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jueves, 2 de noviembre de 2017

Existen países y entornos sociales en los que las mujeres siguen viviendo en condiciones muy precarias.

Shirin Ebadi
En Irán, cuando Shirin Ebadi fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2003, las mujeres celebraron con entusiasmo el primer Nobel otorgado a una defensora de los derechos de las mujeres de origen musulmán. En la actualidad, las feministas en Irán son consideradas enemigas del estado. La radicalización de algunos países como Irán y el resurgimiento de grupos fundamentalistas islámicos provocaron en la segunda mitad del siglo XX un retroceso en la historia de la emancipación de las mujeres en Oriente Próximo. Una situación que continúa vigente hoy en día.

Malala
En el año 2013, una niña llamada Malala hablaba ante las Naciones Unidas sobre los derechos de las mujeres y de los niños. Malala es una superviviente de la violencia talibán que lleva años difundiendo su mensaje de paz por medio mundo. Sus palabras en aquel emotivo discurso hablaron de injusticias sociales y se centraron en muchos momentos en la situación de las mujeres. “Las mujeres y los niños están sufriendo en muchas partes del mundo de muchas maneras. Las niñas tienen que hacer el trabajo infantil doméstico y se ven obligadas a casarse a edad temprana. La pobreza, la ignorancia, la injusticia, el racismo y la privación de derechos básicos son los principales problemas que enfrentan los hombres y mujeres”. 

Como recordaba Malala, aún existen países y entornos
sociales en los que las mujeres siguen viviendo en condiciones muy precarias, mientras que en los que la mujer ha mejorado sustancialmente su situación, permanecen vivas para vergüenza de todos lacras como la violencia de género o cuestiones no resueltas como el techo de cristal en muchas profesiones o los conflictos laborales que provoca la conciliación familiar.

miércoles, 18 de enero de 2017

Sólo un 12,3 % de las denuncias por violencia de género presentadas se han resuelto con una condena.

Según un informe realizado por la Asociación Erich Fromm  basado en datos del Observatorio de Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial, sólo un 12,3 % de las denuncias por violencia de género presentadas entre 2004 y 2015 se han resuelto con una condena, incluyendo hombres y mujeres.Esto supone que la Justicia considera que en el 87,7% de los casos, los supuestos delitos denunciados no están probados, son archivados o sobreseídos o se trata de denuncias falsas o simulaciones de delito. En esta situación, según los datos del CGPJ, se encontrarían más de un millón de denuncias en ese periodo (1.299.578).

De las 1.482.041 denuncias interpuestas entre 2004 y 2015 bajo el amparo de la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Genero,  177.994 desembocaron en una condena contra un varón, lo que supone un 12% sobre el total de denuncias.Por otro lado, cabe señalar que, en el caso de las mujeres, el porcentaje de condenas respecto al total de denuncias se queda en el 0,3%, que corresponde a 4.469 condenas en el mismo periodo.

Entre las consecuencias inmediatas para el varón denunciado, antes de que se produzca una condena, se encuentra la detención inmediata, la estancia en un calabozo hasta un máximo de 72 horas, la expulsión del domicilio familiar, el alejamiento de los hijos, la imposibilidad de custodia compartida hasta que se resuelva el juicio penal o la imposibilidad de acceso a cualquier subvención pública.Por otro lado, la mujer por el mero hecho de interponer denuncia, sin que medie sentencia, tiene derecho a asistencia social integral, asistencia jurídica gratuita, numerosas ventajas laborales tanto si tiene trabajo como si está buscando, eximente de cotización a la Seguridad Social durante seis meses y la percepción de la Renta Activa de Inserción, entre otros.

Estos efectos tan importantes podrían, a juicio de la asociación Erich Fromm, favorecer la interposición de “denuncias instrumentales” que, además de las consecuencias sociales y jurídicas, llevan aparejado un gasto destinado a ayudar a las víctimas que, en vez de llegar en su integridad a las mujeres maltratadas, estaría llegando a otras personas. Un ejemplo de esto fue la operación desarrollada en 2012 por la Guardia Civil en Almería en la que se desarticuló una red dedicada a interponer denuncias falsas de malos tratos para conseguir la residencia a mujeres marroquíes. Estas mujeres, además de lograr una estancia legal en España, obtenían una ayuda de 400 euros mensuales durante seis meses.

viernes, 29 de julio de 2016

Violencia doméstica e ideología de género.

