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jueves, 5 de marzo de 2026

Si la palabra nacionalidad deja de ser un elemento diferenciador, habrá que buscar otra

Escribía el profesor Ricardo de la Cierva que “las comunidades que se consideran nacionalidades verdaderas, se irritan al ver que otras se arrogan tal categoría; las que hasta ahora no eran así denominadas, pero se creen con títulos para ello, se apresuran a subirse al carro nacionalitario rezumantes de emulación y de legítimas ansias de promoción, y las que no se lo habían planteado empiezan a sospechar que están perdiendo un tren que, aunque no se sabe muy bien a dónde va, algo tendrá cuando tanta gente lo quiere coger. El muy conocido y muy adaptable político y ponente constitucional, Miquel Roca, ha declarado que "si se da la nacionalidad a todos, yo quiero ser región". Jordi Pujol, fue más riguroso al manifestar que "si la palabra nacionalidad deja de ser un elemento diferenciador en la Constitución, habrá que buscar otra". Miquel Roca ha abundado en el tema afirmando,"quiero ser distinto. Nosotros, los catalanes, somos lo que somos y sólo nos debe preocupar el ser". ¿Distinto a quién? No se puede ser distinto a uno mismo salvo que se aspire a una confortable mecedora en una casa de reposo. Por tanto, la respuesta es diáfana, distinto a ustedes.”

miércoles, 25 de junio de 2025

La Europa de la Unión Europea

Para la mayoría de sus ciudadanos, Europa se ha convertido en buena medida en sinónimo (positiva o negativamente) de Unión Europea. Europa distingue a los países de la UE como comunidad de naciones interrelacionadas de aquellos otros del continente europeo (principalmente Rusia y antiguos miembros de la Unión Soviética) que están fuera del mismo. Esta Europa no es la Europa de las patrias defendida por Charles de Gaulle (y otros), ni la entidad supranacional asociada con Jacques Delors; más bien, representa una entidad única a medio camino entre ambas. Hay quienes continúan aspirando al futuro utópico de una Europa cada vez más amplia incorporada en un estado federal europeo. Hay otros, cada vez más numerosos, que miran a Europa con distancia e incluso hostilidad al considerarla un órgano extraño que se entromete en su soberanía e integridad en tanto que estados nación. Aunque en las primeras décadas de la posguerra la necesidad de evitar la posibilidad de una nueva contienda era la aspiración central de la incipiente Comunidad Europea, con el paso del tiempo ese mensaje se ha ido desvaneciendo. Esto ha hecho que, para muchos de sus ciudadanos, la Europa de la Unión Europea sea poco más que una organización opaca y distante que establece normas y regulaciones que afectan a la vida de la mayoría de la personas, pero que no permite la participación política activa. Esto abre la puerta a las políticas de los movimientos nacionalistas y separatistas, capaces de despertar un vínculo emocional imposible de construir para la Unión Europea. Por tanto, para muchos de sus ciudadanos Europa significa una Unión Europea de la que pueden ser partidarios o no, pero en realidad su principal apego emocional no es con Europa sino con su estado nación o región (o, en algunos casos, con estados nación independientes en potencia), escribe Ian Kershaw, catedrático de Historia Moderna en la Universidad de Sheffield.

viernes, 14 de marzo de 2025

El nacionalismo ha llevado a Europa al borde de la destrucción total

El nacionalismo no solo ha llevado a Europa, de facto, al borde de la destrucción total; él también contradice lo que Europa, por su esencia, es desde un punto de vista tanto político como espiritual, aun cuando este ha dominado las últimas décadas de la historia europea. De ahí la necesidad de que haya instituciones políticas, económicas y jurídicas que tengan un carácter supranacional, que no pueden tener en ningún caso el propósito de construir una supernación, sino que, por el contrario, deberían devolver de una manera más consolidada el rostro y el peso a las regiones individuales de Europa, escribe Joseph Ratzinger.


