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jueves, 28 de mayo de 2026

Megalitismo

Con alguna frecuencia en los tratados de prehistoria se tiende a concebir el megalitismo como una etapa cultural o fase de la historia de la humanidad, más o menos coincidente con el inicio de la Edad de los Metales. Se trata, sin embargo, de una idea desafortunada, ya que ni el megalitismo fue propiamente una cultura, ni puede admitirse que fuera sólo una época. Una lectura desapasionada de la realidad arqueológica nos permitiría afirmar, en cambio, que en un momento de la prehistoria coincidente en líneas generales con los milenios IV y III a. C. numerosas poblaciones europeas de la fachada atlántica, del entorno báltico y de las riberas del Mediterráneo, que ya conocían la agricultura y la ganadería (pero aún no, normalmente, el metal) adoptaron un mismo modelo de tumba construido con enormes bloques de piedra y diseñado, a modo de osario colectivo, para albergar múltiples y sucesivas inhumaciones. Tales sepulcros monumentales constituyen la esencia del megalitismo, de lo cual cabe deducir, que dicho fenómeno, en efecto, lejos de ser una época o una cultura, fue simplemente una circunstancia funeraria común a una amplia gama de poblaciones culturalmente diversas, aunque coetáneas.El megalito viene a ser equiparable al dolmen del argot popular, cuya definición podría ser la de una cámara sepulcral abierta, generalmente megalítica, destinada a recibir varios enterramientos.

Todo parece indicar que las 32 toneladas que pesaba el bloque, apoyadas sobre unos improvisados raíles de madera y sobre unos rodillos, hubieron de ser arrastradas gracias al esfuerzo de casi 200 hombres, y merced al uso de atalajes de soga. Esta debía ser, esencialmente, la asombrosa ingeniería megalítica. Afianzada la construcción con estos últimos, la gran losa monolítica de cubierta (algún dintel de la cueva de Menga, en Antequera, pesa cerca de 200 toneladas) sería deslizada por la pendiente tumular hasta colocarse en su punto de destino. No puede dudarse del uso de palancas en todo este proceso, y asimismo no es improbable que la propia cámara se llenara de bloques durante la instalación de la cubierta, con objeto de conferir a todo el conjunto una mayor macicez, y evitar el desplome o simple desplazamiento de alguno de los ortostatos.


La leyenda ha conseguido con frecuencia hacer de los monumentos megalíticos lugares de culto, santuarios, y mansiones de druidas, pasando por alto que en su origen fueron tumbas. Tal vez haya podido contribuir a ello el hecho de que con cierta asiduidad, cuando los monumentos se hallan emplazados en suelos ácidos, los osarios se han consumido literalmente, no quedando sino una mancha oscura, rica en materia orgánica. Sin embargo, en terrenos calcáreos todos los dólmenes proporcionan invariablemente esqueletos humanos, lo cual es prueba incontestable de su finalidad funeraria.

El mayor problema cronológico de los dólmenes es que, a diferencia de las tumbas individuales, no tienen una única fecha de uso, sino tantas como ocasiones fueron objeto de depósitos fúnebres.


Referencia: El megalitismo ibérico (Germán Delibes)

domingo, 8 de junio de 2025

La muerte de Dios conlleva el soterramiento del bien, de la belleza, del amor y de la verdad

Las brutales afirmaciones de Nietzsche en La gaya ciencia resumen el problema del ateísmo presentando a un loco que recorre la ciudad en pleno día con un farol en la mano: “¡Busco a Dios! ¿Que adónde se ha ido Dios? Os lo voy a decir. Lo hemos matado, ¡vosotros y yo! Todos somos su asesino. Pero, ¿cómo hemos podido hacerlo? ¿Cómo hemos podido bebernos el mar? ¿Quién nos prestó la esponja para borrar el horizonte? ¿Qué hicimos cuando desencadenamos la tierra de su sol? ¿Hacia dónde caminará ahora? ¿No erramos como a través de una nada infinita? ¿No nos roza el soplo del espacio vacío? ¿No hace más frío? ¿No viene de continuo la noche y cada vez más noche? ¿No tenemos que encender faroles a mediodía? ¿No oímos todavía el ruido de los sepultureros que entierran a Dios? ¿No nos llega todavía ningún olor de la putrefacción divina? ¡También los dioses se pudren! ¡Dios ha muerto! ¡Y nosotros lo hemos matado!”. Friedrich Nietzsche concluye su relato escribiendo: “Todavía se cuenta que el loco entró aquel mismo día en varias iglesias y entonó en ellas su Requiem aeternam Deo. Una vez conducido al exterior e interpelado, contestó siempre esta única frase: “¿Pues qué son ahora ya estas iglesias más que las tumbas y panteones de Dios?””. Si pretendemos haber celebrado los funerales de Dios, ¿cómo nos puede sorprender que un mundo sin presencia divina se haya convertido en un infierno? La moral, el amor, la libertad, la técnica y la ciencia no son nada sin Dios. El hombre puede construir las obras más hermosas, pero no serán más que castillos en la arena y quimeras efímeras si no se refieren a Dios. Con veinte años, Nietzsche escribió su poema al Dios desconocido: “Quiero conocerte, desconocido, que tocas en lo profundo de mi alma…”
Está claro, Dios no le interesa a nadie. Ha muerto y su marcha nos deja indiferentes. Hemos pasado de un materialismo ateo a un new age difuso. Pero la muerte de Dios conlleva el soterramiento del bien, de la belleza, del amor y de la verdad. Si la fuente ya no mana, si el lodo de la indiferencia transforma incluso esa agua, el hombre se desmorona. El bien se convierte en mal, lo bello es feo, el amor consiste en la satisfacción de unos cuantos instintos sexuales primarios y las verdades son todas relativas. No es de extrañar, decía Benedicto XVI en 2008 en un Mensaje a la diócesis de Roma, que en la actualidad dudemos “del valor de la persona humana, del significado mismo de la verdad y del bien; en definitiva, de la bondad de la vida”.


