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domingo, 28 de junio de 2026

Hay que educar con límites

El Papa Francisco opinaba que los padres que no ponen límites a los hijos lo hacen mal porque la verdadera educación requiere límites. “Hay que educar con límites. Si hacéis crecer sin límites a un chico, a una chica, a un niño, lo estáis haciendo mal. Necesitan la caricia, el amor, pero también el no”.”No a los caprichos”, manifestó el pontífice en la entrevista que concedió en Mayo de 2023 a la televisión pública Rai. “Un maestro que sólo te da caramelos no es bueno. Un maestro es el que te ayuda a caminar, pero te dice el límite y te regaña. Si hay un padre y una madre que no regañan a un niño, algo va mal”.
El Papa recordó que el camino de Dios es la “cercanía, compasión y ternura” instando a los padres a “enseñárselo a los hijos”. “No hay salida, o elegimos el camino del amor, de la ternura, o elegimos el camino de la indiferencia”, ha exclamado.”Educad a los hijos en la gratuidad, pero siempre con límites”.


miércoles, 24 de junio de 2026

Millares de personas están desgastando sus vidas para lograr una existencia más digna en un país distinto del suyo

Contemplamos a diario cómo millares de personas están desgastando y consumiendo sus vidas para lograr una existencia más digna en un país o en un continente distinto del suyo. No es un fenómeno nuevo, pero recientemente las desigualdades sociales y las guerras han llegado a tales niveles, que ni el mar ni otros límites naturales han podido contener por más tiempo ese flujo migratorio. El peregrino ya no es una figura lejana, sino que está cada vez más presente en las calles de nuestras ciudades. El Papa  Francisco ha señalado que, si miramos con indiferencia el doloroso viaje de estas familias, es que hemos perdido el sentido de la responsabilidad fraternal.
Será necesario desarrollar iniciativas diversas para distribuir entre todos el bienestar indispensable, los puestos de trabajo, los hogares, la educación, etcétera.

jueves, 22 de enero de 2026

El hombre caritativo no actúa ni buscando la aprobación, ni temiendo el rechazo

En los Ensayos morales, Pierre Nicole juzga que el hombre caritativo no actúa ni buscando la aprobación, ni temiendo el rechazo pues hace siempre su deber con el prójimo independientemente  de su disposición hacia él y atiende a un objeto estable y permanente, que es el de obedecer a Dios.
Complacernos en el amor que los hombres sienten por nosotros es un mal, “pero es un mal mayor sentir indiferencia por los hombres, ser insensible a sus bienes y a sus males, encerrarse en uno mismo”. De esta manera, “deseando practicar la caridad demasiado espiritualmente”, perdemos “el afecto humano, que constituye el lazo de la sociedad civil”. Por otra parte, continua Nicole, los “servicios reales” que presta la caridad en forma de “actos puramente interiores”, por medio de los cuales se honran todas las virtudes cristianas, son raros y excepcionales, pero “el comercio de la civilidad es ordinario y continuo”,lo que permitiría practicar la caridad cotidianamente en una escala menos espiritual y recogida y más social y efusiva. “Es necesario actuar con los hombres, dice Nicole, como con los hombres, y no como con los ángeles”. Es decir, tolerando las imperfecciones del “estado común” en que se funda “la amistad y la unión”.
La piedad ha de hacerse “amable a los mundanos”, y no lo conseguirá hasta que “los ame, desee servirlos y esté llena de ternura por ellos”. Hay que “purificar la civilidad, y no suprimirla”, volverse amable con los hombres no por amor propio, sino para servirlos mejor.


lunes, 16 de junio de 2025

La seguridad del matrimonio

Escribe Mary Wollstonecraft en su libro Vindicación de los derechos de la mujer que “la seguridad del matrimonio, que permite que la fiebre del amor mengüe hasta una temperatura saludable, es considerada insípida sólo por aquellos que no tienen suficiente intelecto para sustituir la admiración ciega y las emociones sensuales de cariño por la tranquila dulzura de la amistad y la confianza del respeto. Éste es, debe ser, el curso de la naturaleza. La amistad o la indiferencia suceden inevitablemente al amor y esta naturaleza parece armonizarse perfectamente con el sistema de gobierno que predomina en el mundo moral. Las pasiones estimulan la acción y abren la mente; pero se reducen a meros apetitos, convirtiéndose en una gratificación personal y momentánea, cuando se alcanza el objeto y la mente satisfecha reposa en su disfrute. El hombre que poseía alguna virtud mientras luchaba por una corona, con frecuencia se vuelve un tirano voluptuoso una vez que ésta ciñe su frente; y cuando el marido continúa siendo amante, el senil, presa de los caprichos infantiles y los celos, abandona los serios deberes de la vida”.

