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viernes, 10 de julio de 2026

No hay derecho a la estupidez ni a la incompetencia

No hay “derecho a la estupidez” ni “a la incompetencia”, dice Rob Riemen. La universidad actual ha caído en lo woke y “decide qué se puede leer o no, decir o no, pensar o no”; ha transformado el concepto de identidad, que ya no se busca en los grandes valores sino en lo que diferencia; sexo, raza, religión, origen, nacionalidad y aspecto físico.
Recalca Riemen que la mentira y la necedad socavan la democracia. “Es una equivocación trágica pensar que las instituciones democráticas, o incluso las elecciones libres, garantizan la continuidad de la democracia liberal”. La dignidad de la existencia humana consiste en impedir que triunfen “los dos poderes malignos de la necedad y la mentira”. Y de nuevo, para combatir la estupidez y la mentira una gran ayuda es la lectura de grandes libros, como también recomendaba Thomas Mann.


sábado, 22 de junio de 2024

Si la vida lograda y feliz de los ciudadanos fuese el fin de las instituciones políticas, surgirían posibilidades nefastas

Las acciones políticamente inmorales pueden proceder de la corrupción personal. Pero en otras muchas ocasiones son consecuencia de la incompetencia, de seguir una ideología falsa o de una doctrina económica equivocada, aun con la mejor intención.
Si la vida lograda y feliz de los ciudadanos fuese también el fin de las instituciones políticas, surgirían posibilidades nefastas. El Estado podría considerar obligatorio lo que entendiera como bueno; y si entre los ciudadanos hubiera distintas concepciones de lo bueno, el Estado podría determinar cuál de ellas es la obligatoria. La coacción política nunca debe invadir la conciencia. Solo debe ser prohibido por el Estado el comportamiento que incide negativamente de modo notable sobre el bien común. Pero el Estado ha de argumentar convincentemente que un determinado modo de obrar debe prohibirse. Un Estado “éticamente neutro” es imposible, como lo demuestra que los ordenamientos jurídicos de los estados civilizados prohiban el homicidio, el fraude, la discriminación por motivo de raza, sexo o religión, etc.
La política planifica y emplea la coacción. Su ámbito propio es la seguridad, el orden público, la administración de justicia, la defensa del territorio nacional, y la tutela de los derechos fundamentales de la persona. Estos elementos componen el bien común político. Los procesos sociales se caracterizan por ser espontáneos y anteriores al Estado. Piénsese en el lenguaje, en el intercambio de bienes y en cómo nació el dinero. Es muy importante conocer y respetar la diferencia entre procesos políticos y procesos sociales.
“Nos guste o no, en la vida de los hombres no hay por naturaleza ni seguridad completa ni igualdad absoluta. Cuando se quieren obtener obstinadamente, se acaba renunciando a la libertad y, si eso se lleva a cabo a nivel estatal, se recurrirá, de un modo u otro, a la violencia”.
Referencia: Ángel Rodríguez Luño: Introducción a la ética política.

miércoles, 11 de marzo de 2020

¿Por qué quienes ocupan altos puestos actúan en contra de los dictados de la razón?



En cuestiones de gobierno la humanidad ha mostrado peor desempeño que casi en cualquiera otra actividad humana. En esta esfera, la sabiduría, que podríamos definir como el ejercicio del juicio actuando a base de experiencia, sentido común e información disponible, ha resultado menos activa y más frustrada de lo que debiera ser. ¿Por qué quienes ocupan altos puestos actúan, tan a menudo, en contra de los dictados de la razón? ¿Por qué tan a menudo parece no funcionar el proceso mental inteligente? La historiadora y escritora norteamericana Barbara W. Tuchman contesta que el mal gobierno es de tres especies y a menudo en combinación. Son: 1) tiranía u opresión, 2) incompetencia o decadencia 3) insensatez o perversidad.

El Estado del bienestar se ha ido desmontando a hurtadillas



La izquierda ha sido incapaz de responder de manera efectiva a la crisis financiera de 2008 y, más en general, al rechazo del Estado en pro del mercado de las tres últimas décadas. Sin una historia que contar, los socialdemócratas y sus socios liberales y democráticos han estado a la defensiva durante una generación, disculpándose por sus políticas y criticando sin ninguna convicción a sus oponentes. Incluso cuando sus programas son populares, les resulta difícil defenderlos contra las acusaciones de incontinencia presupuestaria o de intromisión gubernamental. En esta situación, ¿qué hacer? ¿Qué tipo de marco político o moral puede proponer la izquierda para explicar sus objetivos y justificar sus metas?, se pregunta el historiador y profesor Tony Judt.

