Mostrando entradas con la etiqueta obispos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta obispos. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de junio de 2026

Por la noche, afrontando un viaje lleno de riesgos, cruzaban la frontera

Escribe Stanislao Dziwisz que“en la antigua Checoslovaquia, en los primeros de la posguerra, la Iglesia Católica había sido prácticamente aniquilada. Los religiosos, deportados. Muchos 
sacerdotes deportados, asesinados, desaparecidos en la nada. Obispos condenados a la cárcel, enviados a los gulag. Los checoslovacos querían de todo, especialmente ejemplares de la Biblia, libros y manuales para la formación de sacerdotes. Al cabo de algún tiempo, como en su patria no podían hacerlo, imploraron a los obispos de los paises vecinos que ordenaran a sus seminaristas, que luego volverían a Checoslovaquia a ejercer su ministerio. El cardenal Wojtyla, que ya les estaba ayudando, se puso inmediatamente a su disposición.”
“Por la noche, afrontando un viaje lleno de riesgos, los seminaristas cruzaban la frontera. Al otro lado les esperaba alguien para llevarlos a Cracovia. Una vez allí, se procedía al reconocimiento. Cada uno de los jóvenes llevaba consigo la mitad del certificado que autorizaba la ordenación y que tenía que coincidir con la otra mitad, enviada previamente al arzobispo, como una pieza de puzzle con otra. Por fin, y siempre con el máximo sigilo, tenía lugar la ceremonia en la capilla privada. El cardenal imponía las manos sobre los jóvenes, convirtiéndolos en ministros de Cristo. Apenas se hacia de noche reemprendían el camino de regreso sin saber qué les aguardaba.”

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Estamos en la Tierra no para custodiar un museo, sino para cultivar un jardín lleno de vida

El futuro Juan XXIII en Covadonga

Juan XXIII, de nombre secular Angelo Giuseppe Roncalli escribió en 1928, estando en Sofía: “Nada hay de heroico en cuanto me ha sucedido y en cuanto he creído que tenía que hacer. Una vez que se ha renunciado a todo, exactamente a todo, cualquier audacia resulta la cosa más simple y natural del mundo”. Aquí encontramos, dice el historiador Juan María Laboa el secreto de su profunda espiritualidad y de su libertad interior. Su audacia no provenía de una ideología o de un carácter determinados, sino de la simplicidad de quien se ha entregado directa y totalmente a Dios. Con motivo de la muerte de Pío XII, escribe en su diario: “Estamos en la Tierra no para custodiar un museo, sino para cultivar un jardín lleno de vida y destinado a un futuro glorioso”. En 1953 fue creado arzobispo y patriarca de Venecia. En los cinco años de estancia en la ciudad de los canales visitó todas las parroquias de su diócesis, fundó cincuenta y nueve parroquias y un seminario menor, siguiendo siempre el ejemplo de san Carlos Borromeo, al que dedicó su tiempo de estudio.


Ante un grupo de cardenales que le consideraban un pontífice anciano, el papa anunció, apenas tres meses después de su elección, la celebración de un sínodo romano, la revisión del Código de derecho canónico y la convocatoria de un concilio ecuménico. Cuenta Juan María Laboa que para muchos miembros de la Curia, tras la definición de la infalibilidad pontificia se creía que no eran necesarios los concilios. Sin embargo, para Juan XXIII la amplitud y la novedad de los problemas presentes en el mundo contemporáneo exigían la colaboración y corresponsabilidad de todos los obispos de la Iglesia reunidos en concilio, una de las formas más antiguas de ejercer la autoridad en la tradición eclesial. Pacem in Terris, la última de las ocho encíclicas del papa Juan XXIII,fue acogida en la Iglesia como una bocanada de aire fresco. Hace de la dignidad humana el centro de todo derecho, de toda política, de toda dinámica social o económica. Utilizando la categoría evangélica del signo de los tiempos, señala cómo la promoción económica y social de los obreros, el ingreso de la mujer en la vida pública, la organización jurídica de las comunidades políticas, los organismos de proyección internacional en los campos político y social, y el fenómeno de la socialización son signos que indican modos posibles de la presencia del reino de Dios en la historia.

viernes, 26 de marzo de 2021

Los políticos a favor del aborto no deben ser admitidos a la Sagrada Comunión

Mons. Joseph Naumann

El Arzobispo de Kansas City (Estados Unidos), Mons. Joseph Naumann, señaló que el presidente Joe Biden, debe reconocer que su auto presentación como católico devoto contradice sus fuertes posiciones políticas que respaldan el aborto. En una entrevista a Catholic World Report, Mons. Naumann señala que “el presidente debería dejar de definirse a sí mismo como un católico devoto y reconocer que su punto de vista sobre el aborto es contrario con las enseñanzas de la moral católica”. El Prelado indicó que cuando Biden afirma ser “católico devoto, los obispos tenemos la responsabilidad de corregirlo. Aunque la gente le ha dado poder y autoridad como presidente, él no puede definir qué es ser católico y qué es la enseñanza moral católica”. “Lo que está haciendo ahora es usurpar el papel de los obispos y confundir a la gente. Está declarando que es católico y va a obligar a la gente a apoyar el aborto con el dinero de sus impuestos. Los obispos deben corregirlo, ya que el presidente está actuando en contra de la fe católica”, subrayó.



