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domingo, 8 de junio de 2025

La muerte de Dios conlleva el soterramiento del bien, de la belleza, del amor y de la verdad

Las brutales afirmaciones de Nietzsche en La gaya ciencia resumen el problema del ateísmo presentando a un loco que recorre la ciudad en pleno día con un farol en la mano: “¡Busco a Dios! ¿Que adónde se ha ido Dios? Os lo voy a decir. Lo hemos matado, ¡vosotros y yo! Todos somos su asesino. Pero, ¿cómo hemos podido hacerlo? ¿Cómo hemos podido bebernos el mar? ¿Quién nos prestó la esponja para borrar el horizonte? ¿Qué hicimos cuando desencadenamos la tierra de su sol? ¿Hacia dónde caminará ahora? ¿No erramos como a través de una nada infinita? ¿No nos roza el soplo del espacio vacío? ¿No hace más frío? ¿No viene de continuo la noche y cada vez más noche? ¿No tenemos que encender faroles a mediodía? ¿No oímos todavía el ruido de los sepultureros que entierran a Dios? ¿No nos llega todavía ningún olor de la putrefacción divina? ¡También los dioses se pudren! ¡Dios ha muerto! ¡Y nosotros lo hemos matado!”. Friedrich Nietzsche concluye su relato escribiendo: “Todavía se cuenta que el loco entró aquel mismo día en varias iglesias y entonó en ellas su Requiem aeternam Deo. Una vez conducido al exterior e interpelado, contestó siempre esta única frase: “¿Pues qué son ahora ya estas iglesias más que las tumbas y panteones de Dios?””. Si pretendemos haber celebrado los funerales de Dios, ¿cómo nos puede sorprender que un mundo sin presencia divina se haya convertido en un infierno? La moral, el amor, la libertad, la técnica y la ciencia no son nada sin Dios. El hombre puede construir las obras más hermosas, pero no serán más que castillos en la arena y quimeras efímeras si no se refieren a Dios. Con veinte años, Nietzsche escribió su poema al Dios desconocido: “Quiero conocerte, desconocido, que tocas en lo profundo de mi alma…”
Está claro, Dios no le interesa a nadie. Ha muerto y su marcha nos deja indiferentes. Hemos pasado de un materialismo ateo a un new age difuso. Pero la muerte de Dios conlleva el soterramiento del bien, de la belleza, del amor y de la verdad. Si la fuente ya no mana, si el lodo de la indiferencia transforma incluso esa agua, el hombre se desmorona. El bien se convierte en mal, lo bello es feo, el amor consiste en la satisfacción de unos cuantos instintos sexuales primarios y las verdades son todas relativas. No es de extrañar, decía Benedicto XVI en 2008 en un Mensaje a la diócesis de Roma, que en la actualidad dudemos “del valor de la persona humana, del significado mismo de la verdad y del bien; en definitiva, de la bondad de la vida”.


Referencia: Dios o nada (Mundo y Cristianismo) (Spanish Edition) (Cardenal Robert Sarah;Nicolas Diat)

martes, 20 de octubre de 2020

La gnosis no ha desaparecido nunca del ámbito del cristianismo

Para Juan Pablo II el renacimiento de las antiguas ideas gnósticas hoy en día cogían la forma de la llamada New Age. Y añadía Karol Wojtyla que “no debemos engañarnos pensando que ese movimiento pueda llevar a una renovación de la religión. Es solamente un nuevo modo de practicar la gnosis, es decir, esa postura del espíritu que, en nombre de un profundo conocimiento de Dios, acaba por tergiversar Su Palabra sustituyéndola por palabras que son solamente humanas. La gnosis no ha desaparecido nunca del ámbito del cristianismo, sino que ha convivido siempre con él, a veces bajo la forma de corrientes filosóficas, más a menudo con modalidades religiosas o pararreligiosas, con una decidida aunque a veces no declarada divergencia con lo que es esencialmente cristiano”.


jueves, 26 de abril de 2018

New Age.

mujer con poder en sus manos new age
Richard Dawkins, que fue titular de la cátedra Charles Simonyi de Difusión de la Ciencia en la Universidad de Oxford, opina que si hay personas que desean creer en basura como la astrología o la curación por cristales, ¿por qué no permitírselos? Pero es que resulta tan triste pensar en todo lo que se están perdiendo. Hay tanta maravilla en la auténtica ciencia. El universo ya es lo bastante misterioso como para que necesitemos la ayuda de hechiceros, chamanes y adivinos embusteros. Todos estos constituyen, en el mejor de los casos, distracciones que nos envilecen. En el peor de ellos, se trata de peligrosos aprovechados.

new age
Vaya a una tienda de artículos New Age y eche un vistazo a los cristales que allí se exponen, junto a todo el resto del aparato del fetichismo y la farsa kitsch. Los cristales no darán respuesta a sus intentos de programarlos para la meditación o de consagrarlos con pensamientos cálidos y amorosos. Tampoco lo curarán a usted de nada ni llenarán la habitación con paz interior o energía psíquica.