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lunes, 8 de junio de 2026

Para mantener la paz en el matrimonio, hay que procurar soportarse mutuamente

Para Francisco de Sales “el matrimonio es un estado que requiere más virtud y constancia que ningún otro. ¿Qué decir si además el matrimonio ha de vivir con los padres? Entonces sí que la paciencia y la dulzura son necesarias para conservar la paz. Romper nunca la paz con los padres; es mucho mejor que las cosas vayan menos bien con tal de que esas personas a las que tanto debemos estén contentas.Vale más la paz que una fortuna. Lo que comprendáis que podéis hacer con cariño, debéis procurarlo.”
“Para mantener la paz en el matrimonio, dirá Francisco de Sales, hay que procurar soportarse mutuamente. Y para que esto sea más fácil, tratar de tener siempre un carácter igual.Ciertamente, aunque es casi imposible conservar siempre ese equilibrio en medio de las dificultades de esta vida mortal, tenemos al menos que procurar adquirir ese bien inestimable de la igualdad y, cuando uno nota que empieza a intranquilizarse, es preciso, ante todo, cambiar de humor haciendo lo contrario.Como no somos ángeles y tenemos mucho genio y muchos nervios, siempre hay el peligro de que estallen. Debemos, por ello, observar fielmente el consejo de que los esposos nunca se encolericen los dos al mismo tiempo. Su hogar será así el templo de la paz.”

jueves, 20 de febrero de 2025

Para los hijos, la primera escuela es el amor que se tienen sus padres

Juan Pablo II en Exhort. apost. Familiaris consortio explicaba que eran tres las características del derecho-deber educativo de los padres: - es esencial, por estar vinculado con la transmisión de la vida humana; - es original y primario, respecto al papel de otros agentes educativos ( derivado y secundario), porque la relación de amor que se da entre padres e hijos es única y constituye el alma del proceso educativo; - y es insustituible e inalienable,  es decir, no puede ser usurpado ni delegado completamente. El papel de los padres en la educación tiene tanto peso que, cuando falta, difícilmente puede suplirse. De hecho, el oscurecimiento de estas verdades ha llevado a muchos padres al descuido, e incluso al abandono, de su papel insustituible, hasta el punto que Benedicto XVI ha hablado de una situación de “emergencia educativa”, que es tarea de todos afrontar. Puesto que el amor es la vocación fundamental e innata del hombre, el fin de la misión educativa de los padres no puede ser otro que enseñar a amar. 
En palabras de Juan Pablo II: “En una perspectiva que además llega a las raíces mismas de la realidad, hay que decir que la esencia y el cometido de la familia son definidos en última instancia por el amor… Todo cometido particular de la familia es la expresión y la actuación concreta de tal misión fundamental”. Pero, ¿cómo llevar a cabo esta misión? La respuesta es siempre la misma: con amor. El amor no es sólo el fin, sino también el alma de la educación. Juan Pablo II, después de describir las tres características esenciales del derecho-deber educativo de los padres, concluía que, “por encima de estas características, no puede olvidarse que el elemento más radical, que determina el deber educativo de los padres, es el amor paterno y materno que encuentra en la acción educativa su realización, al hacer pleno y perfecto el servicio a la vida. El amor de los padres se transforma de fuente en alma, y por consiguiente, en norma, que inspira y guía toda la acción educativa concreta, enriqueciéndola con los valores de dulzura, constancia, bondad, servicio, desinterés, espíritu de sacrificio, que son el fruto más precioso del amor”.
La educación de los hijos es proyección y continuación del mismo amor conyugal y, por eso, el hogar familiar que nace como desarrollo natural del amor de los esposos es el ambiente adecuado para la educación humana de los hijos. Para éstos, la primera escuela es el amor que se tienen sus padres. A través de su ejemplo reciben, desde pequeños, una auténtica capacitación para el amor verdadero.

lunes, 23 de septiembre de 2024

Cuanto más tiempo transcurre entre la adquisición y la recuperación de un recuerdo, menos exacto acaba siendo éste

Cuanto más tiempo transcurre entre la adquisición y la recuperación de un recuerdo, menos exacto acaba siendo éste. Tengámoslo en cuenta y dejemos constancia de cualquier información o conversación importante inmediatamente después de que se produzca.

jueves, 4 de julio de 2024

Hay que enseñar, desde la infancia, que debemos ser rigurosos con nosotros mismos