Referencia: Dios o nada (Mundo y Cristianismo) (Spanish Edition) (Cardenal Robert Sarah;Nicolas Diat)

martes, 30 de julio de 2024

Cada día sale el sol


Cada día sale el sol, y lo que hoy es negro mañana puede ser blanco….Si preparas una venganza, prepara dos tumbas.

jueves, 9 de mayo de 2024

En el reino de la muerte todos sois iguales

Muerte y vida de Klimt

El reino de la muerte no tiene confines, la tumba no tiene nacionalidad. Todos sois iguales y del mismo pueblo ahora; pronto tendréis, incluso, todos el mismo aspecto. Cualquiera que sea el sitio donde reposéis, el mismo destino os espera a todos, ser olvidados y reducidos a polvo, porque tal es la ley de la vida, escribe Axel Munthe.



domingo, 5 de mayo de 2024

Cuanto más nos acercamos a la tumba, más la muerte se aleja de nuestro pensamiento

Escribe Axel Munthe en su libro La historia de San Michele que “Dios, en su misericordia, ha hecho la muerte invisible a los ojos del hombre. Sabemos que está ahí, a nuestra espalda, como nuestra sombra; que nunca nos pierde de vista y, sin embargo, nunca la vemos y rara vez pensamos en ella. Más extraño es todavía el que cuanto más nos acercamos a la tumba, más la muerte se aleja de nuestro pensamiento. Realmente, era preciso un Dios para obrar tal milagro. Rara vez hablan de la muerte los viejos. Sus velados ojos parecen no querer ver más que lo pasado y lo presente. Poco a poco, mientras la memoria se debilita, lo pasado se va haciendo más indistinto y se vive casi por entero en lo presente. De ahí que, si sus días son tolerablemente indolentes, como quiere la naturaleza, los viejos sean, por regla general, menos infelices de lo que creen los jóvenes. Sabemos que debemos morir. En realidad es lo único que sabemos de lo que nos aguarda. Todo lo demás es pura suposición, la mayor parte de las veces equivocada. Como niños perdidos en el bosque, vamos a tientas por el camino de nuestra vida en la feliz ignorancia de lo que nos espera de un instante a otro, sin saber qué penas habremos de afrontar, qué aventuras más o menos emocionantes encontraremos antes de la Gran Aventura, la más emocionante de todas, la aventura de la muerte. De vez en cuando, perplejos, arriesgamos una tímida pregunta a nuestro destino, pero sin obtener respuesta, porque las estrellas están demasiado lejanas. Cuanto antes nos percatamos de que nuestro sino está en nosotros mismos y no en las estrellas, tanto mejor para nosotros”.
“Tenemos que sufrir solos las penas lo mejor que podamos; no está bien intentar echarlas sobre los demás, sean hombres o mujeres. Solos debemos librar nuestras batallas y herir lo más fuerte posible, puesto que somos combatientes natos. La paz vendrá un día para todos, paz sin deshonor, aun para el vencido si ha intentado desempeñar su papel hasta el fin.”