viernes, 21 de febrero de 2025

Cuando se pretende dividir una nación se comienza introduciendo en distintas regiones de esa nación la pluralidad lingüística

Cuando se pretende dividir una nación que tiene una lengua común establecida, una lengua franca, se comienza introduciendo en distintas regiones de esa nación la pluralidad lingüística, tanto en las escuelas como en las universidades y en la administración pública. Luego, poco a poco, se excluye de esas mismas escuelas y universidades la lengua común del Estado, tras lo cual las distintas regiones que ha establecido una nueva lengua o restablecido una antigua y excluido la común comienzan a sentir como extranjeros a los que antes consideraban como sus connacionales y empiezan a pensar en la independencia del Estado del que formaban parte, manifiesta Marcelo Gullo Omodeo, profesor de la Universidad Nacional de Lanús.


lunes, 18 de noviembre de 2024

Nación

En 1944, Guido Zernatto publicó Nation: the History of a Word, un artículo en el que a través de una perspectiva lingüística pretendía analizar la evolución de la palabra nación a lo largo de la historia, con el fin de acceder a un significado completo de la misma. Partía de la antigua Roma, donde el término natio poseía un cariz despectivo y se usaba para designar a los grupos de extranjeros no ciudadanos procedentes de una misma región geográfica y que habitaban en las ciudades coloniales del territorio bajo dominio romano. Durante la Alta Edad Media, Zernatto reduce el uso del término nación al ámbito universitario, donde se utilizaba para separar a los estudiantes según sus regiones de origen. Nación fuera del ámbito universitario, aunque por extensión comenzó a aplicarse en los concilios ecuménicos, es decir, las asambleas celebradas por la Iglesia en las que eran convocados los obispos para debatir sobre la teoría y práctica religiosa. Se denominaba, entonces, nación a las secciones entre las que se dividía el voto en dichos concilios. En el siglo XIV cómo, en algunas Cortes y otras asambleas, los estamentos llamados a las mismas comenzaban a denominarse naciones. Esto mantuvo la concepción de nación como una comunidad de élites con un mismo origen geográfico hasta el siglo XIX, sin que la Revolución francesa alterara en su momento esta característica del término. La propia Revolución francesa, de hecho, quiso distinguir entre los conceptos pueblo y nación desde sus inicios. Su objetivo era que las altas clases burguesas pasaran a engrosar las filas de la nación, pero no el pueblo llano. La forma de llevar esto a cabo era el sufragio censitario, que impedía que todo el pueblo francés pudiera ser considerado como nación en tanto que la gran mayoría no poseían derecho a la participación política y, por lo tanto, no formaban parte de la soberanía nacional. 
Hasta el siglo XIX la nación no adquirió su último significado, el que hace referencia al pueblo soberano. Así, la palabra nación pasa a significar un grupo de personas diferenciado y único, procedente de un mismo origen y portador de la soberanía. La nación pasa a convertirse, en la vida política, en base de la solidaridad y objeto supremo de lealtad. Sin embargo, esto supone que el pueblo soberano que compone la nación solamente aparece en un estadio muy reciente de la historia de la humanidad y debido a unos cambios impensables antes del siglo XIX. Otto Bauer publicó en 1907 La cuestión de las nacionalidades y la socialdemocracia, donde expone que es imposible concebir el nacimiento de la nación alemana sin hacer referencia al contexto de expansión del capitalismo en el siglo XIX. Es decir, no podemos pensar que una gran extensión del territorio sea accesible a la mayoría de la población sin tener en cuenta el desarrollo de la prensa, los transportes, la ampliación de los mercados y la sustitución de una sociedad estamental por una sociedad de clases que permita cierta movilidad. 


