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viernes, 18 de julio de 2025

Izquierda moral

Ha surgido en los partidos de izquierda una tendencia política que Jean Bricmont ha denominado “izquierda moral”, que, ante los fracasos del socialismo real y la crisis de la socialdemocracia, abandona los proyectos tradicionales de transformación social, centrando su interés en la reivindicación de las minorías como son los homosexuales, LGTBI, emigrantes, y en la memoria histórica antifascista.
Por otro lado, la instauración de la democracia en España no ha conseguido establecer unos rituales públicos ni unas festividades comunes. Izquierdistas y separatistas rechazan todo acontecimiento y símbolo que una a los españoles, como la Fiesta Nacional del 12 de Octubre y la fiesta de la Constitución.


sábado, 27 de mayo de 2023

El filósofo ejerce una influencia perturbadora en sociedades poco afectas a la justicia

Filósofo meditando de Rembrandt

                                        

Los metafísicos de la publicidad también han hecho suya la idea de que el fin último de la existencia es vivir feliz y cómodamente. Con ello se quiere significar el estado de autocomplacencia en el que quedamos tras haber satisfecho nuestros apetitos corporales. La publicidad acoge con regocijo esta idea, que la socialdemocracia aplaude y cuya aceptación es tan general que hoy se ha vuelto casi del todo imposible, salvo desde el púlpito de la religión, enseñar que la vida significa disciplina y sacrificio. En el mundo que nos pintan las agencias de prensa, esa idea está representada por el puesto de trabajo, la vida doméstica, algún interés en actividades inocuas como el béisbol o la pesca y el rechazo tajante de las abstracciones. En otras palabras, es la versión filistea del hombre en busca de la felicidad. Incluso la doctrina de la bendición por el trabajo, elaborada por Carlyle, tiene acentos demasiado enérgicos para el gusto del hombre de hoy. Y puesto que el periodista-filósofo valora los variopintos objetos y acontecimientos que pueblan el mundo por el atractivo que puedan ejercer sobre el mayor número de individuos, no es razonable suponer que vayan a ensalzar la vía dolorosa de la espiritualización. Nunca estará de más, respecto de esta categoría profesional, recordar una y otra vez que los operadores de la gran linterna mágica tienen especial interés en mantener a la gente lo más alejada posible de las realidades más profundas. El filósofo, cosa harto notoria, es un pésimo consumidor, pero además ejerce una influencia perturbadora en sociedades poco afectas a la justicia. Que existan otras realidades más allá de las que constata en su rutina cotidiana es algo que el hombre de a pie ocasionalmente llega a sospechar, pero revelárselas en un apocalíptico arrebato de sinceridad podría hacer vacilar los cimientos de la civilización materialista, escribe Richard Weaver.

domingo, 21 de noviembre de 2021

Hemos dejado sin hacer las cosas que queríamos hacer


Hombre moderno

“Léanse treinta o cuarenta páginas de cualquier panfleto que llame a la paz en Europa y véase cuántos alaban a los antiguos papas o emperadores por haber mantenido la paz en Europa. Léase cualquier puñado de ensayos y poemas en alabanza de la socialdemocracia, y véanse cuántos de ellos alaban a los viejos jacobinos que crearon la democracia y murieron por ella. Esas ruinas colosales son para el moderno solo enormes monstruosidades. Él mira hacia atrás, hacia el valle del pasado, y ve una perspectiva de espléndidas pero inacabadas ciudades. Están inacabadas, no siempre por enemistad o accidente, sino a menudo por inconstancia, fatiga mental y vehemente deseo de filosofías ajenas. No solo hemos dejado sin hacer las cosas que deberíamos haber hecho, sino que incluso hemos dejado sin hacer las cosas que queríamos hacer. Suele decirse que el hombre moderno es el heredero de todas las épocas, que ha sacado lo bueno de los sucesivos experimentos humanos. No sé qué decir como respuesta a esto, si no es pedir al lector que contemple al hombre moderno… en el espejo” escribe G. K. Chesterton.


domingo, 3 de enero de 2021

Es tan importante defender la libertad individual como el derecho de los ciudadanos a disponer de una Seguridad Social


William Beverigde

William Beverigde, estableció en dos ensayos publicados durante la Segunda Guerra Mundial “Report on Social Insurance and Allied Services" y “Full Employment in a Free Society” los presupuestos de lo que daríamos en llamar la socialdemocracia. Para Beverigde resultaba imperativo que el Estado acabase con la ociosidad impuesta que significaba el paro, defendiendo “el programa de poner primero lo primero, el pan y la salud de todos, antes que el bizcocho y el circo de nadie”. Director de la London School of Economics entre 1919 y 1937, líder a su vez del partido liberal, proclamaba, el mismo Churchill, siendo conservador, le dio la razón,que era tan importante defender la libertad individual como el derecho de los ciudadanos a disponer de una Seguridad Social que amparase su salud, cuidase su vejez y evitase la posibilidad de dejarles caer en riesgo de pobreza.

sábado, 22 de diciembre de 2018

El comunismo siempre consideró a la socialdemocracia un objetivo a batir.


