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miércoles, 11 de marzo de 2020

¿Por qué quienes ocupan altos puestos actúan en contra de los dictados de la razón?



En cuestiones de gobierno la humanidad ha mostrado peor desempeño que casi en cualquiera otra actividad humana. En esta esfera, la sabiduría, que podríamos definir como el ejercicio del juicio actuando a base de experiencia, sentido común e información disponible, ha resultado menos activa y más frustrada de lo que debiera ser. ¿Por qué quienes ocupan altos puestos actúan, tan a menudo, en contra de los dictados de la razón? ¿Por qué tan a menudo parece no funcionar el proceso mental inteligente? La historiadora y escritora norteamericana Barbara W. Tuchman contesta que el mal gobierno es de tres especies y a menudo en combinación. Son: 1) tiranía u opresión, 2) incompetencia o decadencia 3) insensatez o perversidad.

viernes, 6 de marzo de 2020

Ignorando toda responsabilidad



El viejo consejo “deja que tu conciencia sea tu guía”, ha dado paso al “sigue ese impulso. Si sientes que tienes que hacer algo, hazlo. No te dejes martirizar por los dictados de la razón”. Eso afirma la filosofía por la que guían su conducta muchos de nuestros contemporáneos. Algo que pone de manifiesto este hecho es la creciente frecuencia con que se hacen y deshacen los matrimonios. Ignorando toda responsabilidad, también toda responsabilidad hacia los hijos, hombres y mujeres van, a través del juzgado, de idilio en idilio.

domingo, 14 de julio de 2019

Los humanos tienen libre albedrío


Los liberales valoran tanto la libertad individual porque creen que los humanos tienen libre albedrío. Según el liberalismo, las decisiones de votantes y clientes no son deterministas ni aleatorias. La gente está, desde luego, influida por fuerzas externas y acontecimientos azarosos, pero al final del día cada uno puede agitar la varita mágica de la libertad y decidir las cosas por sí mismo. Esta es la razón por la que el liberalismo concede tanta importancia a votantes y clientes, y nos enseña a seguir los dictados de nuestro corazón y a hacer lo que hace que nos sintamos bien. Es nuestro libre albedrío lo que infunde sentido al universo, y, puesto que ningún desconocido puede saber cómo nos sentimos en verdad o predecir con seguridad nuestras decisiones, no debemos confiar en ningún Gran Hermano que se ocupe de nuestros intereses y deseos.