El Estado del bienestar, dice Judt, se ha ido desmontando a hurtadillas para beneficio de un puñado de empresarios y accionistas. Muchos de los bienes y servicios de los que los Estados tratan de desprenderse han sido mal gestionados por incompetencia, inversiones insuficientes, etcétera. No obstante, por mala que sea la gestión, los servicios postales, las redes ferroviarias, las residencias para jubilados, las cárceles y otras provisiones objeto de la privatización no pueden dejarse por completo a los caprichos del mercado.


viernes, 27 de abril de 2018

No fue una sorpresa que venciera la contrarrevolución.

Azaña y Negrín 
Ningún aspecto de la conducta de Franco en la guerra fue tan crucial para su victoria como la unidad de mando que él mismo ejerció; el régimen del Frente Popular en ningún momento contó con nada parecido y en un grado semejante, ni siquiera durante el Gobierno de Negrín. Incluso en opinión del propio Negrín, la gran debilidad del Frente Popular no fue tanto su incapacidad militar como la ausencia de unidad, el desánimo y los errores de los dirigentes políticos, tal y como dejó claro en sus comentarios sobre sus conversaciones con George Orwell tras la guerra. “También Orwell inquiría por las causas de nuestra derrota, que yo sostuve y sostengo más se debió a nuestra inconmensurable incompetencia, a nuestra falta de moral, a las intrigas, celos y divisiones que corrompían la retaguardia, y por último a nuestra inmensa cobardía que a
George Orwell 
la carencia de armas. Cuando digo nuestra, naturalmente, no me refiero a los héroes que lucharon hasta la muerte o sobrevivieron a toda suerte de pruebas, ni a la pobre población civil, siempre hambrienta y al borde de la inanición. Me refiero a nosotros, a los dirigentes irresponsables, quienes, incapaces de prevenir una guerra, que no era inevitable, nos rendimos vergonzosamente, cuando aún era posible luchar y vencer. Y conste que no distingo cuando digo nosotros. Como en el pecado original, hay una solidaridad en la responsabilidad, y el único bautismo que puede lavarnos es el reconocimiento de nuestras faltas y errores comunes (carta de Negrín a Herbert L. Matthews).

La desunión y la consabida ineptitud de los dirigentes fueron las principales debilidades de la izquierda, tal y como acabó reconociendo el propio Juan Negrín. Este fue el factor más importante en la derrota de la izquierda.

El cadáver de una monja, sacado por milicianos republicanos de su nicho en un convento de Barcelona.

Dice Stanley Payne que la Guerra Civil española fue también única en su aspecto de guerra de religión, debido al estallido de un violento anticlericalismo y a la vehemente respuesta que este que generó. En cierto sentido se puede afirmar que esto fue casi tan importante como la movilización militar. Por otro lado, no fue una sorpresa que venciera la contrarrevolución, porque eso era lo que había ocurrido, en general, en todos los países europeos. La contrarrevolución había triunfado en Finlandia, en los estados bálticos, en Alemania, en Italia y en Hungría, y más adelante triunfaría también en Grecia. Las excepciones fueron Rusia y, más tarde, Yugoslavia.

Polykarpov
Cuando se cumplía ya la última fase de la guerra, los mejores tanques de Franco eran los cerca de 80 vehículos soviéticos que habían capturado a los republicanos y que entraron a formar parte de dos unidades de tanques del Ejército Nacional. Este es solo uno de los muchos ejemplos, dice Payne, en los que se observa cómo los nacionales utilizaron en gran medida el armamento que arrebataban a los republicanos, lo que constituyó un aspecto importante para la superioridad armamentística de los rebeldes a lo largo de 1938. Los cazas Polykarpov, fabricados en la zona republicana, de los que se apoderó Franco al final de la guerra estarían volando con la fuerza aérea española durante casi quince años 

jueves, 18 de mayo de 2017

Incompetencia militar.

Contestando a un programa de televisión diré con Dixon que sólo los más ciegos podrían negar que la primera guerra mundial constituye una serie de ejemplos de todos los aspectos posibles de la incompetencia de los niveles militares más altos. Seguramente no hay nada que pueda compararse a esta guerra en cuanto a pura ausencia de imaginación, ineptitud de las decisiones, ignorancia del espionaje militar, subestimación del enemigo, optimismo ilusorio y monumentalidad del despilfarro de recursos humanos. En una época en la que se ha puesto de moda criticar y poner en duda el principio de autoridad, puede parecer extraño que hace apenas sesenta años millones de seres humanos que vivían en condiciones indescriptibles pudieran, con un valor, fortaleza y ánimos que exceden los límites de la comprensión humana, obedecer dócilmente decisiones mortales de generales bien alimentados y confortablemente alojados a muchos kilómetros de los lugares en los que sus decisiones se transformaban en diversas formas de muerte inútil.