El profesor Antonio Bascones escribe que el tesón, la responsabilidad, la perseverancia en nuestra labor diaria, imprime una pátina de excelencia a nuestra labor y personalidad….El denuedo en el quehacer, sea del nivel que sea, es una de las cualidades que debemos tener. Una persona que cumple con su profesión, que hace su labor de la mejor manera es diferente…La excelencia en el trabajo es una de las cualidades, mejores y más positivas, del ser humano. Hace que la sociedad tenga unos valores mejores, unos principios más sobresalientes.…El esfuerzo es una condición de los mejores, de aquellos que saben que con su responsabilidad pueden imprimir un perfeccionamiento de su entorno. Si hay muchas personas que siguen este propósito tendremos una sociedad mejor.
Hay que inculcar en la familia, desde la tierna edad, dice el profesor Bascones, los beneficios del trabajo, del esfuerzo, de que no te regalen nada y que todo lo consigas por tu trabajo y constancia. Hay que tratar de dar, desde los padres, un buen ejemplo a los hijos. La única solución para el futuro, es ser exigente en la educación, en el esfuerzo, en la constancia y enseñarnos, desde la infancia, que debemos ser rigurosos, no con los demás, sino con nosotros mismos.

martes, 27 de septiembre de 2016

Mores maiorum, las costumbres de los antepasados, son una de las fuerzas más poderosas.

Civilización
Civilización es lo que los hombres piensan, sienten y hacen, así como los valores que asignan a lo que piensan, sienten y hacen. Es cierto que sus ideas creadoras y sus criterios afectivos y valorados dan por resultado actos que afectan profundamente el empleo de las cosas materiales; pero la civilización “material” es el aspecto menos importante de la civilización, que en realidad reside en la mentalidad de los hombres, cuenta Reginald Barrow. Como dijo Tácito (refiriéndose a los britanos), sólo el ignorante piensa que los edificios suntuosos y las comodidades y lujos constituyen la civilización. El término latino humanitas empleado en esta ocasión, era palabra favorita de Cicerón, y el concepto que encerraba peculiarmente romano, nacido de la experiencia romana. Significa, por una parte, el sentido de dignidad de la personalidad propia, peculiarísima y que se debe cultivar y desarrollar hasta el máximo. Por otra, significa el reconocimiento de la personalidad de los demás y de su derecho a cultivarla, y este reconocimiento implica transigencia, dominio de sí, simpatía y consideración.
Tácito

Gravitas significa “un sentido de la importancia de los asuntos entre manos”, un sentimiento de responsabilidad y empeño. Es un término aplicable a todas las clases sociales; al estadista o al general cuando demuestra comprender sus responsabilidades, a un ciudadano cuando da su voto consciente de la importancia de éste, a un amigo que da un consejo basándose en la experiencia y considerando el bien de uno; Propercio lo emplea cuando asegura a su amante la “seriedad (gravitas) de sus intenciones”. Es lo opuesto a levitas, cualidad despreciada por los romanos, que significa frivolidad cuando se debe ser serio, ligereza, inestabilidad. 


Gravitas, sigue narrando Reginald Barrow, suele ir unido a constantia, firmeza de propósito, o a firmitas, tenacidad. Puede estar moderada por la comitas, que significa la atenuación de la excesiva seriedad por la desenvoltura, el buen humor y el humor. Disciplina es la formación que da la firmeza de carácter; industria es el trabajo arduo; virtus, la virilidad y la energía; clementia, la disposición a ceder en los derechos propios; frugalitas, los gustos sencillos. Éstas son algunas de las cualidades que más admiraban los romanos. Todas ellas son cualidades morales; cualidades que probablemente resultarán insípidas y poco interesantes. No hay nada entre ellas que sugiera que la capacidad intelectual, la imaginación, el sentido de la belleza, el ingenio, el atractivo personal, fuesen considerados por ellos como un alto ideal.

mapa ilustrado imperio romano
Las cualidades que ayudaron al romano en sus primeras luchas con la naturaleza y con sus vecinos, continuaron siendo las virtudes supremas. A ellas se debía que la ciudad-estado se hubiera elevado a un nivel superior al de la vieja civilización que la rodeaba, una civilización que juzgaba endeble y sin nervio cuando no estaba fortalecida por las mismas virtudes que él había cultivado con tanto esfuerzo. Quizás puedan sintetizarse estas virtudes en una sola: severitas, que significa severidad con uno mismo. El modo de vida y las cualidades de carácter aquí descritos resumen las mores maiorum, las costumbres de los antepasados, que son una de las fuerzas más poderosas en la historia romana.

sólo el ignorante piensa que los edificios suntuosos y las comodidades y lujos constituyen la civilización

Quizás puedan sintetizarse las virtudes en una sola: severitas, que significa severidad con uno mismo