El prelado indicó que “cuando los católicos reciben la Eucaristía, están reconociendo la Presencia Real de Jesús y también creen en las enseñanzas de la Iglesia”. “El presidente Biden no cree en las enseñanzas de la Iglesia sobre la santidad de la vida humana, y no debe poner al sacerdote en una situación en la que tenga que decidir si le permite o no recibir la Eucaristía. Él debería saber eso después de 78 años como católico”, agregó. El Cardenal Joseph Ratzinger, como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, envió una carta a Theodore McCarrick, entonces Arzobispo de Washington, con la expectativa de que se la leyera a sus compañeros obispos. La carta decía que los políticos a favor del aborto, después de haber sido amonestados por su pastor sobre las enseñanzas de la Iglesia y advertidos en contra de presentarse a la Comunión, “no deben ser admitidos a la Sagrada Comunión”.

domingo, 8 de diciembre de 2019

Los sacerdotes australianos no obedecerán a la fiscalía



Los obispos de Australia rechazaron una medida de la fiscalía general estatal y la federal australiana para obligar a los sacerdotes a romper el secreto de confesión cuando sepan de algún abuso en la administración del sacramento. El Arzobispo de Melbourne, Mons. Peter Comensoli, indicó que no se violará el secreto de confesión. El arzobispo,recordó a algunos sacerdotes que han preferido dar la vida antes que romper el secreto de confesión.

Sacerdote belga es condenado por no romper el secreto de confesión

El Código de Derecho Canónico establece en el canon 983 que el sigilo sacramental o secreto de confesión “es inviolable; por lo cual está terminantemente prohibido al confesor descubrir al penitente, de palabra o de cualquier otro modo, y por ningún motivo”. Asimismo, el canon 1.388 señala que “el confesor que viola directamente el sigilo sacramental, incurre en excomunión latae sententiae (automática) reservada a la Sede Apostólica”. Es decir que solo el Papa puede levantar la pena de la excomunión en este caso.

domingo, 14 de octubre de 2018

Pío XII rescató a más judíos que todas las demás organizaciones del mundo juntas.


Pío XII rescató a más judíos que todas las demás organizaciones del mundo juntas, según el ministerio israelí de Exteriores. De hecho, Hitler pensó raptarle cuando Mussolini fue cesado, un proyecto que Canaris frustró filtrando la información, y el conde Ciano dijo en su día que “el pontífice estaba dispuesto al campo de concentración antes de prohibir a sus obispos alemanes la denuncia de atrocidades”. Hoy en día se conoce que en esas fechas había 477 judíos escondidos en el Vaticano, y 4.238 en monasterios y conventos de los alrededores.

sábado, 12 de agosto de 2017

Los hijos huían abandonando el cadáver de sus padres sin sepultura, los padres abandonaban humeantes las entrañas de sus hijos.


En el siglo VII, la Europa Occidental
A partir del 543 la peste negra, llegada de Oriente, hace estragos en Italia, en España y en una gran parte de la Galia durante más de medio siglo. Tras ella no hay más que el fondo de la sima, el trágico siglo VII para el que dan ganas de resucitar la vieja expresión de edad oscura. Dos siglos después aún, Pablo el Diácono evocará el horror del azote en Italia: “Campos y ciudades llenos hasta entonces de una multitud de hombres y mujeres, quedaban sumergidos de la noche a la mañana en el más profundo silencio por la huida general. Los hijos huían abandonando el cadáver de sus padres sin sepultura, los padres abandonaban humeantes las entrañas de sus hijos. Si por ventura alguien quedaba para enterrar a su allegado, se exponía a quedar él mismo sin sepultura… Los tiempos habían vuelto al silencio anterior a la humanidad: se acabaron las voces en los campos, se acabaron los silbidos de los pastores… Las mieses esperaban en vano a los segadores, los racimos aún colgaban de las viñas a las puertas del invierno. Los campos se transformaban en cementerios y las casas de los hombres en guarida de animales salvajes”. Retroceso técnico que dejará al Occidente medieval durante mucho tiempo desamparado. Desaparece la piedra, que ya no se sabe extraer, transportar y trabajar, y deja paso a una vuelta a la madera como material esencial.

Estatua de Martín de Braga en Braga, Portugal.
¿Y la Iglesia? En el desorden de las invasiones, obispos y monjes se convertían en jefes polivalentes de un mundo desorganizado. A su papel religioso habían añadido un papel político, al negociar con los bárbaros; económico, al distribuir víveres y limosnas; social, al proteger a los pobres de los poderosos; incluso militar, al organizar la resistencia o al luchar “con las armas espirituales” allí donde ya no había armas materiales. Al no haber otro remedio, habían adoptado los métodos del clericalismo, de la confusión de poderes. Intentan, mediante la disciplina penitencial, mediante a aplicación de las leyes canónicas (el comienzo del siglo VI es la época de los concilios y de los sínodos paralelamente a la codificación civil), luchar contra la violencia y suavizar las costumbres. Los Manuales de san Martín de Braga, convertido el 579 en arzobispo de la capital del reino suevo, establecen el uno, De correctione rusticorum, un programa de corrección de las costumbres campesinas y el otro, la Formula vitae honestae dedicada al rey Mir, el ideal moral del príncipe cristiano.