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domingo, 18 de enero de 2026

La falta de comunicación y la ausencia de compromiso.


La revista norteamericana Couple and Family Psichology, editada por la Asociación Americana de Psicología, publicó en 2023 un estudio para conocer cuáles son las principales razones que aducen aquellas personas que deciden poner fin a su matrimonio.Según la investigación, el 17,3 % de los participantes en el estudio aludían a la falta de apoyo por parte de las familias de origen de los cónyuges; un 18,2 % a problemas de salud; un 23,5 % a episodios de violencia doméstica; el 34,6 % a las adicciones a sustancias como alcohol o drogas; el 36,7 % se refería a los problemas económicos, y un nada despreciable 45,1 % reconocían que su inmadurez les había llevado a celebrar un matrimonio a una edad demasiado temprana.
Junto a estas, dos causas estaban presentes en más del 50 % de los divorcios. En primer lugar, la frecuencia de los conflictos y peleas en la pareja, que afectaba al 57,7 % de las parejas rotas. Después se señalaba la infidelidad al menos por parte de uno de los cónyuges, en un 59,6 % de las rupturas matrimoniales.Lo más llamativo es que tres de cada cuatro divorcios compartían una misma causa: para el 75 % de los encuestados, la principal carencia de su matrimonio, esa que les había llevado a la determinación de separarse, era la falta de comunicación y la ausencia de compromiso.
Gary Chapman, autor de la teoría de los cinco lenguajes del amor, lleva años comprobando una realidad que le ha llevado a vincular el arte de conversar con la buena salud de la pareja, capaz no solo de prevenir una ruptura, sino de hacer más feliz a los cónyuges. A través de lo que denomina “conversaciones de calidad”, que forman parte del lenguaje del amor del tiempo de calidad, Chapman anima a los esposos a “aprender a conversar”.“La conversación de calidad no solo requiere comprensión para escuchar, sino también autorrevelación”.Y lo aclara a partir de un ejemplo: “Cuando una esposa dice: ‘Desearía que mi esposo hablara, porque nunca sé lo que piensa ni siente’, lo que está haciendo es suplicar intimidad. Quiere sentirse cerca de su esposo pero, ¿cómo sentirse cerca de alguien que no conoce? A fin de sentirse amada, él debe aprender a revelarse a sí mismo. Y si el lenguaje primario del amor de ella es tiempo de calidad y su dialecto es la conversación de calidad, su tanque emocional del amor nunca se llenará hasta que él no le exprese sus sentimientos y pensamientos”.

sábado, 9 de agosto de 2025

En la familia los seres humanos aprendemos a relacionarnos con los demás

Una familia es una comunidad. Es sin duda la comunidad más básica de la sociedad. Quizá sea esto lo que quería decirse con la metáfora de la familia como célula básica de la sociedad. Sin embargo, me parece que es mucho más que una célula, una comunidad familiar es todo un organismo vivo con miembros diversos que desempeñan diferentes funciones, escribe Jaime Nubiola, profesor de filosofía.
Cuando se publicitan estruendosamente en los medios de comunicación los crímenes en el seno de algunas familias, las diversas formas de violencia doméstica, el ocasional maltrato o abuso de los hijos por parte de algunos padres, a menudo en situación de abyecta pobreza, siempre pienso que el Estado moderno es, en cierto sentido, el primer enemigo de la familia, añade el profesor Nubiola, porque la familia es la comunidad básica de vida, de servicio, de aprendizaje y casi siempre de amor, que el Estado afortunadamente no ha logrado controlar. Defender la familia no significa apoyar estructuras anacrónicas, sino sostener que la familia es la escuela comunitaria básica en la que los seres humanos aprendemos a relacionarnos con los demás, a poner voluntariamente lo mejor de cada uno al servicio de los miembros de la comunidad familiar.

martes, 25 de abril de 2017

El mayor daño a los niños ocurre cuando son testigos de violencia que involucra a ambos padres.