domingo, 8 de junio de 2025

La muerte de Dios conlleva el soterramiento del bien, de la belleza, del amor y de la verdad

Las brutales afirmaciones de Nietzsche en La gaya ciencia resumen el problema del ateísmo presentando a un loco que recorre la ciudad en pleno día con un farol en la mano: “¡Busco a Dios! ¿Que adónde se ha ido Dios? Os lo voy a decir. Lo hemos matado, ¡vosotros y yo! Todos somos su asesino. Pero, ¿cómo hemos podido hacerlo? ¿Cómo hemos podido bebernos el mar? ¿Quién nos prestó la esponja para borrar el horizonte? ¿Qué hicimos cuando desencadenamos la tierra de su sol? ¿Hacia dónde caminará ahora? ¿No erramos como a través de una nada infinita? ¿No nos roza el soplo del espacio vacío? ¿No hace más frío? ¿No viene de continuo la noche y cada vez más noche? ¿No tenemos que encender faroles a mediodía? ¿No oímos todavía el ruido de los sepultureros que entierran a Dios? ¿No nos llega todavía ningún olor de la putrefacción divina? ¡También los dioses se pudren! ¡Dios ha muerto! ¡Y nosotros lo hemos matado!”. Friedrich Nietzsche concluye su relato escribiendo: “Todavía se cuenta que el loco entró aquel mismo día en varias iglesias y entonó en ellas su Requiem aeternam Deo. Una vez conducido al exterior e interpelado, contestó siempre esta única frase: “¿Pues qué son ahora ya estas iglesias más que las tumbas y panteones de Dios?””. Si pretendemos haber celebrado los funerales de Dios, ¿cómo nos puede sorprender que un mundo sin presencia divina se haya convertido en un infierno? La moral, el amor, la libertad, la técnica y la ciencia no son nada sin Dios. El hombre puede construir las obras más hermosas, pero no serán más que castillos en la arena y quimeras efímeras si no se refieren a Dios. Con veinte años, Nietzsche escribió su poema al Dios desconocido: “Quiero conocerte, desconocido, que tocas en lo profundo de mi alma…”
Está claro, Dios no le interesa a nadie. Ha muerto y su marcha nos deja indiferentes. Hemos pasado de un materialismo ateo a un new age difuso. Pero la muerte de Dios conlleva el soterramiento del bien, de la belleza, del amor y de la verdad. Si la fuente ya no mana, si el lodo de la indiferencia transforma incluso esa agua, el hombre se desmorona. El bien se convierte en mal, lo bello es feo, el amor consiste en la satisfacción de unos cuantos instintos sexuales primarios y las verdades son todas relativas. No es de extrañar, decía Benedicto XVI en 2008 en un Mensaje a la diócesis de Roma, que en la actualidad dudemos “del valor de la persona humana, del significado mismo de la verdad y del bien; en definitiva, de la bondad de la vida”.


Referencia: Dios o nada (Mundo y Cristianismo) (Spanish Edition) (Cardenal Robert Sarah;Nicolas Diat)

jueves, 17 de abril de 2025

El deseo de Dios parece haber desaparecido en la sociedad occidental

Europa, donde una serie de factores históricos y culturales han determinado una actitud extensa de rechazo o de indiferencia ante Dios y ante la que ha sido históricamente la religión dominante en Occidente, el cristianismo. Se puede resumir este cambio en palabras del sociólogo de la religión Peter Berger con la idea de que en la sociedad occidental la fe cristiana se ha quedado sin su “estructura de plausibilidad”, de modo que, si en épocas pasadas bastaba dejarse llevar para ser católico, en nuestros días basta dejarse llevar para dejar de serlo. Se puede decir que el deseo de Dios parece haber desaparecido en la sociedad occidental. Benedicto XVI manifestaba que “para amplios sectores de la sociedad Él ya no es el esperado, el deseado, sino más bien una realidad que deja indiferente, ante la cual no se debe siquiera hacer el esfuerzo de pronunciarse” (Benedicto XVI, Audiencia, 7–XI–2012).
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jueves, 20 de junio de 2024

En la base de la investigación está el amor por la verdad

Jean Guitton con el Papa Pablo VI
Decía el filósofo Jean Guitton que tener opiniones no le interesan. Está al alcance de cualquiera. Pero tener ideas verdaderas, eso es lo difícil y eso es lo que es bello. Solo temo el sentimiento, decía Guitton, de encontrar algo si continuo buscando…En el momento en que dejamos de buscar perdemos lo que habíamos encontrado. Y por el contrario,cuanto más encontramos,más buscamos….Nuestros objetos de estudio suelen estar relacionados con nuestros intereses. ¿Como quiere usted buscar aquello que no le interesa? Temo, decía el profesor, que esté usted confundiendo la objetividad con la indiferencia. En la base de la investigación no está la indiferencia, está el interés, el amor por la verdad.

viernes, 15 de diciembre de 2023

¿Quién puede decir con certeza que con un grito de auxilio la respuesta de la muerte es la correcta?