El 6 de noviembre de 1927 Stalin dijo que “es imposible vencer al capitalismo sin acabar antes con la socialdemocracia” (Pravda, n.o 255, 6-7 de noviembre, 1927). Al año siguiente, en 1928, Stalin declaró la lucha contra los socialdemócratas como el objetivo principal de los comunistas: “Por encima de todo, es necesaria una lucha irreconciliable contra la socialdemocracia en todos los frentes…, incluida la denuncia despiadada del pacifismo burgués” (Stalin, I. V., Escritos, vol.11).

sábado, 26 de mayo de 2018

La crisis de la socialdemocracia.


La crisis de la socialdemocracia no es solo española. “La socialdemocracia tiembla en Europa”, escribieron en el diario El País los periodistas Jordi Pérez Colomé y Kiko Llaneras. Casi todos los partidos socialdemócratas empezaron una caída en el año 2005 y no dejaron de precipitarse. A su cabeza figura el griego PASOK, que no es que haya caído, es que se ha derrumbado. Hasta ahora, los partidos socialistas europeos se alternaban en el poder con los conservadores con absoluta normalidad. 

La decadencia de la socialdemocracia a mitad de la década de 2010 fue analizada por The Economist en un informe que Felipe Sahagún resumió en estos términos: “Buena parte del voto socialista se ha ido a los populistas antimercado en el sur de Europa y antiinmigración en el norte, pero también a partidos de la izquierda alternativa (feministas, verdes, piratas…), a liberales, al centro-derecha, y al partido de los que se quedan en el sofá”.

lunes, 6 de noviembre de 2017

La socialdemocracia y el Estado del bienestar fueron los que vincularon a las clases medias profesionales y comerciales a las instituciones liberales tras la II Guerra Mundial.


La socialdemocracia y el Estado del bienestar fueron los que vincularon a las clases medias profesionales y comerciales a las instituciones liberales tras la II Guerra Mundial. Esta cuestión era de gran trascendencia, dice el profesor Judt, fue el temor y la desafección de la clase media lo que había dado lugar al fascismo. Volver a atraerla a las democracias fue, con mucho, la tarea más importante de los políticos de la posguerra, y en absoluto fácil. En la mayoría de los casos se logró gracias a la magia del “universalismo”. En vez de hacer depender los beneficios de la renta, en cuyo caso los profesionales bien retribuidos o los comerciantes prósperos podrían haberse quejado de que con sus impuestos estaban pagando unos servicios de los que ellos no se beneficiaban, a la clase media educada se le ofreció la misma asistencia social y servicios públicos que a la población trabajadora y a los pobres, educación gratuita, atención médica barata o gratuita, pensiones públicas y seguro de desempleo. 

Con tantas necesidades cubiertas por sus impuestos, al llegar la década de 1960 la clase media europea tenía mucha más renta disponible que en ningún otro momento desde 1914. Es interesante que aquellas décadas se caracterizaran por una mezcla de innovación social y conservadurismo cultural que tuvo un éxito extraordinario. El
Keynes 
propio Keynes es un ejemplo de ello. Hombre de gustos y educación elitistas, aunque excepcionalmente abierto a las nuevas creaciones artísticas, comprendía la importancia de llevar un arte, una interpretación y unos textos de la máxima calidad a un público lo más amplio posible, a fin de que la sociedad británica superase sus divisiones paralizantes. Fueron sus iniciativas las que condujeron a la creación del Royal Ballet, el Arts Council y muchas otras instituciones, innovadoras provisiones públicas de alta cultura sin concesiones, en la misma línea que la BBC de lord Reith, con su autoimpuesto compromiso de elevar el nivel de los gustos populares en vez de limitarse a satisfacerlos. 

Para Reith o Keynes, o para el ministro de Cultura francés André Malraux, en este nuevo enfoque no había ningún paternalismo, como tampoco lo había para los jóvenes estadounidenses que trabajaron con Lyndon B. Johnson en la fundación de la Corporation for Public Broadcasting o del
meritocracia.
National Endowment for the Humanities. En esto consistía la meritocracia, en que, gracias a la aportación del erario público, pudieran abrirse las instituciones de la élite a una masa de aspirantes. Comenzó el proceso de sustituir la selección basada en la herencia o la riqueza por la movilidad ascendente mediante la educación.