“Treinta años de investigación internacional muestra que las mujeres y hombres son violentos contra el otro casi al mismo rango”, cuenta Halford al Inquirer.
Terrie Moffitt de la Universidad de Duke en los Estados Unidos cuenta que “le hicimos a las mujeres preguntas como ‘¿ha golpeado a su pareja?’, ‘¿ha tirado a su pareja a través de la habitación?’, ‘¿ha usado un cuchillo en su pareja?’. Pensé que estábamos perdiendo nuestro tiempo haciendo esas preguntas, pero ellas dijeron que sí, y dijeron que sí en justo en el mismo número que los chicos lo hicieron”. El trabajo de Moffitt con gente joven era parte del mundialmente reconocido Estudio Longitudinal de Dunedin.
Halford, en unos estudios publicados en 2010-2011, sugiere que tal vez cada año tres cuartos de millón de niños en Australia presencias a ambos padres involucrados en violencia doméstica. Solo un pequeño número ve la violencia severa de la que escuchamos tanto, lo que las feministas llaman “terrorismo íntimo”, donde un perpetrador usa la violencia en combinación con una variedad de otras tácticas coercitivas para tomar control sobre sus parejas; pero como apunta Halford, incluso violencia de pareja menos severa no es trivial.“Los niños que presencian cualquier forma de violencia familiar, incluida la violencia de pareja, sufren altos niveles de problemas de salud mental y son más propensos a ser violentos. La violencia de pareja es también un vaticinador muy fuerte de rompimiento de relaciones, que tiene profundos efectos en los adultos y sus hijos”, dice.El estudio encontró que el mayor daño a los niños ocurre cuando son testigos de violencia que involucra a ambos padres.

Erin Pizzey es la fundadora del primer refugio para mujeres en Gran Bretaña, una mujer alabada alrededor del mundo por su trabajo pionero ayudando a las mujeres a escapar de la violencia. En el camino a Australia, Pizzey viajó a Nueva Zelanda, donde habló sobre el cambio de su perspectiva. Ella había aprendido a través del trato con mujeres violentas en su refugio, que la violencia no era un problema de género y que era importante atacar las complejidades de la violencia para dirigir apropiadamente el problema.

Los niños que presencian cualquier forma de violencia familiar sufren altos niveles de problemas de salud mental

domingo, 16 de abril de 2017

La violencia doméstica no es una cuestión de sexo.

En un documento de la Comisión para los Derechos de la Mujer y la Igualdad de Oportunidades del año 2002, cuya relatora fue Anne Van Lanker, se evidencia la obsesión por las técnicas anticonceptivas y abortistas como símbolo de emancipación de la mujer y como pretendida solución a la erradicación de la violencia. En el punto 12 recomienda que “debe legalizarse en los Estados el aborto libre” y en el punto 29 recomienda “la necesidad de acceso de las menores a los servicios de salud reproductiva sin el consentimiento de los padres”. Y que el gobierno de ZP se encargó de plasmar en la redacción de la nueva ley del aborto.

Por otro lado, cuenta Erin Pizzey en “La violencia doméstica no es una cuestión de género” a mediados de los años
Violencia doméstica.
noventa por primera vez se hizo el Primer Estudio Británico del Delito (British Crime Survey) y el Ministerio del Interior registró las víctimas masculinas de la violencia doméstica. Lentamente se hizo evidente que los estudios académicos de todo el mundo estaban empezando a refutar los hallazgos de las agencias feministas.La violencia doméstica no era y no ha sido nunca una cuestión de sexo.

viernes, 29 de julio de 2016

Violencia doméstica e ideología de género.

ViolenciaDoméstica
La primera gran encuesta sobre violencia doméstica, llevada a cabo por Straus, Gelles y Steinmetz en 1.975 en los Estados Unidos,arrojó unos resultados inesperados y totalmente contradictorios con las tesis de la ideología de género, y demostró que hombres y mujeres ejercían la violencia en la pareja en proporciones similares. Desde entonces, cientos de estudios científicos, basados en muestras mixtas de hombres y mujeres, representativas de la población general, han corroborado esa conclusión de forma irrebatible.