El filósofo francés Luc Ferry hablando de la eutanasia en un artículo que publicó Le Figaro escribe que “todo el mundo sabe que la enfermedad, o incluso la mera inclusión en un entorno hospitalario, es un factor notable de la depresión, cuyo primer síntoma es una mayor indiferencia hacia la propia vida: ¿es razonable, en estas condiciones, allanar el camino para el suicidio asistido? Las encuestas realizadas entre médicos en una decena de países occidentales muestran que más del 40% de ellos se han enfrentado a solicitudes de eutanasia. ¿Cuántos han respondido favorablemente? Nadie lo sabe, pero estas cifras muestran como mínimo que su práctica podría volverse más común si se legalizara, o incluso se fomentara.”
Añade que “tanto más como la tesis de los defensores de la “muerte digna” implica por su propio título que la dignidad humana está ligada a la autonomía y que, en la extrema dependencia psíquica y física o vejez y enfermedad. A veces puede hundirnos, esta dignidad podría de alguna manera perderse. Un ser humano sería a sus ojos indigno porque debilitado, su miserable estado lo habría privado de la belleza, el vigor y el encanto de la juventud en plena salud. Es esta convicción la que es indigna, de hecho repugnante. ¿Puede un ser humano perder su dignidad? Sin duda, por su culpa, comete infamias, ciertamente no porque sea viejo o esté enfermo”.
“Lejos de abogar a favor de esta autonomía individual ideal que santifican los partidarios del suicidio asistido, la apelación verdaderamente desesperada al otro muestra que, en este asunto, es esencialmente dependiente psicológica, moral y espiritualmente; de ​​lo contrario, además, excepto en el los casos más pequeños donde es físicamente imposible, y que uno evoca como si pudieran justificar una ley universal, simplemente se suicidaría sin apelar a los demás. De repente, es el problema ético de la respuesta brindada el que debe considerarse fundamental, mucho más que la verificación obsesiva de la calidad de la solicitud. ¿Quién puede decir con certeza que con un grito de auxilio la respuesta de la muerte es la correcta? Al menos lo dudaré. Basta pensar en los que amamos para estremecerse ante la idea de que, un día de desesperación, puedan caer en nuestras manos”.


lunes, 16 de octubre de 2023

Muchos altos oficiales y jefes militares de la Unión Soviética dejaron a un lado el código bolchevique

Cadáveres de soldados soviéticos tras un combate

Desde 1990, tras una investigación oficial, el número de pérdidas humanas soviéticas durante la Segunda Guerra Mundial ha sido elevado a 26,6 millones, incluidos 8.668.400 individuos de personal uniformado. Pero hasta este número sigue siendo objeto de debate, pues algunos especialistas rusos afirman que no refleja la cifra real de muertos. Vistas las cosas retrospectivamente, la Unión Soviética consiguió una victoria pírrica sobre la Alemania nazi. Las innumerables pérdidas sufridas en el curso de los combates y entre la población civil fueron consecuencia tanto de la invasión y las atrocidades de los nazis como de los métodos de guerra total practicados por las autoridades militares y políticas de la URSS. La sorprendente indiferencia por la vida humana fue una característica de la conducta soviética durante la guerra desde su estallido hasta su finalización. En cambio, el número total de pérdidas humanas que tuvo Estados Unidos en los dos principales escenarios del conflicto, Europa y el Pacífico, no pasó de 293.000.Al igual que con el número de pérdidas humanas, se calcula que los daños materiales fueron ingentes. Más tarde la Unión Soviética cifraría el coste de la guerra en 2,6 billones de rublos.
A diferencia de los soldados norteamericanos, que por lo general encontraron una situación próspera cuando volvieron a su país y se reincorporaron con facilidad a la vida familiar como civiles, a los veteranos de guerra soviéticos les aguardaría a su regreso un sinfín de tragedias de vidas arruinadas, el sufrimiento de los que habían acabado mutilados o lisiados y las vidas rotas de millones de viudas y huérfanos. Había unos dos millones de personas reconocidas oficialmente como inválidas con minusvalías físicas o problemas mentales. Incluso cayeron algunos veteranos aparentemente sanos, víctimas de enfermedades inexplicables; los hospitales estaban abarrotados de pacientes jóvenes. El pueblo soviético ansiaba paz y estabilidad después de la guerra. Una sensación de cansancio de los conflictos bélicos y de los valores militares se adueñó de la sociedad urbana y rural de la URSS. Ya no quedaba nada de aquel patrioterismo y aquel nacionalismo romántico que a finales de los años treinta habían inspirado a la juventud, especialmente a la más culta, tanto a hombres como a mujeres.

