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jueves, 30 de julio de 2026

La mejor forma de gobierno

¿Cuál es la mejor forma de gobierno?, se pregunta Balmes, para responder: “Parécenos que la respuesta debiera ser otra pregunta: ¿De qué pueblo se trata?”. La mejor forma de gobierno es aquella que mejor se ajusta a la historia y al carácter de cada pueblo en concreto; por lo que no hay una fórmula universal válida para todos los pueblos y todos los tiempos. Pensar en formas de gobierno es pensar en la tradición de cada pueblo, en su particular forma de ser y aprender de lo que enseña su “antigua constitución” o “constitución interna”, según la fórmula empleada por Cánovas del Castillo.
Las formas de gobierno están para la preservación de un pueblo y no al contrario, bien podría suceder que la salus populi, que es siempre suprema lex, exija en una determinada circunstancia un cambio de régimen y abandonar, no sin dolor, la forma vigente hasta ese momento; pues la prudencia de lo concreto siempre prevalece sobre lo idealmente deseable en abstracto.
Toda forma de gobierno no deja de ser un medio al servicio de unos intereses y fines que van más allá de dicha forma. Balmes señala que no hay que adoptar como un absoluto este o aquel sistema, “sino apelar a los grandes principios conservadores de la sociedad, a aquellos principios que no son exclusivamente de ninguna escuela, que no son nuevos, sino antiguos como el mundo, existentes desde toda la eternidad en el tipo de toda perfección, comunicados a las sociedades como un soplo de vida… Razón, justicia, buena fe”. La estima por la democracia estará condicionada por la calidad de sus fundamentos y fines, es decir, por si es acorde con la ley natural y las costumbres del país con vistas al bien común. 

Referencia: Sobre las formas de gobierno, autor:Elio A. Gallego García , profesor de Teoría y Filosofía del Derecho

viernes, 7 de noviembre de 2025

Preferir lo que es bueno a lo que es útil


Uno de los más influyentes economistas del siglo XX, John Maynard Keynes, seguía esperando que llegaría inevitablemente el día en que la sociedad se centraría en los fines (la felicidad y el bienestar, por ejemplo) antes que, como hasta ahora, en los medios (el crecimiento económico y la persecución individual del beneficio). Keynes escribió que “la avaricia es un vicio, la práctica de la usura es un delito, y el amor al dinero es detestable… Debemos una vez más valorar los fines por encima de los medios y preferir lo que es bueno a lo que es útil”. E insistió en que “no está lejos el día en que el problema económico estará en el asiento de atrás, donde debe ir, y el corazón y la cabeza volverán a ser ocupados y reocupados por nuestros problemas reales, los problemas de la vida y de las relaciones humanas, de la creación, del comportamiento y de la religión”.

martes, 21 de octubre de 2025

El hombre se está convirtiendo en una pequeña comparsa dentro de una estructura burocrática

La estructura cerebral le permite al hombre algo sui generis; ponerse fines óptimos y consagrar sus pasiones al servicio de esos fines. Quien recorre ese camino aprende a resistir no sólo a las grandes tiranías, como la de Hitler, sino también a la "pequeña tiranía", a la solapada, a la burocratización y alienación que ocurre en la vida cotidiana. Hoy esta resistencia es más difícil que nunca, pues esta pequeña tiranía la produce toda la estructura social en la que el hombre se está convirtiendo cada vez más en un número, en una rueda, en una pequeña comparsa dentro de una estructura burocrática, en la que el hombre no tiene que enfrentar ninguna decisión ni asumir ninguna responsabilidad, y en general sólo hace lo que le prescribe la maquinaria burocrática, y cada vez piensa menos por sí mismo, siente menos por sí mismo, estructura menos por sí mismo. Todo lo que le preocupa surge de su egoísmo y responde a la pregunta de ¿cómo puedo progresar? ¿Cómo puedo ganar más? o ¿cómo puedo estar en mejores condiciones físicas? Pero no ¿qué es bueno para mí como hombre? ¿Qué es bueno para nosotros como polis? Esto fue por cierto entre los griegos y en la tradición clásica el objeto principal del pensamiento, del pensamiento no como instrumento de un mayor dominio de la Naturaleza, sino en primer lugar como instrumento para encontrar la respuesta a esta pregunta, ¿cuál es el mejor camino hacia la vida? ¿Quién promueve el desarrollo, el crecimiento del hombre?, escribe Erich Fromm, psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista. 