Violencia en la pareja.
Es más, cada vez hay más estudios que indagan sobre el carácter ofensivo o defensivo de la violencia en la pareja. En contra del arraigado mito de la naturaleza meramente defensiva de la violencia femenina, la conclusión casi unánime de esos estudios es que la mujer es la principal iniciadora de las agresiones físicas en la pareja. En el libro La violencia en la pareja: bidireccional y simétrica (J. Alvarez-Deca, Ed. AEMA, 2009) se sistematizan los resultados de 250 estudios sobre violencia en la pareja. En 51 estudios de esa recopilación se aborda la cuestión de la iniciación de las agresiones físicas, y sus conclusiones son las siguientes: 39 estudios registran mayores niveles de perpetración de violencia física no recíproca o iniciación de las agresiones físicas por las mujeres; 5 estudios, 3 de ellos basados en sendas muestras de parejas en terapia conyugal, registran mayores niveles de perpetración de violencia física no recíproca o iniciación de las agresiones físicas por los hombres; y los 7 estudios restantes registran niveles similares para ambos sexos.

Javier Alvarez-Deca en un estudio que titula “Luz bajo el
Celemín” en el que se presentan de forma rigurosa y detallada, los resultados de 58 estudios sobre violencia de pareja publicados en 2009. En dicha recopilación, Alvarez-Deca sintetiza que las tasas similares de violencia para ambos miembros de la pareja son el resultado predominante (32 estudios); el segundo resultado más frecuente son las mayores tasas de perpetración femenina (22 estudios); y solo 5 estudios se apartan de esas pautas y arrojan mayores niveles de perpetración masculina: el número 40 (basado en una muestra de parejas en terapia relacional por disfunciones psíquicas del varón), el número 48 (aplicado a una muestra iraní) y los números 26, 56 y 57 (que evalúan la violencia perpetrada o sufrida a lo largo de toda la vida de los encuestados). Estos tres últimos estudios reproducen el patrón de casi todos los estudios que abarcan largos periodos de tiempo o la vida entera de los participantes. En tales casos, los niveles de victimización declarados por las mujeres suelen ser mayores que los declarados por los hombres, en contradicción con los estudios mejor acotados en el tiempo y relativos a periodos más cortos y fáciles de recordar. Como ambas cosas no pueden ser ciertas, es lógico deducir, ajuicio del autor del estudio, los resultados de los estudios de periodo largo estén más condicionados por la ideología predominante y el clima social. Por otra parte, en nueve estudios (los números 3, 5,13,17, 23, 24, 40, 48 y 50) se examinan los aspectos de unilateralidad e iniciación de las agresiones. En ellos, el resultado más frecuente son los niveles similares de agresiones no recíprocas o unilaterales en hombres y mujeres (cuatro estudios); el segundo resultado más frecuente son los mayores niveles de unilateralidad femenina (tres estudios); y, por último, la violencia unilateral masculina predomina en los dos estudios ya mencionados de la muestra de hombres con disfunciones psíquicas (número 40) y la muestra iraní (número 48). 

Más recientemente Alvarez-Deca ha actualizado y ampliado su informe, con estudios publicados hasta el presente año 2.012: El informe es demoledor, pues expone los últimos 400 estudios científicos serios internacionales, seleccionados con arreglo a un único criterio de inclusión y, a la vez, condición indispensable: que tengan en cuenta la violencia ejercida (perpetración) o sufrida (victimización) por ambos miembros de la pareja heterosexual. Las conclusiones son aplastantes. Para victimización: Los hombres sufren mayores niveles de victimización por violencia física total o leve en 209 estudios y por violencia física grave en 89 estudios. Las mujeres sufren mayores niveles de victimización por violencia física total o leve en 78 estudios y por violencia física grave en 34 estudios. Se registran tasas similares para ambos sexos por violencia física total o leve en 108 estudios y por violencia física grave en 34 estudios.



La mejor manera para que las mentiras resulten creíbles, es partir de hechos veraces, cuyos contornos después se desdibujan y distorsionan, dice el juez Francisco Serrano, y esto es lo que hacen los que quieren sustituir la violencia domestica por la mal llamada violencia de genero.

Los hombres sufren mayores niveles de victimización por violencia física total o leve

hombres y mujeres ejercían la violencia en la pareja en proporciones similares

La violencia en la pareja