domingo, 20 de agosto de 2023

España ha sido la primera nación europea en el sentido moderno de la palabra

Escribe el filósofo Julián Marías que hay quien tiene la idea de que España, lejos de ser propiamente una nación, es un conglomerado o mosaico de pueblos bastante heterogéneos y que no tienen mucho que ver entre sí…….Nada cuenta el hecho de que España haya sido la primera nación europea en el sentido moderno de la palabra, inventora de la Nación como forma política y social, como unidad proyectiva de convivencia, distinta de todas las medievales, y que, por tanto, la unidad real de España estuviese muy avanzada en épocas en que la de las demás naciones de Europa estaba muy remota, en algunos casos, a siglos de distancia. Se subrayan algunos hechos o tendencias secesionistas en España, por ejemplo, durante el siglo XVII, sin advertir que en otras naciones ni siquiera podían producirse, porque no se había llegado a la unificación, es decir, que sus elementos integrantes estaban en estado de secesión o división. Uno de los aspectos en que más se insiste es el lingüístico, y se cree que España es un mosaico de diversas lenguas. La realidad es que la pluralidad lingüística de casi todos los países de Europa (que son incomparablemente más homogéneos que los de Asia y África, y que lo era América antes de la difusión de las tres grandes lenguas europeas, español, portugués e inglés) es mucho mayor que la de España. Pero esto lo saben muy pocos, que creen que las lenguas oficiales se hablan uniformemente en las demás naciones e ignoran que, por debajo de ellas, hay una gran variedad de lenguas de uso local, restringido, no siempre escrito; y que en los países en que las lenguas oficiales son varias, esto responde al hecho de que cada fracción de la nación habla una lengua y no las otras; mientras que en España existe una lengua general, común, sin perjuicio de que existan otras, habladas y escritas localmente, por personas que hablan y escriben el español. Salvo naciones muy pequeñas, y aun en ellas habría que examinar las cosas de cerca, todas las de Europa, sin más excepción que Francia, representan una unidad menor que la de España, la cual está lejos de ser un mosaico de pequeños países, sino una nación en la cual los individuos se insertan a través de regiones de fuerte, enérgica personalidad.

jueves, 23 de marzo de 2023

Nuestro españolismo no impide que seamos catalanes

Cuenta el historiador y sociólogo Santos Juliá que “en Torras, como en Almirall, el combate contra el unitarismo derivado de la Revolución francesa y de las políticas jacobinas y centralizadoras que fueron su resultado, y el renovado amor a la patria catalana, no eran contradictorios con el sentimiento de una patria común llamada España. Al contrario, se trataba de garantizar a ésta un amor que no podía tener ya su origen en aquella “unidad del pensamiento” impuesta por el unitarismo. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que se había visto a todo el pueblo de España sacrificarse por la patria común, eso no ocurría desde la Guerra de Independencia. Hoy, si se quiere fortalecer el vínculo de unión social, será preciso acudir a la región. La Iglesia es, por eso, regionalista, porque sólo en la afirmación de lo propio, en el rescate de la región, tendrá su asiento el verdadero, natural y constante amor a la patria. Nación y patria, en el lenguaje de Torras, pueden significar tanto España como Cataluña; región, no; región sólo se dice de Cataluña, no es la región la enemiga de la patria común; al revés, de la región toma la patria común su sustancia vital.”


Antoni Feliu i Codina

“Españolistas somos todos en esta región, pero nuestro españolismo no impide que seamos catalanes hasta la médula de los huesos”, escribe Antoni Feliu i Codina ( Barcelona , ​​noviembre 1846 - 4 de septiembre de 1917 ) que fue un periodista y político catalán.

martes, 28 de abril de 2020

Propio idioma



Tras pasar un tiempo en un país cuya lengua nos resulta extraña, aceptamos con gusto mantener una conversación con cualquiera que hable nuestro propio idioma, aunque solo sea por el placer de escuchar los sonidos que nos son tan familiares. En cambio, aun en un breve diálogo con la misma persona en nuestro país de origen, prestaríamos atención de inmediato a las sutiles variaciones de lenguaje que nos informarían sobre la región de la que proviene, su edad, su educación y hasta aspectos de su carácter y su personalidad.