sábado, 30 de agosto de 2025

El Cristianismo ha traído a una humanidad extenuada un valor fresco

En su influencia histórica, el Cristianismo ha traído a una humanidad extenuada un valor fresco, y ha opuesto a una cultura senil un mundo lleno de nuevos fines. Esto se ve de un modo clarísimo si se comparan los filósofos del final de la antigüedad con los primeros padres de la Iglesia. Los filósofos tienen una superioridad inmensa en lo referente a la distinción en la forma, la perfección de los conceptos y toda la demostración científica en general. Pero en toda su obra flota, como una pesadilla, la conciencia del vacío e insignificancia de la existencia humana, y no estimula un desarrollo de la fuerza, una empresa alegre de fines altos. Se comprende perfectamente que la victoria correspondiese a los otros, que traían una nueva vida y fines más amplios, y con ello pudieron reunir a la humanidad y llamarla a una acción segura de la victoria y a una sana felicidad, escribe Rudolf Eucken.

martes, 29 de julio de 2025

La persona no puede ser tratada como medio

La persona no es medio, y no puede ser considerada o tratada como medio para otra cosa…… No podemos usar a nadie como medio para obtener un fin egoísta, pero tampoco para lograr fines buenos o santos. Tratar a alguien como medio es despojarle de su cualidad de persona y convertirle en un objeto, escribe Fernando Ocáriz.

domingo, 20 de julio de 2025

Los bienes materiales deben considerarse como medios y no como fines

Juan XXII
La bula Cum internonnullos (12 de noviembre de 1328) de Juan XXII establecía con claridad la doctrina católica. Era herética la afirmación de que Cristo hubiera carecido absolutamente de bienes, así como la de que los medios materiales que constituyen la riqueza fueran malos, constituyendo su posesión un pecado. Los bienes materiales son, precisamente, eso, bienes, aunque deben considerarse como medios para servicio de los demás y no como fines.

martes, 20 de agosto de 2024

La moral es algo eficiente y que es posible influir en los hombres en virtud de su propia moralidad

Escribe Viktor Frankl: “Nuestro ojo jamás podría contemplar el sol si no tuviese algo de solar…” Algo análogo a lo que Goethe dice del ojo, en esta frase, podría decirse de la generalización del sentimiento de desesperación moral, de la duda en la moralidad de los hombres. “El hombre es malo de por sí” y en el fondo de su naturaleza, oímos decir. Sin embargo, esta especie de acedía ética universal no debe paralizar a nadie en su acción moral. Si alguien nos dice que “todos los hombres son, a la postre, unos egoístas” y que el altruismo manifestado de vez en cuando no es, en realidad, sino egoísmo, ya que este aparente altruista sólo trata de desembarazarse de su eventual sentimiento de compasión, sabemos perfectamente lo que debemos replicar. En primer lugar, que la eliminación de un sentimiento de compasión no es un fin, sino un efecto; en segundo lugar, que esta actitud presupone ya una cierta moral, bajo la norma de un auténtico altruismo. Pero, además, podemos objetar a quienes así piensan que vale también para la vida de la humanidad en su conjunto, es decir, que lo mismo en la historia de los tiempos que en las cadenas de las montañas, son los puntos culminantes los que deciden. Para justificar a la humanidad como un todo bastaría con tomar en consideración unas cuantas existencias ejemplares, unos pocos genios espirituales o morales, o simplemente con tener en cuanto a este o aquel individuo concreto por quien sentimos un amor verdadero. Por último, si se alega que los grandes ideales eternos de la humanidad son pisoteados y profanados por doquier, convertidos en medios para los fines de la política, de los negocios, de la erótica personal o de la vanidad privada, podemos replicar que todo esto no hace más que confirmar la obligatoriedad general y la fuerza imperecedera de esos ideales, pues el hecho de que, para dar autoridad a una causa, sea necesario envolverla en un manto moral, demuestra que la moral es algo eficiente y que es posible influir en los hombres en virtud de su propia moralidad. Por tanto, la misión que el hombre tiene que cumplir en la vida existe siempre, necesariamente, aunque el interesado no la vea, y es siempre, necesariamente, susceptible de ser cumplida.”

