 de la asociación humanitaria Global Christian Relief.Según este organismo internacional, “los cristianos nigerianos suelen ser blanco de grupos extremistas islámicos y asesinados”. “La mayoría de los asesinatos se concentran en los estados del norte en los que impera la sharia, donde los cristianos suelen vivir en aldeas remotas en paisajes semiáridos, lo que los hace especialmente vulnerables a los ataques”, recoge el informe. “A pesar de las garantías del Gobierno de que derrotará a los extremistas, la violencia sigue aumentando. Las sombrías estadísticas de Nigeria no tienen parangón”, alerta.
La violencia, que hasta ahora se concentraba en el norte del país, ha comenzado a desplazarse también hacia el sur cristiano, según asegura el Washington Times. Esto se debe a que pastores armados de la etnia fulani emigran buscando tierras más convenientes para sus ganados.
Según el mismo informe, otros tres países africanos (República Democrática del Congo, Mozambique y Etiopía) ocupan el segundo, tercer y cuarto puesto entre los países más mortíferos del mundo para los cristianos, según el número de asesinatos entre 2022 y 2024. Rusia ocupó el quinto lugar, con 164 muertes de cristianos, que ocurrieron en gran medida en zonas dominadas por musulmanes.

miércoles, 14 de diciembre de 2022

África experimenta la descomposición de estados de costa a costa

Banco Mundial afirma que la economía del África subsahariana está creciendo a ritmos de en torno al 4,8 por ciento y prevé un futuro brillante, basado esencialmente en sus riquezas minerales, y en especial en el petróleo. A lo cual se añade la observación de que estos países, ricos en recursos, “deben tomar decisiones para invertir en una mejor sanidad, educación, puestos de trabajo, y menos pobreza para sus pueblos”, de lo que se puede inferir que no lo están haciendo en la actualidad. Puesto que es bien sabido que estos beneficios, administrados por gobiernos profundamente corrompidos van a parar al consumo de una reducida parte de la población, por lo que engendran inflación y desigualdad, esto es enriquecimiento para unos pocos y miseria para los más. En palabras de Toby Leon Moorsom, África experimenta “la descomposición de estados de costa a costa. Un cinturón de guerras, golpes de estado y manifestaciones en gran escala ha surgido a lo ancho del Sahel, de Guinea-Bissau a Somalia”. “El descontento hierve en las calles” en los países de África occidental, según Adam Nossiter. En esta “militarización de la pobreza”, dice Moorsom, los diversos procesos tienen causas locales, pero comparten rasgos en común, “todos nacen en un contexto de fracaso de los mercados agrícolas y de auge de la extracción de petróleo y de minerales. El fundamentalismo islamista es tan solo un factor que complica las cosas, no una causa, sino una respuesta a la desestabilización general”. Aunque haya casos con explicaciones más complejas, como el de Guinea-Bissau, donde el golpe militar que derribó al presidente tenía como objetivo facilitar a los militares el control del tráfico trasatlántico de cocaína, que tiene al país como una etapa esencial.

“El Congo ha sido siempre, dice Zoë Marriage, un objeto de saqueo, y para que este pueda continuar provechosamente, nada mejor que el desgobierno”. En opinión de Antoine Roger Lekongo, lo que ocurre en el este del Congo no es una guerra civil, sino la continuación de un expolio sistemático “financiado y dirigido por los Estados Unidos y Gran Bretaña” con el objeto de desintegrar el país para poder saquearlo mejor.

jueves, 2 de julio de 2020

Nuevo desorden mundial



El Imperio soviético había desaparecido de la noche a la mañana. Estados Unidos había ganado la guerra fría, sin dejar de insistir en todo momento en que por su parte no tenía pretensiones imperiales. Pero los acontecimientos producidos en los Balcanes no tardarían en burlarse de aquel final feliz histórico, ya que parecía que los pueblos de Yugoslavia estaban decididos a dar la espalda a aquel nuevo e idílico orden mundial del capitalismo liberal. A los pocos meses del desmoronamiento del comunismo en otras partes de Europa oriental, empezaron a destruir su país en una guerra de secesión caracterizada por las atrocidades contra los civiles y por una sistemática limpieza del terreno (ciscenje terena). Parecía, pues, que aquella historia se resistía a terminar, y pretendía entrar de lleno en los albores del nuevo siglo. El 28 de junio de 1914, Gavrilo Princip había hecho estallar la chispa en los Balcanes al asesinar al heredero del trono de Austria, Francisco Fernando. Su objetivo había sido crear una Yugoslavia unida. Setenta y cinco años después, el presidente comunista de Serbia, Slobodan Milosevic, prendería la mecha que volvería a inflamar la región con una arenga pronunciada al conmemorar los seiscientos años de la batalla de Kosovo. Durante casi cuatro años los aviones de la ONU enviaron ayuda al aeropuerto de Sarajevo, mientras las armas serbias lanzaban una lluvia de balas y proyectiles sobre el centro de la ciudad. Mientras el mundo observaba, 12. 000 personas perecieron en un asedio que duró 1.200 días. Hubo que cavar en los campos de fútbol para disponer de sitio donde enterrar a los muertos, explica el historiador Niall Ferguson.


