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jueves, 11 de diciembre de 2025

Avaricia

El papa Francisco define la avaricia como una "forma de apego que impide al ser humano la generosidad" y que no solo afecta a los "grandes patrimonios”.Se trata de un "vicio transversal" que, según el Papa, "no tiene nada que ver con el saldo de la cuenta corriente. Es una enfermedad del corazón, no de la cartera".Si bien "podemos ser señores de los bienes que poseemos, a menudo ocurre lo contrario, son ellos los que nos poseen”.
"Algunos hombres ricos no son libres, ni siquiera tienen tiempo para descansar, tienen  que mirar por encima del hombro porque la acumulación de bienes también exige su custodia. Están  siempre angustiados porque un patrimonio se construye con mucho sudor, pero puede desaparecer en un  momento. Olvidan la predicación evangélica, que no afirma que las riquezas sean en sí mismas un  pecado, pero sí ciertamente son una responsabilidad", subrayó el Papa. La avaricia se dirige también con frecuencia al "apego a las cosas pequeñas", conformándose como "un apego que quita la libertad" y que en ocasiones "puede desembocar en formas de acaparamiento compulsivo o acumulación patológica”.
El Papa Francisco recomienda para curar la avaricia un "método drástico pero eficaz" de los monjes para recuperarse de esta "enfermedad", y no es otro que "la meditación de la muerte". "Por mucho que una persona acumule bienes en este mundo, de una cosa estamos absolutamente seguros y es que no cabrán en el ataúd. Nosotros no podemos llevar con nosotros los bienes”. Se trata de una reflexión que,  además, hace intuir no solo "la locura" de la avaricia, sino también "su razón más recóndita", pues "es un tentativo de exorcizar el miedo de la muerte. Busca seguridades que en realidad se desmoronan en el mismo momento en el que las agarramos”.

sábado, 30 de marzo de 2024

El 70% de los que se mueren en Barcelona no se llevan a la tumba ni un responso

El 70% de los que se mueren en Barcelona no se llevan a la tumba ni un responso, ni una oración, ni tan siquiera un consuelo religioso, porque, o bien ellos, o bien sus familiares, prefieren pasar a la otra vida envolviendo su ataúd con un funeral civil. Este es el dato que ha proporcionado esta semana el Observatorio de los Servicios Funerarios. 
Muchas compañías de seguros de decesos y de empresas funerarias publican en sus páginas guías para proceder a los funerales civiles. Parecen copiadas unas de otras. Tal uniformidad se presenta como una explosión de libertad, frente a la rigidez de la ceremonia religiosa, como ellos dicen.Dice literalmente el comienzo de una de estas guías: “Para empezar, es importante destacar que los funerales civiles no tienen una estructura tan rígida como los religiosos, por lo que las familias tienen más libertad para elegir cómo será”. De entrada, será diferente, según donde se celebre, porque como indican las guías, puede tener lugar en sitios como el jardín de la casa, si es que el finado era rico y vivía en un chalet con parcela, o también se puede celebrar en las salas aconfesionales de los tanatorios, habilitadas para tal evento, con un estrado donde se encarama el director de la ceremonia civil, los familiares y los amigos del difunto que quieran echar su cuarto a espadas en tan peculiar evento. Dice una de estas guías que los funerales civiles pueden ser temáticos o festivos, y tal cual los describen así: “Temático: De acuerdo con la vida, pasiones y profesión de la persona ausente, puedes organizar una ceremonia temática. Por ejemplo, si el fallecido era artista, puedes preparar una exposición de sus obras más significativas, compartir sensaciones y vivencias, así como expresar emociones. Si por el contrario, la persona era un gran viajero, puedes mostrar imágenes y vídeos de sus destinos preferidos, contar anécdotas de sus viajes, etc.Festivo: Este tipo de ceremonias suelen responder a una voluntad expresada por el desaparecido. En este caso, ha podido transmitir que convirtiesen su entierro en algo festivo donde se bailase, comiese y, en definitiva, se celebrase la vida o los momentos compartidos con el fallecido”.