Mostrando entradas con la etiqueta política proteccionista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta política proteccionista. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de julio de 2025

Siempre va en interés del consumidor comprar de la forma más barata posible

Cuando se pidió a Milton Friedman que testificase ante el Comité del Déficit Comercial de Estados Unidos en 1999, se puso una corbata con motivos de Adam Smith, lo que motivó el siguiente diálogo: Comisionado D’Amato: Dr. Friedman, quiero que quede registrado que usted lleva una corbata con alusiones a Adam Smith. Sr. Friedman: Sí. Como sabe, Adam Smith fue el primero en afirmar que siempre va en interés del consumidor comprar lo que podemos comprar de la forma más barata posible. Y también sabe que dijo que los hombres de negocios rara vez se reúnen a cenar sin intención de conspirar contra el público. Comisionado D’Amato: Creo que Adam Smith estaría satisfecho de que usted lleve esta corbata hoy. Mi pregunta es¿Qué cree que pensaría Adam Smith sobre la Organización Mundial del Comercio? Sr. Friedman: En mi opinión, que la mejor política que podemos seguir consiste en eliminar unilateralmente las restricciones comerciales por nuestra parte.
Para Adam Smith una política proteccionista reduce la prosperidad global, ya que desvía la mano de obra y el capital escasos de la nación hacia la fabricación de “objetos que se pueden comprar más barato de lo que se pueden fabricar en el país. El valor de su producción anual sin duda se reduce cuando le impide fabricar bienes que, evidentemente, son de mayor valor que el producto que se ha forzado producir”. 
Con “celo y unanimidad”, agrega Smith, “los fabricantes se defienden de cualquier ley que haga probable el aumento del número de rivales en el mercado interior”. Smith afirma que el libre comercio promueve la prosperidad de una nación, llevando a sus productores a especializarse en aquellos productos en los que tenían “algún tipo de ventaja”.
Referencia: El choque de ideas económicas (Lawrence H. White)

viernes, 26 de octubre de 2018

La libertad de la política estatal se ve permanentemente socavada por los nuevos poderes globales.


La libertad de la política estatal se ve permanentemente socavada por los nuevos poderes globales, equipados con las pavorosas armas de la extraterritorialidad, la velocidad de movimiento y la capacidad de evasión/escape; los castigos impuestos por violar la nueva ley global son rápidos y despiadados. De hecho, la negativa a jugar la partida según las nuevas reglas globales es el delito más duramente castigado, un crimen que los poderes estatales, atados al suelo por su propia soberanía definida territorialmente, deben evitar cometer a cualquier precio, dice Zygmunt Bauman. Casi siempre ese castigo es económico.

Zygmunt Bauman.
Añade Bauman que “los gobiernos insubordinados, que prefieren las políticas proteccionistas o generosas provisiones públicas para los sectores económicamente redundantes de sus poblaciones, y que se resisten a dejar su país a merced de los mercados financieros globales y del libre comercio global, no reciben préstamos y tampoco se les concede reducción alguna de sus deudas; sus monedas nacionales se convierten en leprosas globales, sufren maniobras especulativas adversas y devaluación forzosa; la bolsa local cae, el país termina acordonado por sanciones económicas y condenado a ser tratado como paria por pasados y futuros socios comerciales; los inversores globales empacan sus pertenencias y se llevan sus valores, dejando a las autoridades locales la tarea de limpiar los restos y de ocuparse de los desempleados”. 



"Si la diaria y rutinaria demostración de la superioridad de las fuerzas globales no basta para obligar al Estado a entrar en razón y cooperar con el nuevo orden mundial, les toca el turno a las fuerzas militares. La superioridad de la velocidad sobre la lentitud, de la capacidad de eludir, de la extraterritorialidad sobre la localidad, todo eso se manifestará de modo espectacular, esta vez por medio de fuerzas armadas especializadas en tácticas de atacar y desaparecer y en la estricta división entre las vidas que deben ahorrarse y las vidas que no vale la pena salvar".