Lo que ocurrió en Bosnia, añade Ferguson, fue solo parte de lo que a partir de 1989 se daría en llamar el “nuevo desorden mundial”. En la década de 1990 las guerras entre estados se hicieron menos comunes, pero el número de guerras civiles dentro de los estados se disparó. En Ruanda, después de que un avión que trasladaba al presidente del país (y al nuevo presidente de Burundi) fuera derribado, los extremistas de la mayoría hutu trataron de exterminar a la población tutsi del país, alrededor de un millón de personas. Congo se vería implicado en una monstruosa orgía de violencia. En total, se calcula que entre 2,5 y 3 millones de personas han perdido la vida en la gran guerra de África central.

martes, 28 de abril de 2020

Primera Guerra Mundial Africana


Un informe reciente del secretario general de la ONU, Kofi Annan, revela que los asesinatos en masa, las ejecuciones extrajudiciales y las detenciones ilegales son moneda corriente en el Congo. En la región de Kivu, al este de la República Democrática del Congo, en realidad el asesino podría ser cualquiera. Ya nadie sabe quién está de qué lado. Al amparo de los bosques y a la sombra de los grandes frentes, torturan, matan, violan y saquean las milicias, los bandoleros y los grupos étnicos enfrentados, pero también lo hacen los propios ejércitos de las principales facciones. Esta tierra está siendo asolada desde agosto de 1998 por la “Primera Guerra Mundial Africana”, una guerra que es casi desconocida en Europa. Hasta el momento, considerando únicamente la región dominada por los rebeldes, en la parte oriental del país, la guerra se ha cobrado 2,5 millones de vidas. Se estima que un tercio de las víctimas eran niños. En la región de Kalemie, según Médicos Sin Fronteras, tres de cada cuatro niños mueren antes de alcanzar su segundo año de vida. A esto se le suman más de 2 millones de desplazados y 16 millones de personas que padecen hambre y enfermedades. Claude Jibidar explica que ya hay más adultos desnutridos que niños desnutridos. “¿Por qué? Lisa y llanamente, porque los niños están muertos”. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas habla de “una de las peores crisis humanitarias del planeta”.



En el Congo han apostado sus tropas siete naciones africanas. El ejército del gobierno es apoyado por tres Estados vecinos, Zimbabwe, Angola y Namibia. En cambio, las regiones norte y este están ocupadas por dos grandes movimientos rebeldes y por decenas de miles de soldados provenientes de dos países limítrofes orientales, Ruanda y Uganda. Pero en la guerra hay otras facciones. Desde hace un largo tiempo, las corporaciones industriales occidentales explotan salvajemente las materias primas de este coloso centroafricano y no dudan en financiar a los rebeldes y a los ejércitos. Incluso a veces trabajan codo a codo con ellos. Porque es mucho el dinero que está en juego.

viernes, 23 de febrero de 2018

En Costa de Marfil, un niño de ocho años cuesta menos de 30 euros.

Cuenta el periodista freelance Klaus Werner que en las zonas de conflicto y en el caso de las dictaduras como Angola, Congo y Sudán, existen afamadas marcas internacionales que, con su compra de materias primas, financian y sostienen el tráfico de armas, las guerras civiles, las insurrecciones y los feroces regímenes militares. Esto atañe a algunos sectores de la industria del petróleo y del diamante, pero también a corporaciones multinacionales como Bayer. La empresa alemana, que opera en el campo
Mineros en Congo.
químico y farmacéutico, importa el valioso tántalo desde el Congo. Por otro lado, hay empresas alimenticias que otorgan un consentimiento tácito, aceptando así que en las plantaciones de sus proveedores haya hombres, mujeres y niños explotados, intoxicados con productos químicos o sometidos incluso a la esclavitud. Gran parte del cacao que llega a Europa procede de Costa de Marfil. Allí, según señala el profesor de sociología británico Kevin Bales, la mayoría de los dueños de plantaciones utiliza mano de obra esclava.

El trabajo infantil y la esclavitud en la industria del chocolate 
En Costa de Marfil, un niño de ocho años cuesta menos de 30 euros. Y, por lo general, bastan un par de años para que quede destruido. Bales, autor de un libro sobre las formas modernas que adopta el tráfico de esclavos, opina entonces que “uno de cada tres mordiscos dados en el chocolate deja el sabor amargo de la esclavitud”. El director de la organización “Save the Children” de Malí se expresa de manera igualmente drástica: “El que bebe chocolate, bebe la sangre de esos niños”.

Mariam, niña víctima del tráfico infantil 
En África Occidental, durante los últimos años, alrededor de 200.000 niños fueron vendidos como esclavos para luego ser explotados en tareas domésticas, talleres y plantaciones. Pero también en Europa florece el comercio con el hombre como mercancía. Mike Dottridge, de la organización AntiSlavery International, señala que “considerando solamente Europa Occidental, hay 500.000 mujeres que son víctimas del tráfico de blancas y se ven forzadas a ejercer la prostitución”.