miércoles, 15 de mayo de 2024

Una realidad dura, infinitamente más dura de soportar, porque encierra la muerte

“Llega un día en que el miedo, la derrota, la muerte de compañeros queridos, hace que el alma del combatiente se pliegue ante la necesidad. La guerra deja entonces de ser un juego, un sueño; el guerrero comprende por fin que la guerra existe realmente. Es una realidad dura, infinitamente más dura de soportar, porque encierra la muerte. El pensamiento de la muerte no puede sostenerse sino por relámpagos, desde que se siente que la muerte es, en efecto, posible. Es verdad que todos los hombres están destinados a morir y que un soldado puede envejecer en los combates; pero en aquellos cuya alma está sometida al yugo de la guerra, la relación entre la muerte y el porvenir no es igual que en los demás hombres. Para los otros la muerte es un límite impuesto de antemano al porvenir, para ellos es el porvenir mismo, el porvenir asignado a su profesión. Que los hombres tengan por porvenir la muerte es algo contrario a la naturaleza. Desde que la práctica de la guerra hace sensible la posibilidad de muerte que encierra cada minuto, el pensamiento se vuelve incapaz de pasar de un día a otro sin atravesar la imagen de la muerte. Entonces el espíritu posee una tensión que no puede soportarse por mucho tiempo; pero cada alba nueva trae la misma necesidad; los días agregados a los días forman años. El alma sufre violencia todos los días. Cada mañana el alma se mutila de toda aspiración, porque el pensamiento no puede viajar en el tiempo sin pasar por la muerte. Así la guerra borra toda idea de fines, hasta la de los fines de la guerra. Borra el pensamiento mismo de poner fin a la guerra”, escribe Simone Weil.

domingo, 22 de enero de 2023

En la historia de la cristiandad, la Iglesia y el Estado nacieron como entidades separadas

En la historia de la cristiandad, la Iglesia y el Estado nacieron como entidades separadas, lo que no es el caso en el Islam. Pero esa separación nunca ha sido necesaria o completa. A finales de la Edad Media, todos los príncipes europeos imponían creencias religiosas a sus súbditos; y los conflictos sectarios tras la Reforma provocaron más de un siglo de guerras sangrientas. Así, la política secular moderna no nació automáticamente de la cultura cristiana, sino que tuvo que aprenderse a golpe de dolorosas experiencias históricas. Uno de los logros de los primeros años del liberalismo moderno fue su éxito en persuadir a las personas de la necesidad de excluir de la política la discusión sobre los fines últimos que abordan las religiones. Occidente pasó por esa lucha, y creo que el islamismo moderno la está librando actualmente, escribe Francis Fukuyama.