ViolenciaDoméstica
La primera gran encuesta sobre violencia doméstica, llevada a cabo por Straus, Gelles y Steinmetz en 1.975 en los Estados Unidos,arrojó unos resultados inesperados y totalmente contradictorios con las tesis de la ideología de género, y demostró que hombres y mujeres ejercían la violencia en la pareja en proporciones similares. Desde entonces, cientos de estudios científicos, basados en muestras mixtas de hombres y mujeres, representativas de la población general, han corroborado esa conclusión de forma irrebatible.

Violencia en la pareja.
Es más, cada vez hay más estudios que indagan sobre el carácter ofensivo o defensivo de la violencia en la pareja. En contra del arraigado mito de la naturaleza meramente defensiva de la violencia femenina, la conclusión casi unánime de esos estudios es que la mujer es la principal iniciadora de las agresiones físicas en la pareja. En el libro La violencia en la pareja: bidireccional y simétrica (J. Alvarez-Deca, Ed. AEMA, 2009) se sistematizan los resultados de 250 estudios sobre violencia en la pareja. En 51 estudios de esa recopilación se aborda la cuestión de la iniciación de las agresiones físicas, y sus conclusiones son las siguientes: 39 estudios registran mayores niveles de perpetración de violencia física no recíproca o iniciación de las agresiones físicas por las mujeres; 5 estudios, 3 de ellos basados en sendas muestras de parejas en terapia conyugal, registran mayores niveles de perpetración de violencia física no recíproca o iniciación de las agresiones físicas por los hombres; y los 7 estudios restantes registran niveles similares para ambos sexos.

Javier Alvarez-Deca en un estudio que titula “Luz bajo el
Celemín” en el que se presentan de forma rigurosa y detallada, los resultados de 58 estudios sobre violencia de pareja publicados en 2009. En dicha recopilación, Alvarez-Deca sintetiza que las tasas similares de violencia para ambos miembros de la pareja son el resultado predominante (32 estudios); el segundo resultado más frecuente son las mayores tasas de perpetración femenina (22 estudios); y solo 5 estudios se apartan de esas pautas y arrojan mayores niveles de perpetración masculina: el número 40 (basado en una muestra de parejas en terapia relacional por disfunciones psíquicas del varón), el número 48 (aplicado a una muestra iraní) y los números 26, 56 y 57 (que evalúan la violencia perpetrada o sufrida a lo largo de toda la vida de los encuestados). Estos tres últimos estudios reproducen el patrón de casi todos los estudios que abarcan largos periodos de tiempo o la vida entera de los participantes. En tales casos, los niveles de victimización declarados por las mujeres suelen ser mayores que los declarados por los hombres, en contradicción con los estudios mejor acotados en el tiempo y relativos a periodos más cortos y fáciles de recordar. Como ambas cosas no pueden ser ciertas, es lógico deducir, ajuicio del autor del estudio, los resultados de los estudios de periodo largo estén más condicionados por la ideología predominante y el clima social. Por otra parte, en nueve estudios (los números 3, 5,13,17, 23, 24, 40, 48 y 50) se examinan los aspectos de unilateralidad e iniciación de las agresiones. En ellos, el resultado más frecuente son los niveles similares de agresiones no recíprocas o unilaterales en hombres y mujeres (cuatro estudios); el segundo resultado más frecuente son los mayores niveles de unilateralidad femenina (tres estudios); y, por último, la violencia unilateral masculina predomina en los dos estudios ya mencionados de la muestra de hombres con disfunciones psíquicas (número 40) y la muestra iraní (número 48). 

Más recientemente Alvarez-Deca ha actualizado y ampliado su informe, con estudios publicados hasta el presente año 2.012: El informe es demoledor, pues expone los últimos 400 estudios científicos serios internacionales, seleccionados con arreglo a un único criterio de inclusión y, a la vez, condición indispensable: que tengan en cuenta la violencia ejercida (perpetración) o sufrida (victimización) por ambos miembros de la pareja heterosexual. Las conclusiones son aplastantes. Para victimización: Los hombres sufren mayores niveles de victimización por violencia física total o leve en 209 estudios y por violencia física grave en 89 estudios. Las mujeres sufren mayores niveles de victimización por violencia física total o leve en 78 estudios y por violencia física grave en 34 estudios. Se registran tasas similares para ambos sexos por violencia física total o leve en 108 estudios y por violencia física grave en 34 estudios.



La mejor manera para que las mentiras resulten creíbles, es partir de hechos veraces, cuyos contornos después se desdibujan y distorsionan, dice el juez Francisco Serrano, y esto es lo que hacen los que quieren sustituir la violencia domestica por la mal llamada violencia de genero.

Los hombres sufren mayores niveles de victimización por violencia física total o leve

hombres y mujeres ejercían la violencia en la pareja en proporciones similares

La violencia en la pareja