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martes, 22 de febrero de 2022

La principal razón por la que la gente pobre es pobre es que no tiene suficiente dinero

Numerosos estudios del mundo entero ofrecen pruebas concluyentes, el dinero gratis funciona. Ya se ha establecido una correlación entre el desembolso económico incondicional y la reducción de la delincuencia, la mortalidad infantil, la desnutrición, el embarazo adolescente, así como el absentismo escolar, y mejoras en el rendimiento académico, el crecimiento económico y la igualdad entre sexos. “La principal razón por la que la gente pobre es pobre es que no tiene suficiente dinero, señala el economista Charles Kenny, y no debería sorprender tanto que entregarles dinero sea una forma eficaz de reducir ese problema”. En su libro Just Give Money to the Poor, los expertos de la Universidad de Manchester ofrecen numerosos ejemplos de casos en los que la entrega de dinero con pocas condiciones, o incluso sin ninguna, ha funcionado. En Namibia, las cifras de desnutrición cayeron en picado (del 42% al 10%), igual que las de absentismo escolar (del 40% a casi el 0%) y las de delincuencia (en un 42%).


En la Universidad de Manchester, los investigadores resumieron así los beneficios de estos programas: 1) las familias dan un buen uso al dinero, 2) la pobreza se reduce, 3) se producen diversos beneficios de larga duración en ingresos, salud e impuestos, y 4) estos programas son menos costosos que las alternativas. Armando Barrientos y David Hulme, «Just Give Money to the Poor. The Development Revolution from the Global South.

martes, 28 de abril de 2020

Primera Guerra Mundial Africana


Un informe reciente del secretario general de la ONU, Kofi Annan, revela que los asesinatos en masa, las ejecuciones extrajudiciales y las detenciones ilegales son moneda corriente en el Congo. En la región de Kivu, al este de la República Democrática del Congo, en realidad el asesino podría ser cualquiera. Ya nadie sabe quién está de qué lado. Al amparo de los bosques y a la sombra de los grandes frentes, torturan, matan, violan y saquean las milicias, los bandoleros y los grupos étnicos enfrentados, pero también lo hacen los propios ejércitos de las principales facciones. Esta tierra está siendo asolada desde agosto de 1998 por la “Primera Guerra Mundial Africana”, una guerra que es casi desconocida en Europa. Hasta el momento, considerando únicamente la región dominada por los rebeldes, en la parte oriental del país, la guerra se ha cobrado 2,5 millones de vidas. Se estima que un tercio de las víctimas eran niños. En la región de Kalemie, según Médicos Sin Fronteras, tres de cada cuatro niños mueren antes de alcanzar su segundo año de vida. A esto se le suman más de 2 millones de desplazados y 16 millones de personas que padecen hambre y enfermedades. Claude Jibidar explica que ya hay más adultos desnutridos que niños desnutridos. “¿Por qué? Lisa y llanamente, porque los niños están muertos”. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas habla de “una de las peores crisis humanitarias del planeta”.



En el Congo han apostado sus tropas siete naciones africanas. El ejército del gobierno es apoyado por tres Estados vecinos, Zimbabwe, Angola y Namibia. En cambio, las regiones norte y este están ocupadas por dos grandes movimientos rebeldes y por decenas de miles de soldados provenientes de dos países limítrofes orientales, Ruanda y Uganda. Pero en la guerra hay otras facciones. Desde hace un largo tiempo, las corporaciones industriales occidentales explotan salvajemente las materias primas de este coloso centroafricano y no dudan en financiar a los rebeldes y a los ejércitos. Incluso a veces trabajan codo a codo con ellos. Porque es mucho el dinero que está en juego.