Zhúkov (centro) en Berlín en 1945 hablando con militares británicos. 

Para muchos altos oficiales y jefes militares de la Unión Soviética en la Europa ocupada, el imperialismo se convirtió en una cuestión de interés personal. Dejaron a un lado el código bolchevique de modestia y aversión a las propiedades El mariscal Georgi Zhukov transformaría sus casas de Rusia en verdaderos museos llenándolos de costosas piezas de porcelana y pieles, cuadros, terciopelo, oro y seda. Alexander Govolanov, mariscal de las fuerzas aéreas soviéticas, desmanteló la casa de campo de Goebbels para trasladarla a Rusia. El general del SMERSH Ivan Serov se apropió de los tesoros hallados en un escondite, entre los cuales supuestamente figuraba la corona del rey de los belgas. Otros mariscales, generales y jefes de la policía secreta soviéticos tampoco tuvieron reparos en llenar las bodegas de los aviones con cargamentos de lencería, cuberterías y muebles, así como de oro, antigüedades y cuadros que volaron hasta la URSS. Durante los primeros meses de caos en Alemania, los soviéticos, en su mayoría jefes militares y altos funcionarios, enviaron a su país unos cien mil vagones de tren repletos de materiales de construcción diversos y artículos para el hogar. Entre los objetos incautados había sesenta mil pianos, cuatrocientos cincuenta y nueve mil aparatos de radio, ciento ochenta y ocho mil alfombras, casi un millón de piezas de mobiliario, doscientos sesenta y cuatro mil relojes de pared y de pie tipo carillón, seis mil vagones llenos de papel, quinientos ochenta y ocho llenos de vajillas y artículos de porcelana, tres millones trescientos mil pares de zapatos, un millón doscientos mil abrigos, un millón de sombreros y siete millones cien mil prendas de confección entre abrigos, vestidos, camisas y ropa interior. Alemania se convertiría para los soviéticos en un gran centro comercial en el que todo les salía gratis.
 Referencia: Un imperio fallido de Vladislav M. Zubok

viernes, 2 de diciembre de 2022

Hay que pasar de la indiferencia al interés por el otro

Decía Juan Pablo II en Evangelium Vitae que “pasar de la indiferencia al interés por el otro y del rechazo a su acogida. Los demás no son contrincantes de quienes hay que defenderse, sino hermanos y hermanas con quienes se ha de ser solidarios; hay que amarlos por sí mismos; nos enriquecen con su misma presencia”.


viernes, 9 de abril de 2021

El yo por el nosotros


El hombre moderno se acostumbra a sentir indiferencia hacia su destino personal abocado a la muerte. “Para la metodología gnóstica de la Modernidad, dice Del Nace, la liberación está en el paso a lo universal, lo colectivo, lo general, donde la existencia individual se vuelve al fin indiferente. El ideal de la vida es la Revolución que sustituye el yo por el nosotros, el individuo por la colectividad”.

martes, 27 de octubre de 2020

Dictadura del relativismo


La autorización que tiene cada ciudadano de perseguir su bien en el ámbito privado corre el riesgo de convertirse en un nuevo mandamiento, consistente en ignorar la búsqueda de la verdad y el bien en nombre del respeto a la igualdad de juicio subjetivo de todo ser humano. Para el profesor Daniel Mahoney el orden liberal permite la indiferencia “hacia todos los bienes que son objeto de búsqueda humana, incluso hacia la verdad, que es el bien principal”. El espíritu de la modernidad radical lleva las cosas un paso más adelante. El relativismo radical obliga a ser indiferente hacia la verdad, dando origen a un nuevo y paradójico orden de “mandato autoritario”, esta vez en nombre de un relativismo castigador o de lo políticamente correcto. Lo que empezó como un esfuerzo saludable por prevenir la apropiación de la idea de bien por parte de tiranos políticos o eclesiásticos se convirtió, de este modo, en una nueva fuente de tiranía y deshumanización: la “dictadura del relativismo” señalada, como es bien sabido, por Joseph Ratzinger unos días antes de su elección como Papa en abril del 2005.


