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lunes, 5 de enero de 2026

La democracia tiene muchas debilidades

El sistema democrático tiene muchas debilidades. Por ejemplo, permite que un partido no democrático pueda acceder al poder, con el consiguiente peligro que, una vez instaurado en él haga abolir la democracia existente. También, los sistemas democráticos permiten que, gracias al poder del dinero, (publicidad, presiones económicas, manipulación televisiva, despliegue de panfletos y otras artimañas) cualquier personaje mediocre pueda acceder al poder. Lamentablemente, son muchos los casos en los que el presidente de una nación no es un hombre culto, sabio, con conocimientos humanistas y filosóficos, sino todo lo contrario, un personaje ególatra, inculto y con interés particulares o partidistas. Finalmente, las democracias, poco pueden hacer ante la presión de las multinacionales y los grandes lobbys económicos de presión, que manipulan al ciudadano a través de la televisión o los medios de comunicación, a menudo de su propiedad. Las democracias, en la mayoría de los casos, se encuentran afectadas por mayores o menores grados de corrupción, escribe el periodista Jorge Blaschke en su libro Estos mataron la paz .

lunes, 11 de agosto de 2025

La familia es una inyección de sociabilidad frente al individualismo

Pierangelo Sequeri
Ni a la política ni a la economía les interesan las familias. Una familia ahorra, mientras que los individuos solos tienden al consumo. Hay políticas asistenciales que ayudan a las familias en dificultad, pero subsiste un mecanismo perverso, fruto de una cultura ególatra, que insta a realizarse como individuo y no como familia. No hay políticas que apoyen el equilibrio y la armonía que tiene que haber entre el cuidado de los vínculos familiares y la realización del individuo. Parece que son opciones excluyentes, dice el sacerdote Pierangelo Sequeri que fue director del Pontificio Instituto Teológico para las Ciencias del Matrimonio y la Familia Juan Pablo II.
El problema de la sociedad hoy, añade Sequeri, es que no hay modelos válidos de integración entre la realización del individuo y del bien común. Y esto justo se aprende en el núcleo familiar, que es una verdadera escuela de los afectos. En la familia aprendemos que hay formas positivas de sacrificio. Es decir, que la limitación del propio deseo hace feliz al otro. La familia es una inyección de sociabilidad frente al individualismo.

martes, 22 de octubre de 2019

Entre la evaluación de los demás y la de sí mismos se extiende un abismo misterioso


Isaac Bashevis Singer, escritor judío y ciudadano polaco que en 1978 se le concedió el Premio Nobel de Literatura escribe que “a menudo los malos escritores son críticos sagaces de la obra de otros escritores. Su crítica era aguda y exacta, algunos de ellos  son capaces de indicar con toda precisión los errores de los grandes escritores. Esto mismo es aplicable a la manera de juzgar el carácter de los demás. Los ególatras hablan con desprecio de los ególatras, los necios se mofan de la estupidez de los necios, los más toscos se empeñan en demostrar su refinamiento a base de señalar la tosquedad, la tendencia al abuso, la vanidad de otros. Entre la evaluación de los demás y la de sí mismos se extiende un abismo misterioso, como si en algún rincón de su ser cada persona fuese capaz de ver la verdad, sólo con la condición de proponerse no pasarla por alto. Al parecer, la egolatría es la fuerza de mayor poder hipnótico, tal como lo describe el Pentateuco: “Porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos”. El hombre sensato se transforma en ciego y el santo llega a un compromiso con el malvado cuando le convenga, o cuando piense que encaja con sus propósitos”.