sábado, 30 de marzo de 2024

El 70% de los que se mueren en Barcelona no se llevan a la tumba ni un responso

El 70% de los que se mueren en Barcelona no se llevan a la tumba ni un responso, ni una oración, ni tan siquiera un consuelo religioso, porque, o bien ellos, o bien sus familiares, prefieren pasar a la otra vida envolviendo su ataúd con un funeral civil. Este es el dato que ha proporcionado esta semana el Observatorio de los Servicios Funerarios. 
Muchas compañías de seguros de decesos y de empresas funerarias publican en sus páginas guías para proceder a los funerales civiles. Parecen copiadas unas de otras. Tal uniformidad se presenta como una explosión de libertad, frente a la rigidez de la ceremonia religiosa, como ellos dicen.Dice literalmente el comienzo de una de estas guías: “Para empezar, es importante destacar que los funerales civiles no tienen una estructura tan rígida como los religiosos, por lo que las familias tienen más libertad para elegir cómo será”. De entrada, será diferente, según donde se celebre, porque como indican las guías, puede tener lugar en sitios como el jardín de la casa, si es que el finado era rico y vivía en un chalet con parcela, o también se puede celebrar en las salas aconfesionales de los tanatorios, habilitadas para tal evento, con un estrado donde se encarama el director de la ceremonia civil, los familiares y los amigos del difunto que quieran echar su cuarto a espadas en tan peculiar evento. Dice una de estas guías que los funerales civiles pueden ser temáticos o festivos, y tal cual los describen así: “Temático: De acuerdo con la vida, pasiones y profesión de la persona ausente, puedes organizar una ceremonia temática. Por ejemplo, si el fallecido era artista, puedes preparar una exposición de sus obras más significativas, compartir sensaciones y vivencias, así como expresar emociones. Si por el contrario, la persona era un gran viajero, puedes mostrar imágenes y vídeos de sus destinos preferidos, contar anécdotas de sus viajes, etc.Festivo: Este tipo de ceremonias suelen responder a una voluntad expresada por el desaparecido. En este caso, ha podido transmitir que convirtiesen su entierro en algo festivo donde se bailase, comiese y, en definitiva, se celebrase la vida o los momentos compartidos con el fallecido”.



miércoles, 7 de febrero de 2024

Tu cuerpo o la vida

Una mujer, en una carta al periódico The Times dio con la metáfora perfecta. Las mujeres que ejercían la prostitución perdían la virtud como se pierde un reloj cuando el reloj te lo roba un ladrón en plena calle. La sociedad agarraba a estas mujeres por el cuello y les amenazaba: “¡Tu cuerpo o la vida!”. Cuanta más miseria se diera en un lugar, más prostitutas había.
Un periódico madrileño se quejaba de lo miserable que resultaba la vida en los barrios pobres de la ciudad. Se reducía a dar tumbos “por un camino lleno de baches, hoyos y relejes” hasta la tumba.

domingo, 21 de noviembre de 2021

En el umbral de la tumba podamos encontrar fuerzas en esta humilde plegaria por nuestros enemigos

El sábado 14 de julio de 1918, la esposa del zar Alexandra anotaba “la alegría de unas vísperas, en esta segunda visita del joven sacerdote”. El padre Storozhev ya había estado antes allí, en mayo, y Yurovsky estuvo de acuerdo en que volviera otra vez. El sacerdote reunió a toda la familia. Alexis se sentó en la silla de ruedas de su madre. Alexandra, con un vestido lila, se sentó al lado de su hijo. Nicolás, vestido con su camisa caqui, pantalones y botas, se quedó de pie con sus hijas, vestidas con blusas blancas y faldas oscuras. Cuando comenzó la misa, Nicolás se hincó de rodillas. Un amigo de Alexandra les había enviado a Tobolsk un poema dedicado a Olga y Tatiana. En la Casa Ipatiev, Olga lo copió en uno de sus libros. Los Blancos encontraron los versos: "Dadnos paciencia, Señor, a nosotros tus hijos en estos sombríos y tormentosos días, cuando sufrimos la persecución de nuestro pueblo y los tormentos de nuestras culpas. Dadnos fuerza, Dios de Justicia, a nosotros que la necesitamos, perdona a nuestros perseguidores, y que tu gran mansedumbre alivie el peso de esta dolorosa cruz que acarreamos. Cuando somos despojados e insultados en estos días de incansable amotinamiento, pedimos tu ayuda, Cristo Salvador, para poder soportar la amarga prueba. Señor del mundo, Dios de la Creación, dadnos tu bendición a través de nuestra plegaria, dad la paz a nuestros corazones, oh Maestro, en esta hora extrema que debemos vivir. Y en el umbral de la tumba, insufla tu poder divino en nuestra arcilla para que nosotros, tus hijos, podamos encontrar fuerzas en esta humilde plegaria por nuestros enemigos".



sábado, 18 de abril de 2020

Restar importancia a los problemas



San Agustín, nos instan a regocijarnos y estar contentos porque la vida es corta, el sufrimiento es temporal y nuestro verdadero hogar es el cielo, donde nuestra recompensa será grandiosa. Muchos filósofos seculares, como el estoico Marco Aurelio, nos exhortan a ser valerosos y serenos, porque desde el punto de vista de la eternidad los afanes humanos son insignificantes y no hay recuerdo o dolor que nos acompañe en el olvido de la tumba. Independientemente de cuál sea nuestro punto de vista en cuestiones tan trascendentales, podemos al mismo tiempo admirar la fortaleza íntima y apreciar la sabiduría de quienes consiguen restar importancia a sus problemas, pues al hacerlo no sólo mejoran y alegran su vida sino también las vidas de quienes les rodean.