jueves, 6 de agosto de 2020

Hasta la muerte el artista duda de sí




Los elogios excesivos, cuando son unánimes y escoltan toda una carrera, pueden esterilizar a un artista mucho más que la ducha de agua fría que corresponde a la realidad de la vida. En eso debía estar pensando Jean Paulhan cuando escribió que “los varapalos conservan al autor mejor que el licor las guindas”. El director de cine francés François Truffaut dice que “hasta la muerte el artista duda de sí, en su interior, aunque sus contemporáneos lo cubran de elogios. Buscando protegerse de los ataques o, simplemente, de la indiferencia ¿se defiende a sí mismo o a su obra, a la que considera como un hijo suyo en peligro?” Marcel Proust tiene una respuesta para esta pregunta: “Tengo tal impresión de que una obra es algo que, salido de nosotros mismos, vale mucho más que nosotros, que me parece natural desvivirse por ella, como un padre por su hijo. Pero esta idea no me autoriza a hablar a los demás de algo que quizás sólo me interesa a mí”.

martes, 17 de marzo de 2020

Los obligaba a hacer lo correcto en cada momento

Alejandro Magno
Los compañeros de Alejandro III de Macedonia, mas conocido como Alejandro Magno, se diferenciaban de los de Homero en las armas y en el estilo de combate. Los griegos de las guerras troyanas habían sido aurigas. Los de Alejandro eran jinetes, ya que entre el siglo XII y el IV a. de C. había tenido lugar la revolución de la caballería. “Pero su concepción de la vida, narra el historiador John Keegan, su mentalidad, seguía siendo la misma; como aquellos, estos eran hombres que se medían a sí mismos y medían a sus iguales por la indiferencia ante el peligro y el desdén hacia el futuro. El código por el que se regían los obligaba a hacer lo correcto en cada momento y a sufrir las consecuencias que de ello se derivaran. Su espada y su corcel eran su armadura contra el destino”. Así equipados, como escribió de sus antepasados Tucídides, “se lanzaban contra las filas enemigas”.

miércoles, 26 de junio de 2019

Lo contrario del amor



Elie Wiesel, escritor y Premio Nobel de la Paz en 1986, decía que lo contrario del amor no es el odio, es la indiferencia.

viernes, 31 de mayo de 2019

Mendigo


Uno lleva a un hijo de la mano, pasa frente a un mendigo que le pide una limosna y sigue adelante sin volver la cabeza ni detenerse. Es posible que uno, después, tenga que explicar varias cosas. ¿Por qué hay gente que pide limosna? ¿Qué es la pobreza? Y la más difícil de todas, ¿por qué uno pasó por delante del mendigo y siguió caminando con indiferencia?

lunes, 15 de octubre de 2018

La esperanza del “yo puedo solo” es un error fatal.

Problemas de salud mental.
En Japón, España, Italia y Alemania, países con una distribución de la riqueza relativamente más igualitaria, una de cada diez personas  tiene problemas de salud mental, en contraste con países más desiguales, como Gran Bretaña, Australia, Nueva Zelanda o Canadá, donde estos problemas afectan a una de cada cinco personas.

Estas son meras estadísticas, sumas, promedios y sus correlaciones. Dicen poco de las conexiones causales que se ocultan tras las correlaciones. Sin embargo, dice Zygmunt Bauman, aguijonean la imaginación. Y dan el alerta. Apelan a la conciencia tanto como a los instintos de supervivencia. Ponen en tela de juicio nuestra apatía ética o indiferencia moral, ya demasiado extendidas; pero también muestran, más allá de toda duda razonable, el grosero dislate que subyace a la idea según la cual la búsqueda de la felicidad y la buena vida es un asunto autorreferencial que cada individuo debe llevar a cabo por su cuenta. Dejan en claro que la esperanza del “yo puedo solo” es un error fatal que pone en jaque el propósito de cuidarse y preocuparse por uno mismo. No podemos acercarnos a ese propósito mientras nos distanciamos de los infortunios que afectan a los demás.

domingo, 9 de abril de 2017

Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo.

No caigamos en la indiferencia que humilla, escribe el Papa Francisco, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye. Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. Nuestras manos estrechen sus manos, y
acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad. Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo. 

Que su grito se vuelva el nuestro