miércoles, 5 de octubre de 2022

En cualquier institución, existen tres maneras de conseguir que alguien ayude

Para el profesor David Friedman, hijo del conocido economista y Premio Nobel de Economía Milton Friedman, en cualquier institución, existen tres maneras principales de conseguir que alguien me ayude a alcanzar mis fines: amor, comercio y fuerza. Por amor me refiero a hacer de mis fines los fines de otro. Aquellos que me aman desean que consiga lo que quiero, así que voluntariamente, desinteresadamente, me ayudan. Aunque puede que amor sea mucho decir. Otra persona también podría compartir mis fines, no porque sean mis fines, sino porque, de algún modo, entendemos lo mismo por bueno. Esa persona podría ofrecerse para trabajar en mi campaña política, no porque me quiera, sino porque piense que sería bueno que saliese elegido. Por supuesto, puede que compartamos fines comunes por motivos completamente diferentes. Yo podría simplemente pensar que soy lo que el país necesita, y ella, que soy lo que el país merece. El segundo método de cooperación es el comercio. Estoy de acuerdo en ayudarle a conseguir sus fines si usted me ayuda a conseguir los míos. El tercero es la fuerza. Haga lo que digo o disparo.


miércoles, 18 de agosto de 2021

Teología y política


Con respecto al problema de la relación entre teología y política, Clive Staples Lewis dice que “lo más que puedo hacer para conciliar el problema fronterizo entre ambas es lo siguiente, proponer que la teología nos enseñe qué fines son deseables y qué medios son legítimos, y que la política nos instruya sobre qué medios son efectivos. La teología nos dice que todos los hombres deben tener un salario justo. La política nos dice con qué medios es más probable lograrlo. La teología nos dice cuáles de esos medios son coherentes con la justicia y la caridad”.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

La historia es la ciencia de los hombres en el tiempo.


Al historiador francés Marc Bloch no le gustaba la definición de la historia como “ciencia del pasado”, y consideraba “absurda la idea misma de que el pasado en cuanto tal pudiera ser objeto de ciencia”. Proponía definir a la historia como “la ciencia de los hombres en el tiempo”.

La historia es historia humana, y Paul Veyne subraya que “una diferencia enorme” separa la historia humana de la historia natural y es que “el hombre delibera, la naturaleza no; la historia humana se convertiría en un no sentido si nos olvidamos del hecho de que los hombres tienen objetivos, fines, intenciones”. 

martes, 5 de diciembre de 2017

La democracia es el sistema político en el cual son los medios los que justifican los fines.

Albert Camus
El filosofo y ensayista francés Albert Camus escribe que “la democracia es el sistema político en el cual son los medios los que justifican los fines”. Los sistemas totalitarios se caracterizan porque proponen unos fines excelsos y no tienen reparo alguno en valerse de los medios más inhumanos para alcanzarlos. En cambio, en la democracia, como  señala Camus, son la transparencia y la adecuación de los medios las que garantizan que los fines políticos que se están buscando sean aceptables.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Mentir a los hombres o engañarles es tratarles como subhumanos.

Kant.
“Nadie puede obligarme a ser feliz a su manera”, decía Kant. “El paternalismo es el mayor despotismo imaginable”. Esto es así porque es tratar a los hombres como si no fuesen libres, sino material humano para que yo, benevolente reformador, los moldee con arreglo a los fines que yo he adoptado libremente, y no con arreglo a los suyos. Precisamente esta es, por supuesto, la política que recomendaron los primeros utilitaristas. Helvétius y Bentham  creían que no se debía contradecir, sino utilizar, la tendencia que tienen los hombres a ser esclavos de sus pasiones, y querían ofrecerles premios y castigos, la forma más aguda posible de heteronomía, si mediante éstos se podía hacer más felices a los “esclavos”. 
Helvétius.

Manipular a los hombres y lanzarles hacia fines que el reformador social ve, pero que puede que ellos no vean, es negar su esencia humana, tratarlos como objetos sin voluntad propia y, por tanto, degradarlos. Por esto es por lo que mentir a los hombres o engañarles, es decir, usarlos como medios para los fines que yo he concebido independientemente, y no para los suyos propios, incluso aunque esto sea para su propio beneficio, es, en efecto, tratarles como subhumanos y actuar como si sus fines fuesen menos últimos y sagrados que los míos, dice Isaiah Berlin.