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sábado, 6 de diciembre de 2025

Destruir la civilización heredada y mutarla por otra


Álex Rosal explica en su libro Despierta y combate a los bárbaros que arruinan tu vida que vivimos en una barbarie elaborada, con semblante y modos refinados, pero con los mismos objetivos, destruir la civilización heredada y mutarla por otra. Y este proceso no es, según sus palabras, otra cosa que una guerra. Guerra cultural que hace décadas se libra, pero guerra a fin de cuentas. “Y, como en cualquier guerra, se pretende aplastar al enemigo”, dice Rosal. Por eso advierte Rosal que la derrota va a implicar la pérdida de libertades, so capa de una serie de justificaciones, como la defensa del planeta o de la diversidad.
Álex Rosal no se anda con circunloquios, de modo que su descripción del mundo posterior a la guerra (en caso de que los “guardianes”, es decir, quienes se oponen a los “bárbaros”, no hagan nada) coincide con los objetivos de la Agenda 2030 y un conocido vídeo del Fondo Monetario Internacional: “No podrás educar a tus hijos como consideres … No podrás tener libertad de movimientos … No podrás tener propiedades … No podrás comer carne … La clase media se empobrecerá”. Será un “mundo feliz” en el que la disidencia ante los “nuevos derechos” no se admitirá (¿quién se opone hoy a los llamados “derechos LGTB”?), y en el que, como ya sucede, las herramientas digitales serán de enorme ayuda para saber qué hace, dónde, cuándo y cómo cada ciudadano. Coches con sistemas de monitoreo, además de las aplicaciones que ya tenemos instaladas en nuestros móviles. Un mundo de altos impuestos (como vemos, es lo que ya sucede, pero que irá a más), de ideología de género y donde la familia y otras entidades tradicionales han sido sustituidas por el Estado y por la profusión de “colectivos” e “identidades”. Un mundo de individuos, grandes empresas y gobiernos arbitrarios y cada vez más poderosos.
Rosal arguye que es precisamente el miedo una de las herramientas de los bárbaros. Si no cumplimos las órdenes de los bárbaros, el planeta morirá y los fascistas gobernarán la tierra. Suena este argumento.

martes, 19 de noviembre de 2024

Principio de universalidad de las leyes de la naturaleza

Lucrecio

Lobo come el cordero y con el cordero forma lobo, el cordero come hierba y con la hierba forma cordero. Esto fue advertido hace ya mucho tiempo, desde Demócrito y Epicuro. Lucrecio lo dice de la manera siguiente: “… y ello de tal modo que la naturaleza muta en cuerpos vivos todas las formas posibles de comida”. El cambio continuo de los seres vivos en otros seres vivos, independientemente de formas y propiedades, permitió a los atomistas griegos imaginar un principio común, un constituyente invisible que podría dar lugar, con distinto ordenamiento, a las distintas criaturas vivientes. La teoría atomista no tiene otro fundamento. Esta idea de que el cambio de un ser vivo en otro sólo es posible debido a estar hecho de las mismas partes, pero ordenadas de otro modo, ha permanecido a lo largo de los siglos y está en la base de las grandes teorías físicas recientes. Al notar, como sucede día a día a partir de los datos proporcionados por los grandes aceleradores, que cada partícula libre en una interacción propia genera otras partículas, se llegó a la idea de que “un principio común, un constituyente invisible, pero con distinto ordenamiento, da lugar a las distintas partículas libres”. Esta afirmación sólo ha requerido sustituir “seres vivos” por “partículas libres”. Es más, para extender la analogía, basta con sustituir teoría atomista por gran unificación. Incluso si la comparación no es del todo válida, la parábola del lobo, el cordero y la hierba habla en favor del maravilloso poder de razonamiento de los atomistas griegos. La habilidad de la naturaleza en generar especies y, por lo tanto, en producir cantidades de los mismos seres es inmediatamente generalizada por Lucrecio: “El mismo principio nos convence de que el cielo, la tierra, el sol, la luna y cualquier cosa viva no son únicos, sino que, por el contrario, existen en número infinito…”. Esta generalización ha llegado hasta nosotros. La versión moderna hablaría de un principio de universalidad de las leyes de la naturaleza, con la diferencia de que, en lugar de tratarse de una especulación, descansa sobre gran cantidad de datos observables. 
Referencia: Proceso azar ( Peter Theodore Landsberg; Günter Ludwig;  Margalef; Ilya Prigogine; Evry Schatzman; Jorge Wagensberg).